La cultura inunda los pasillos del I.E.S. Albero

  • El instituto de Alcalá de Guadaíra edita 'Elogio de la palabra' con 269 aportaciones de grandes creadores para animar a la lectura

"Leer. Leer sin ganas. Leer por aburrimiento. Leer para no hacer ruido. Leer para dejar que tu padre duerma la siesta. Leer porque no te dejan poner la tele. Leer porque nadie quiere contarte un cuento. Leer porque te han castigado sin salir. Leer porque estás en la cama con fiebre. Leer porque estás solo". Son palabras de la escritora Elvira Lindo dedicadas a los estudiantes del instituto Albero, en Alcalá de Guadaíra, para animarles a la lectura.

Sólo es un extracto de los 269 textos e ilustraciones creados por célebres personalidades del mundo de las letras, la ciencia, la política, la universidad, la filosofía y la cultura en general, recogidas en Elogio de la palabra. Este libro es una aventura editorial emprendida por el centro educativo Albero, cuyo claustro de profesores ha trabajado duro los últimos tres años para lograr atraer a grandes creadores con el firme objetivo de incentivar a los estudiantes para que se sientan partícipes y protagonistas de la cultura. El resultado son colaboraciones procedentes de 43 países en 24 idiomas, 143 escritores, nueve filósofos, 22 universidades, 11 Premios Nobel, 11 Premios Príncipes de Asturias y tres Premios Cervantes, además del trabajo intenso de profesores del centro docente.

¿Cómo nace este proyecto en Alcalá? Ante los penosos resultados en el nivel de comprensión lectora de los alumnos andaluces que se desvelaron en las pruebas de diagnóstico y en el informe internacional PISA, "el claustro del instituto no se resignó y se planteó el reto de mejorar los niveles implicando a los alumnos", explica José Antonio Pérez, profesor de Lengua y Literatura en el instituto Albero. Al dar los primeros pasos ninguno de los profesores imaginaron hace tres años la respuesta de reconocidos autores. "Los primeros contactos nos sorprendieron gratamente. Escritores, políticos... respondían a nuestra llamada", comenta Juan Antonio Muñoz, vicedirector del I.E.S. Albero.

Antonio Gala y Forges fueron los primeros en responder. Les siguieron firmas como Antonio Muñoz Molina, José Saramago, Álvaro Pombo, Tom Sharpe, Ken Follet o Noam Chomsky hasta culminar una larga lista de grandes pensadores. Una vez que el equipo docente logró estas prestigiosas colaboraciones para incitar a la lectura, comenzó otra batalla: la búsqueda de fondos. Elogio de la palabra cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra y la Fundación José Manuel Lara. Son 4.000 los ejemplares en la primera tirada y serán repartidos entre los alumnos del centro, colegios, institutos y bibliotecas.

La apuesta de este centro, cuyo director es Javier Hermida, no termina en Elogio de la palabra. El reto de convertir al instituto en un motor cultural para los alumnos, los padres, y para todos los habitantes de Alcalá de Guadaíra se refleja también cada inicio de curso. "En los tres últimos años hemos contado con las lecciones magistrales de Alfonso Guerra, Fernando Savater y José Antonio Marina para la presentación del curso escolar", recuerda Juan Antonio Pérez.

Las semanas temáticas dedicadas al teatro, a la ciencia y a los libros, las visitas a exposiciones, a museos, los certámenes de teatro y música, las recomendaciones de títulos expuestas en las paredes del instituto o las demostraciones de experimentos científicos son otras de las iniciativas impulsadas en el instituto Albero. Se trata de un modo de enseñar que sale de las aulas y del horario rutinario para inundar con actividades culturales cada pasillo del centro docente. Murales, citas de historiadores, matemáticos y escritores están presentes en las paredes del instituto. "Intentamos que los alumnos vivan la cultura y sus conocimientos más allá de las notas, de las asignaturas y de las clases", argumenta el profesor de Lengua y Literatura. Los problemas en el I.E.S. Albero son similares a los de otros centros docentes: hay alumnos con muchos suspensos, familias problemáticas y dificultades de convivencia. Pero los profesores no tiran la toalla y se esfuerzan para que sus estudiantes se superen a sí mismos mediante premios, concursos, y todo tipo de actos relacionados con el conocimiento.

El curso termina y el claustro ya está inmerso en la programación del próximo año. El centro Albero trabaja para editar un nuevo libro dedicado a la pintura de artistas de Alcalá de Guadaíra. Juan Antonio recomienda a los centros con problemas en sus aulas que "ante las dificultades, lo primero es no resignarse y buscar nuevos caminos en la enseñanza".

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