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"De concejal ganaba la mitad que de gerente de Tussam"

  • Alfonso mir del castilloFue el primer presidente del comité de empresa del Ayuntamiento. Desde la Agrupación Sur, que incluía la Palmera y Las Vegas, fue en la lista y salió concejal en 2007. El último mandato de Sánchez Monteseirín.

Alfonso Mir, junto al Ayuntamiento con el que ha estado vinculado laboralmente más de cuatro décadas. Alfonso Mir, junto al Ayuntamiento con el que ha estado vinculado laboralmente más de cuatro décadas.

Alfonso Mir, junto al Ayuntamiento con el que ha estado vinculado laboralmente más de cuatro décadas. / belén vargas

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Estuvo una legislatura (2007-2011), pero la relación de Alfonso Mir (Valle de Abdalajís, Málaga, 1952) con el Ayuntamiento equivaldría a once mandatos. 44 años de vida municipal. Desde Juan Fernández a Juan Espadas.

-¿Cuándo entra?

El 73 me pasa todo. Entro en el PSOE, en el Ayuntamiento, la mili, me caso sin luna de miel ni noche de bodas"La primera huelga de basuras se resolvió en época de Uruñuela con la subida de los veinte duros del alcalde"

-En 1973. Ese año me pasó todo. Ingresé en el PSOE, empecé la mili, me casé, nació mi hijo mayor (Luis, después vino Raúl) y entré en el Ayuntamiento.

-¿Cómo llevó todo adelante?

-Me casé en la iglesia de Las Moradas el 22 de abril de 1973, la primera Feria de los Remedios. La boda fue a las diez de la mañana y a las cuatro de la tarde cogí un tren hasta Cartagena que no llegaba nunca, a Infantería de Marina. En ese tren iba José el de la Tomasa, que era de mi quinta. No tuve noche de bodas ni luna de miel.

-¿Cuándo llega a Sevilla?

-Con nueve años, meses después de la riada del Tamarguillo. Éramos siete hermanos y en mi pueblo no había salida. Mi hermano Paco ya estaba en el Ayuntamiento y en 1963 entró mi padre, que pidió el traslado desde mi pueblo, Valle de Abdalajís, donde era funcionario municipal. Pero cuando yo entro, él ya está jubilado.

-¿El Ayuntamiento fue su única empresa?

-Entré de aprendiz en Barreiros y en la Corporación entro en lo que se llamaba Limpieza Pública, Riegos y Baldeos hasta que en 1986 se municipaliza el servicio.

-La obsesión por la limpieza no tiene color político...

-Lo más complicado era la limpieza viaria. En los primeros camiones se descargaba la basura en espuertas. Subían los barrenderos a las viviendas a recogerla y ganaban más dinero con las propinas que con los sueldos. Eso afortunadamente ya es historia.

-¿Cuál fue la gran revolución?

-Los contenedores, que se compran en la casa Roca, aunque venían de cerca de Düsseldorf. Hasta entonces, los camiones no entraban en el barrio de Santa Cruz.

-Las huelgas de basura son las que paralizan una ciudad.

-Fui durante doce años el primer presidente del comité de empresa del Ayuntamiento y viví la primera huelga de basuras con Luis Uruñuela de alcalde. Intervinieron la Policía y el Ejército y la huelga se resolvió con la famosa subida de las cien pesetas, que quedó como la de los veinte euros del alcalde. Era una subida importantísima.

-¿En qué zonas de Sevilla vivió?

-Primero en la calle Hernando Colón. Nos fuimos a Bami, donde había muchos negros americanos, y finalmente a Atalaya, a la calle Nescania, que es el nombre antiguo de mi pueblo y lo propuso mi hermano Paco, que trabajaba en el negociado del callejero.

-¿Quién le llama para la lista?

-Yo era gerente de Lipasam y secretario general de la Agrupación Sur, que comprendía zonas muy ricas y muy pobres, La Palmera y Las Vegas. Le dije al alcalde que me hacía ilusión ser concejal. Y se ganaba la mitad, porque entonces los gerentes sí ganaban dinero.

-El martes se cumplen 30 años del asesinato de Alberto Jiménez-Becerril. ¿Coincidió con él?

-Cuando yo presidía el comité de empresa, Alberto era delegado de Personal. Una buena persona. Se dice siempre de los muertos, pero en este caso era verdad. También coincidí cuando yo trabajaba en Edificios Municipales, donde él estuvo también de delegado.

-¿Por qué no repite en 2011?

-Se buscaban unas corporaciones menos politizadas, caras nuevas, que no fueran secretarios generales de las agrupaciones.

-¿Vivió el esplendor del alfredismo o su crepúsculo?

-Alfredo ha sido uno de los mejores alcaldes que ha tenido Sevilla, pero al final de su mandato empezaron los problemas. Le impusieron a Viera de número dos, después se habló de que si el alcalde iba a ser Celis o Rosamar. Hubo un no entendimiento entre la Corporación y el Partido. Alfredo no tenía mucha ilusión por seguir y el Partido tampoco la tenía porque siguiera.

-¿Qué aficiones cultiva?

-No me gusta el fútbol, me gusta el Betis. No he sido deportista.

-¿Maratones sólo de limpieza?

-De esas muchas. Y zafarranchos.

-¿Nostalgia de concejal?

-Me marcó la delegación de Personal, porque siempre he tenido ese ramalazo sindical. Yo me he sentado en las dos partes de la mesa, como teniente de alcalde delegado de Personal y como presidente del comité de empresa.

-¿Hay contacto con su pueblo?

-Voy mucho. Es con Ardales y Álora uno de los tres que comparten el pantano del Chorro en el caminito del Rey. Los siete hermanos nacimos allí; las hembras viven en Málaga, los varones en Sevilla.

-¿Vínculos municipales?

-Estoy prejubilado en Edificios Municipales. Hablé con Juan Ignacio Zoido cuando era el alcalde y fue un caballero conmigo. No puedo decir nada malo de él.

Paisanos. Los hermanos Alfonso y Paco Mir, primero y tercero de izquierda a derecha, con sus primos Gregorio y Juan Antonio Conejo. Cuatro 'vallesteros', gentilicio de Valle de Abdalajís.

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