Caso farruquito La condena por el atropello mortal de Benjamín Olalla

Un año fuera del escenario

  • El bailaor Juan Manuel Fernández Montoya, que podría lograr el tercer grado penitenciario este verano, cumple hoy su primer año de condena en Sevilla-II

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Los que han seguido de cerca los primeros 365 días de reclusión del bailaor Juan Manuel Fernández Montoya, Farruquito, dicen que el artista se ha adaptado como un interno más a su nueva vida en Sevilla-II. En este centro penitenciario, donde Farruquito cumple hoy su primer año de privación de libertad, el joven dedica una gran parte del día a realizar sus ejercicios de baile y a su preparación física, aunque también recibe clases de informática a nivel de usuario, según han confirmado fuentes próximas a Instituciones Penitenciarias.

Farruquito ingresó voluntariamente en prisión la tarde del 16 de enero de 2007 para cumplir la condena de tres años que la Audiencia de Sevilla le impuso por los delitos de homicidio por imprudencia y omisión del deber de socorro, después de que se marchara del lugar del atropello sin socorrer a Benjamín Olalla, la noche del 30 de septiembre de 2003.

El artista está clasificado en segundo régimen penitenciario, el mismo que disfrutan la mayoría de los 1.800 internos que hay en Sevilla-II, y según las fuentes consultadas está adaptado a la vida en la cárcel, donde observa buena conducta y no ha recibido ninguna nota desfavorable. De hecho, Juan Manuel Fernández Montoya, de 26 años, ha podido disfrutar ya de dos permisos de salida -a finales de octubre y a principios de enero, en total nueve días-, que se han desarrollado con absoluta normalidad. En los primeros seis meses de este año, el artista podrá disfrutar de otros 18 días de permiso. La ley orgánica penitenciaria marca que cada interno clasificado en segundo grado puede disfrutar de 36 días de permiso al año, siempre que reúna dos requisitos: haber cumplido una cuarta parte de la condena y no observar mala conducta.

La ausencia de incidentes en estos permisos es precisamente uno de los elementos que pueden acercar al artista a nuevos beneficios penitenciarios. Con un tercio de la condena ya cumplida, Farruquito puede lograr en los próximos meses que la dirección general de Instituciones Penitenciarias le conceda el tercer grado, lo que posibilitaría que saliera a diario de la cárcel para realizar sus labores profesionales y regresar cada noche sólo a pernoctar.

La revisión de las clasificaciones de la población reclusa se realiza de oficio por Instituciones Penitenciarias dos veces al año, por lo que, si se tiene en cuenta que el artista fue catalogado en segundo grado en mayo de 2007, podría obtener el tercer grado este mismo verano. En esa decisión influirán la respuesta que el artista siga ofreciendo ante los nuevos permisos de salida y la propuesta que realice la junta de tratamiento de la prisión, que está integrada por educadores, trabajadores sociales, psicólogos y juristas. A su favor también tendría el hecho de que en verano habría cumplido la mitad de la condena de tres años.

Una vez que Farruquito logre el tercer grado, el siguiente paso sería la libertad condicional, que podría obtener cuando cumpliera las dos terceras partes de la pena, es decir, a principios de 2009. A partir de ese momento, el bailaor habrá saldado por completo su deuda con la sociedad y podrá volver a hacer su vida normal.

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