Vuelve el trabajo a Santa Catalina

  • La segunda fase de restauración del templo comenzó con el traslado de los bienes muebles.

Santa Catalina reabre sus puertas. No para el culto, pero sí para que comience la segunda fase de la restauración de este templo declarado monumento nacional en 1912 y que lleva cerrado casi una década. De nuevo volvió a la actividad ayer, jornada en la que se desalojaron todos los bienes muebles exentos. Después de la Semana Santa comenzarán los trabajos, que consistirán en el remozamiento de la fachada y la excavación arqueológica, labor que llevará a cabo la constructora San José. 

Quedan al menos dos años para que Santa Catalina recupere la actividad que tenía hasta junio de 2004. Fue entonces cuando se cerró esta joya del mudéjar. La primera fase de las obras, por su urgencia, se llevaron a cabo en la techumbre. Una vez acabadas, el templo permaneció cerrado sin conocerse cuándo se acometería la segunda fase. Después de un cambio de proyecto -con un considerable reajuste del coste y rebaja de la alarma- a principios de este año el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, anunciaba la inminencia de las obras. Éstas las acometerá la Constructora San José. 

Sin embargo, aún quedan flecos pendientes en cuanto a la financiación, el verdadero escollo que el Arzobispado ha tenido que solventar estos años. El Ayuntamiento aportará un millón de euros, La Caixa contribuirá con 150.000 y el Arzobispado tendrá que poner otro millón, para lo que va a pedir un crédito. La duración de esta intervención dependerá, en gran medida, del resultado de las excavaciones arqueológica. La intención es que no se demore más de dos años. 

En el primer día de trabajo se ha llevado a cabo el traslado de los bienes muebles que no son retablos. Espejos, cuadros, mesas y peanas se encontraban almacenados hasta ahora en la capilla sacramental. Esta joya del Barroco -diseñada por Leonardo de Figueroa en clara contraposición al estilo mudéjar que impera en Santa Catalina- se encuentra en perfecto estado y no ha sufrido ningún deterioro, pese a la fragilidad de los materiales que la componen, al estar herméticamente cerrada y cubierta estos años. 

Dichos enseres, clasificados y embalados, se llevaron este juevesa las dependencias del Palacio Arzobispal, donde permanecerán hasta que el templo se reabra al culto. La Junta de Andalucía se ha ofrecido a colaborar mediante la restauración del patrimonio en el IAPH. Después de Semana Santa comenzará el remozamiento de la fachada, bastante deteriorada.

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