tribuna de opinón

¿A costa de qué?

  • La portavoz municipal de Participa considera que el presupuesto de 2018 es perjudicial para la ciudad

Susana Serrano Susana Serrano

Susana Serrano

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Sobre la mesa está ya un acuerdo para dotar a la ciudad de Sevilla de presupuestos para 2018. Un acuerdo que el equipo de gobierno liderado por Juan Espadas ha suscrito con el Partido Popular. Para llegar a concretar este acuerdo por el que el PP se abstendrá, han debido dejarse cosas en la cuneta: la primera, la credibilidad del propio Espadas. La segunda, la oportunidad de sacar a Sevilla del ostracismo del desempleo y el desmantelamiento de servicios públicos al que ha sido relegada tras la crisis económica. La tercera, el respeto hacia el carácter democrático de la principal institución a nivel municipal: el Ayuntamiento y su Pleno.

Mucho se ha escrito sobre la responsabilidad de la formación política que represento de "arrimar el hombro" y darle una carta en blanco a Espadas para aprobar sus últimos presupuestos como alcalde. Pero no puede pagar los pecados del pecador quien sufre sus efectos en primera persona, no seremos responsables de tal injusticia. Participa, junto con otros agentes políticos, sociales, económicos, asociativos y vecinales de la ciudad de Sevilla, lleva casi tres años asistiendo con absoluta decepción al desprecio continuo que Espadas, y su mal llamado equipo socialista, ofrece a todas las voces que reclaman desde la izquierda una ciudad para la gente. Espadas desoye. Espadas solo pone la sonrisa en la foto de rigor. Espadas solo da palmaditas en la espalda a todos los que les dejan hacer pero, a la hora de la verdad, sus actos solo contentan a la derecha (a la de viejo cuño y a la nueva).

Serrano cree que la venta de la Gavidia restará equipamientos públicos a la ciudad

Han sido casi tres años en los que hemos apostado por hacer política en positivo: proponiendo medidas ilusionantes para la gente, reivindicando la importancia de reforzar lo público, buscando hacer una ciudad abierta, transparente, participativa y común. Fruto de todo ese ímpetu de vitalidad que nos llevó a embarcarnos en este proyecto político, dimos nuestro apoyo a Espadas para que, siendo alcalde, tomara en cuenta nuestras propuestas, que son las de la gente, para que las llevara a cabo. Era también para ese socialismo marchito un revulsivo para volver a reconectar con la gente. Era una mano tendida desde lo positivo para trabajar juntos por la ciudad que queremos. Eran muchas cosas y, casi tres años después, solo podemos constatar que Espadas ha utilizado esa ilusión para hacer una política técnica, de despacho, de bajo perfil, de mucha derecha y de no respetar lo más mínimo a quienes le han puesto en la Alcaldía.

En todo este tiempo, una vez más, hemos contemplado con desolación cómo Espadas se comprometía con nosotros a llevar a término nuestras propuestas positivas y necesarias para Sevilla, pero luego no quedaban en nada. Política de escaparate, con la única finalidad de revestirse de nueva política para que todo siguiera igual. Política gatopardiana. Política inútil para la gente: solo tres enmiendas ejecutadas de las treinta y seis que Espadas incluyó en su Presupuesto 2017; sólo ejecutado (parcialmente, que ni siquiera en su totalidad) el 20% de todas las mociones que este y los demás grupos políticos han llevado a Pleno en estos casi tres años.

Ahora Espadas pacta con quién tuvo la osadía de plantar en el registro del Ayuntamiento un presupuesto alternativo revistiéndose de alcalde(able). Vendiendo la piel del oso antes de cazarlo. Ante esa osadía, Espadas ha vuelto a hacer lo mismo: sonreír, poner la cara para la foto, vender humo, para al final acabar tragando el brebaje de las presiones de San Telmo y lo que el PP haya querido meter en la letra pequeña del pacto para los Presupuestos 2018.

En esa letra pequeña está la clave de todo su legado político: venderá la Gavidia a manos privadas perpetuando así la herencia Zoido, restando equipamientos públicos a la ciudad y metiendo de paso en la cuneta el respeto a la Memoria Democrática; rebajará el IBI restando de recursos los servicios públicos; y deja hipotecado algo tan importante y estratégico para una capital como Sevilla como es un modelo sostenible, realista e integrador de transporte público. Con estos precedentes, quiere que pague la responsabilidad de su incapacidad política quienes le han dado un voto de ilusión que el propio Espadas se ha encargado de pisotear y menospreciar. Y, de paso, le deja a la osada derecha la ganga de dejarle la precampaña hecha: gracias a este pacto, el PP se lleva el gato al agua, dando una supuesta imagen de encarnar un papel de responsabilidad y gobernabilidad. Espadas ha demostrado que las políticas municipales del PSOE son un reflejo de lo que su partido hizo en el gobierno central permitiendo que el PP gobernara.

Los presupuestos salen adelante: a costa de dejar en la cuneta a Sevilla y su gente.

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