Se alquila centro histórico

  • Prosigue el goteo incesante de clausuras de comercios en el casco antiguo, un proceso camuflado con los cierres por vacaciones y que el sector, más que a la crisis, atribuye a problemas de accesibilidad

El comercio no se va de turismo por deporte. Son las tres palabras de una Consejería a la que se le deberían abrir las carnes con este goteo incesante de bajas en el tejido comercial de la ciudad. Muchos han colocado el cartel de cerrado por vacaciones. Otros, como las golondrinas de Bécquer, simplemente no volverán. Éste es un parte de bajas, un recorrido que no aparece en ninguna guía oficial para viajeros románticos.

Muñoz Olivé podía colocar en sus entradas por Méndez Núñez y Tetuán sendos carteles que dijeran: Se alquila calle. Sobre todo en los impares -Canaima, La Casa del Peluquero, Lupe- porque buena parte del tramo de los pares lo ocupa la trasera de la iglesia del Santo Ángel. Una gozosa excepción. Britto's, que abrió como sastrería en 1991 en esta calle, se fue del número 3 para instalarse en el número 7 duplicando su espacio. "Los clientes nos dan un abrazo cuando ven que no nos hemos ido", dice Salvador González, el benjamín de los tres socios. "De esta tienda viven siete familias".

El novio trabajaba en Milano, la novia, en Pepe Jeans. Los dos se quedaron en el paro. "En el último desglose del desempleo hecho por el Instituto de la Seguridad Social", dice Enrique Arias, presidente de los comerciantes del centro, "se da la paradoja de que en Sevilla se está creando empleo en la Construcción y se está destruyendo en el sector Servicios; el comercio y el turismo supone el 50% del Producto Interior Bruto de la ciudad".

En O'Donnell se repite el epíteto en varios locales: Disponible. Los viejos rockeros nunca mueren. Un año antes de la Expo 29 abrió en esta calle la joyería Ruiz. "La puso en marcha mi suegro, Rafael Ruiz de los Ríos, que murió con 103 años y con 102 fue nombrado decano de los joyeros españoles", dice Ricardo Roldán, sevillano del 29, fundador y único presidente de la Asociación Sierpes -"sigue existiendo, pero dejó de funcionar cuando entraron cincuenta firmas no sevillanas"-, una calle que le da vida. "Sierpes mantiene su aureola universal, aunque Tetuán es más cara".

Por la puerta de la joyería Ruiz pasaba el tranvía, con paradas en la Campana y la Magdalena. "La causa exógena del cierre de comercios es la crisis, la bajada del consumo", dice Enrique Arias, "la endógena son los problemas de accesibilidad. Un transporte público cada vez peor y más lejano. La gente va donde le quieren, no donde le impiden llegar".

No sólo hay cierres, sino traslados. En Cuna cerró Padura poco antes de ser centenario. María Rosa, trajes de baile y flamenco, se fue de Cuna a Lineros. Alberto Ponce, moda infantil, se fue de Lineros a Francos. Vilima es el paradigma del parón comercial. Este gigante momificado de lo que fue arteria económica arrastró cual imán al local adyacente, donde Puente y Pellón se convierte en Lineros. Es gratificante tomar un café en el bar El Comercio, en pie desde 1904.

La simbiosis no funcionó. De Peyré, que puso en marcha un formato inédito de centro comercial, sólo queda en pie Armani Jeans. Allí habita el olvido y el misterio. En Álvarez Quintero cerró por vacaciones Al Siglo Sevillano. Un nazareno y un costalero de escayola hacen guardia en el escaparate. Nueva Ciudad tuvo menos suerte. Las vacaciones son definitivas y forzosas. Se acumula el polvo y sólo quedan un reclamo de rebajas, Tiras bordadas, 3 euros pieza, una percha y el cartel de una marca de sujetadores.

En Chapineros, en la acera frente al Colegio de Abogados, los cierres son correlativos: Icíar de la Concha, Piccadilly Boutique, Blue Surf. Una señora cree que los periodistas están interesados en algún local. "Yo tengo dos y ni llaman siquiera". Se llama María, es canaria y vivió en Madrid.

Durante más de veinte años le arrendó uno de sus locales a un bufete de notarios en la calle Rosario. "Se han ido a Blas Infante. Llegaban personas mayores y tenían que bajar a la calle a firmar". "A gente que viene con cheques, con dinero, con nervios, no le puedes decir que coja una bicicleta. No soy xenófoba, pero me consta que se están alquilando pisos y habitaciones para inmigrantes en el centro histórico".

En las fotos virtuales de la futura Asunción no aparece ningún comercio cerrado. En la calle actual, abierta en canal por las obras, con una grúa como imaginaria portada de Feria, hay hasta 17 tiendas cerradas desde la plaza de Cuba a Virgen de Luján, donde se reanuda el tráfico. Muchos comercios han seguido la estela de Nova Roma, que cerró en Los Remedios el 28 de febrero de 2007.

"¿Tenéis algo de obras completas de Borges?", pregunta un cliente en la librería Beta, más de treinta años en Asunción. Obras completas. La librera las tiene en la puerta. Eso es más de Cortázar que de Borges. "Hay días muy malos. Entre el calor, las obras y la crisis no sé lo que vamos a aguantar. Y me temo que cuando termine la obra esto va a ser la boca del lobo, aquí hay mucho dentista, podólogo y psicólogo y de noche no ves a nadie. No pasa un autobús, no pasa un tranvía. Pasan bicis, eso sí, por donde quieren".

Suena a adagio de Bertolt Brecht o chiste del Beni de Cádiz: primero pusieron No a la peatonalización de Asunción. Después, Elcano Inmobiliaria Alquila. Cierres en Casa Damas, en Ingletes (Configuración Creativa), en el Videoclub El Pasillo, en Yves Rocher. Artesanos Camiseros se va a Virgen de Loreto y Viajes Marsans a Virgen de Luján. Vírgenes sin Asunción.

El escaparate de Padel Lobb, tienda de artículos deportivos, es un cambalache espontáneo: Urge venta gasolinera muy cerca de Sevilla; Casa en Castilleja de la Cuesta; Se vende residencia de ancianos cerca de Sevilla. Funcionando. Ibáñez sigue alquilando chaqués, su mono de albañilería nupcial.

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