El uso de coches eléctricos por la Policía ahorraría hasta diez millones

  • Un estudio de la Hispalense demuestra que la medida evitaría la emisión de 300 toneladas de CO2.

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La sustitución de los 105 coches que componen actualmente la flota de la Policía Local de Sevilla por vehículos 100% eléctricos de las mismas características y prestaciones, evitaría la emisión de 300.000 kilogramos anuales de CO2 a la atmósfera y supondría un ahorro anual en torno a los diez millones de euros a las arcas municipales. 

Así lo demuestra un estudio elaborado por dos investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Edificación de la Universidad de Sevilla Isidro Cortés y Mario Barrera Paquilla. Este trabajo también especifica que, en cuanto a la contaminación acústica, gracias a esta medida se dejarían de emitir en las calles de Sevilla alrededor de 7.000 decibelios, que es el ruido medio que producen los vehículos de este cuerpo de seguridad por toda la ciudad.

Según los datos públicos facilitados por el Ayuntamiento de Sevilla, el Consistorio invierte 811.093,82 euros anuales en el alquiler de la flota -todos vehículos de combustión diésel- de la Policía Local. Este alquiler se renueva cada cinco años y lleva asociado un gasto aproximado de carburante (gasoil) de 13.695,570 euros anuales.

Frente a esto, Cortés y Barrera analizan en su informe que la adquisición de una flota municipal de vehículos eléctricos, "que no emiten gases contaminantes, ni ruidos y cuyo mantenimiento (gastos de ITV y averías) es mínimo, ya que son coches que tienen un 90% de piezas menos que un vehículo diésel", supondría una inversión de 823.100 euros anuales durante los cinco años. A esto se sumaría el consumo eléctrico, que es inferior al precio del gasoil y "más aún si la recarga se efectúa en horario nocturno donde el precio del kilovatio se reduce casi en un 50%", según el informe.

"Tratamos de propiciar un desarrollo urbano sostenible de la ciudad reduciendo las emisiones contaminantes tanto de gases efecto invernadero como de ruido", apunta Mario Barrera Paquilla, autor de este trabajo fin de máster en Gestión Integral de la Edificación de la Universidad de Sevilla. "Necesitamos adoptar urgentemente nuevas iniciativas para luchar contra la crisis medioambiental que estamos sufriendo donde el transporte es el segundo gran productor de gases de efecto invernadero (después del sector energético) además de otros gases nocivos para la salud pública". Isidro Cortés, director de este trabajo, por su parte, asegura que "este estudio demuestra que los beneficios ecológicos y económicos son inmediatos y que la extrapolación a otras flotas de vehículos urbanos, sean públicos o no, supondría una instantánea mejora en la calidad de vida de los ciudadanos de Sevilla".

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