tribuna de opinión

El Parque del Guadaíra ¿corredor verde metropolitano?

  • El autor cree que el parque que comunica el Polígono Sur con Heliópolis aún no cumple la función de corredor metropolitano, pero tiene condiciones para ello por sus dimensiones y diseño

El parque Guadaíra. El parque Guadaíra.

El parque Guadaíra. / J.A. García

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La conversión del antiguo cauce del Guadaíra -que había quedado como un espacio residual y degradado- en un parque era una aspiración ciudadana que se ha resistido a verse cumplida por sucesivas dilaciones y controversias, pero el resultado no ha decepcionado y hoy ya es un espacio disfrutado por un número creciente de vecinos de las barriadas Polígono Sur, Pineda, Pedro Salvador, Guadaíra, Elcano, Los Bermejales y Heliópolis.

El parque tiene continuidad física con el de Los Bermejales (30 ha), y con el de las Riberas del Guadaíra (41 ha), siendo en su conjunto la zona verde más extensa de la ciudad, y al estar articulado por un carril ciclista y peatonal de 3.800 metros de longitud se configura como un espacio de gran potencialidad para la movilidad no motorizada y singular dentro del sistema de espacios libres de Sevilla y su área metropolitana.

Sin embargo, para aprovechar sus potencialidades y para que cumpla la tres funciones exigibles a un corredor verde (ecológica, como lugar de esparcimiento y soporte de la movilidad alternativa), es necesario resolver sus importantes carencias, minimizar las amenazas y aprovechar sus muchas opciones.

La dimensión ecológica y paisajista. Los 45.000 árboles y arbustos con los que cuenta el parque lo convierten en un importante activo natural; sin embargo, es necesario destacar como elemento negativo que el planteamiento de sus proyectistas fue que primase el criterio paisajístico sobre el ecológico, eliminándose casi todo el arbolado preexistente. Esta intención también determinó de forma desafortunada que las calles transversales que lo atraviesan carecieran de arbolado, y que en su tramo central sea un espacio ajardinado con arboles ornamentales. Con buen juicio, los dos extremos del parque, allí donde se ensancha notablemente, son espacios donde predominan especies mediterráneas, adaptadas al áspero clima sevillano. El espacio arbolado se completa con la pradera, lo que junto con la falta de cerramiento (salvo en el sector del Polígono Sur) contribuye a caracterizarlo como un inusual espacio abierto. Creemos necesario que se cuide el patrimonio forestal ya existente, para que madure sin incidencias, y se fomente una ampliación del arbolado, especialmente en las vías transversales -algunas de ellas con notable tráfico- de manera que la ruptura que supone este viario sea minimizada en la medida de lo posible.

El parque como espacio de ocio: un lugar para la educación y el deporte.El Ayuntamiento de Sevilla debe gestionar el Parque del Guadaíra con la aspiración de mantenerlo en perfecto estado y de acrecentar en la medida de lo posible sus valores como espacio de convivencia y de ocio, evitando aquellas amenazas y riesgos que pudieran deteriorarlo y dotándolo de las medidas de seguimiento y seguridad. Aunque desde su apertura el 2014 no se han detectado problemas graves, recientemente en la zona deportiva se está reproduciendo el fenómeno conocido como botellona, y en los días de fútbol se produce la invasión por vehículos que estacionan ilegalmente sobre el mismo parque.

El parque se abrió prácticamente sin equipamientos, y por ello no puede cumplir las funciones para la que potencialmente está dotado. Aunque desde entonces se ha invertido en dotarlo de iluminación y algunos servicios, siguen siendo imprescindibles cubrir carencias básicas: bancos, papeleras, fuentes de agua potable, el equipamiento de las pistas deportivas y fomentar el desarrollo de los huertos sociales. Es también un espacio de convivencia e integración social: supone una oportunidad de gran interés para los vecinos del Polígono Sur, sector segregado físicamente, al permanecer aislado por grandes infraestructuras, y socialmente al sufrir sus vecinos exclusión económica y rechazo. Es por ello por lo que hay que reforzar el papel del parque como punto de encuentro en el que se derriben estigmas y prejuicios.

Un recurso para la movilidad no motorizada con vocación metropolitana.Con el objetivo de mejorar las prestaciones ambientales, ecológicas y paisajísticas, el parque debe potenciar su papel como corredor completando su conectividad con el parque de las Riberas del Guadaíra, y desde aquí -a escala metropolitana- por este río hasta Alcalá y Los Alcores. En este sentido el sector urbanizable de Palmas Altas, donde hoy está muy avanzado el desarrollo de un gran centro comercial, juega un importante papel como nodo del corredor verde con los nuevos espacios libres previstos en Palmas Altas Sur y el Cortijo del Cuarto, en el Nuevo Cauce, y con el Bajo Guadalquivir.

Asimismo el recinto portuario vecino -donde se localiza el maltratado puente de Alfonso XIII- constituye un espacio estratégico: mirador prometido sobre el Guadalquivir y el puerto, es un nodo igualmente de conexión entre el corredor verde y el configurado en sentido norte-sur de la dársena que vertebra la ciudad desde el Parque del Alamillo. Es urgente establecer las cautelas necesarias en los terrenos portuarios inmediatos, hoy día sin uso, para que la incorporación de este recinto al parque no se vea condicionada por la implantación de usos incompatibles.

Es necesario resolver ciertos problemas de accesibilidad: el uso del parque por los vecinos del Polígono Sur se ve comprometido por la falta de accesos seguros, salvando la carretera de Su Eminencia, que actualmente es una barrera y solo dispone de un paso de peatones. Además se deben minimizar otros riesgos para sus usuarios en los pasos sobre las avenidas transversales, y singularmente por la presencia de tráfico rodado en la prolongación de la avenida Dinamarca, teóricamente prohibido por la peligrosidad de la conexión con Las Razas, pero que es usada irregularmente, lo que origina situaciones de riesgo. Igualmente se deben de llevar a cabo las medidas necesarias para crear rutas escolares seguras desde los numerosos centros escolares vecinos al parque. Por último, el viario ciclista que vertebra el parque del Guadaíra se debe terminar de coser con la red de carriles bici del resto de la ciudad de Sevilla y de su área metropolitana, y conectar con las vías ciclistas de las avenidas de Reina Mercedes y Alemania.

La respuesta a la pregunta inicial es que el parque aún no cumple la función de corredor metropolitano, pero tiene condiciones para ello por sus dimensiones y configuración. Una actuación coordinada de bajo coste de las administraciones interesadas: el Ayuntamiento, el Puerto, la Confederación y la Consejería de Medio Ambiente, esta es la buena noticia, lo habilitaría para ejercer estas funciones, lo que incorporaría un importante recurso disfrutable por los habitantes de Sevilla y de su área metropolitana. Sin embargo algunas de las decisiones públicas que se pueden tomar de forma inmediata, por ejemplo sobre Palmas Altas, o sobre la dársena, suponen amenazas importantes que condicionarían el potencial futuro de este corredor.

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