"Como no era corrupta ni cobré, criminalizaron mi gestión fiscal"

  • La ex presidenta de Brasil Dilma Rousseff califica su salida de "golpe contra la democracia" y augura el regreso de Lula da Silva.

Rousseff bebe agua durante la conferencia de prensa en Sevilla. Rousseff bebe agua durante la conferencia de prensa en Sevilla.

Rousseff bebe agua durante la conferencia de prensa en Sevilla. / Antonio Pizarro

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"Como yo no era corrupta, como no había cobrado sobornos, criminalizaron la gestión fiscal". La ex presidenta de Brasil Dilma Rousseff sostiene que lo ocurrido en su país ha sido "un golpe de Estado contra la democracia", no contra ella, sino contra la voluntad mayoritaria de los brasileños, que durante cuatro elecciones consecutivas eligieron a un presidente del Partido de los Trabajadores, dos mandatos de Lula da Silva y otros dos de quien fuera su jefa de gabinete, Dilma Rousseff. La mandataria brasileña ha realizado su primer viaje fuera del país desde que fuese destituida por el Senado este verano, pasa unas horas en Sevilla para intervenir en un seminario sobre el neoliberalismo y el deterioro de la democracia, que se celebra a partir de esta mañana en la sede de la Fundación Tres Culturas.

La tesis que sostiene Rousseff es que la derecha política y económica de Brasil quería impedir a toda costa un nuevo mandato del Partido de los Trabajadores. Cuando ganó sus últimas elecciones, la oposición solicitó el conteo de los votos, después la revisión de las urnas y, finalmente, intentó paralizar la toma de posesión. No fue así, entonces se puso en marcha el procedimiento de impeachment -destitución por el Senado-, debido a una denuncia sobre el maquillaje de las cuentas públicas. El caso, muy enrevesado, sometió al país a unas semanas de discusiones sobre la legalidad de la aprobación de unos decretos para ampliar unos créditos y la financiación de programas sociales. Básicamente, los bancos públicos, que habían prestado el dinero al Gobierno, seguían financiando los programas, aunque aún no se hubiese devuelto la cantidad. En el fondo el impeachment siempre fue un proceso político, aunque al Partido de los Trabajadores le habían estallado varios, y sonoros, casos de corrupción. La economía brasileña, además, ya no funcionaba todo lo bien que se había comportado durante la crisis, el desempleo subió al 11% y la inflación, un temor histórico de los brasileños, comenzó a subir.

En por eso por lo que mantiene que hubo "un golpe", cuyos autores estuvieron buscando una excusa hasta que dieron, por medio de una denuncia, con estas irregularidades en el presupuesto.

En una conferencia de prensa que ofreció en la Universidad Internacional de Andalucía (Unia), Rousseff sostuvo lo siguiente: "Con la llegada de Lula en 2003 en Brasil se interrumpió la implantación del neoliberalismo, conservamos los bancos públicos, la empresa petrolera y redujimos la desigualdad -la pobreza cayó un 63%-. Al comenzar la crisis del euro, aplicamos políticas anticíclicas, estimulamos la demanda y apoyamos a la economía productiva, el paro estaba en el 4,6%". Después de aquello, Brasil comenzó a notar cierta crisis, nunca a niveles europeos, pero la desaceleración china y las políticas monetarias más laxas no le beneficiaron. Fue, entonces, cuando se puso en marcha el proceso de destitución.

Según Rousseff, quienes eran entonces la oposición intentan ahora que Lula da Silva no pueda presentarse a las elecciones de 2018. "Creo que sería muy buen candidato, las encuestas demuestran que él seguiría en posición de poder ganar las elecciones, pero el primer golpe fue el impeachmnet y el segundo este intento de no dejar que se presente", sostuvo. "Espero que sea candidato y presidente", añadió.

Pero los casos de corrupción no terminan de dejar al Partido de los Trabajadores, cuya imagen está muy deteriorada. Una de las grandes constructoras brasileñas, Odebrecht, se ha visto envuelta en un enorme caso de corrupción que afecta a muchos países de América Latina. La compañía ha aceptado una multa de 3.500 millones de dólares en Estados Unidos, Suiza y Brasil después de aceptar que ha pagado 439 millones a técnicos y políticos en todo el continente. Odebrecht llegó a constituir una sociedad off shore para el pago de estos sobornos. Rousseff aseguró en Sevilla que se encuentra muy tranquila ante esta investigación judicial. "Los casos de corrupción no pueden utilizarse como arma del combate político", indicó.

Rousseff reclamó que, "ante las sospechas que existen en Brasil" de que la muerte del juez Teori Zavascki -responsable del caso Lava Jato en la Corte Suprema de Brasil, quien falleció el pasado jueves en un accidente aéreo frente a las costas del estado de Río de Janeiro- "pueda ser un atentado, el caso debe ser rigurosamente investigado". Este es uno de los casos de los que arrancan las investigaciones sobre corrupción. Zavascki "era un excelente jurista, que tenía bastante experiencia", así como una persona "íntegra", un jurista que "no se dejaba influenciar y una persona de carácter". "No era perfecto porque era un ser humano, pero hay que reconocerle sus muchas cualidades", destacó, toda vez que insistió en que "hay que investigar la muerte y ver de qué se trata.

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