El destino de Magdalena

  • El PSOE andaluz está convencido de que Álvarez seguirá en el Gobierno

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Pocos minutos antes de que el candidato socialista a la presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, abandonara ayer el hemiciclo del Congreso de los Diputados tras no salir investido como presidente del Gobierno en primera votación -como estaba previsto, no alcanzó la mayoría absoluta-, Magdalena Álvarez, ministra de Fomento en funciones, progresaba a duras penas entre una maraña de periodista junto a Elena Salgado, titular de Administraciones Públicas en la misma situación, por la M-30 enmoquetada que desemboca en el patio de la Cámara Baja.

-Ministra, ministra, ¿el sábado se le puede llamar por teléfono?, le preguntó un periodista a Álvarez.

-El sábado estaré en la Feria (de Sevilla), contestó tranquila, y esbozó una sonrisa de las de antes del socavón del AVE en Barcelona y el lío con los trenes de Cercanías.

Tenía cara de ministra con el asiento reservado en el Consejo de Ministros del próximo lunes en el Palacio de La Moncloa. A Chaves y al PSOE andaluz, que han apretado todo lo que podían apretar, les hubiera gustado que siguiera al frente de Fomento. Incluso Solbes, que conoce al dedillo el esfuerzo de la malagueña por dotar de más fondos al ministerio, estaba por la labor. Y la inmensa mayoría de los diputados del PSOE andaluz, que la aprecia por sus cuatro años arrimando el ascua a la sardina y que la defiende por no haber bajado nunca la cabeza ni cuando algunos de la jauría vieron que era presa fácil y que podía ser una operación política de dos pájaros de un tiro, en vísperas de unas elecciones legislativas coincidentes con unos comicios andaluces.

Quién sabe, puede que incluso se quede donde está -Blanco ha insistido en que habrá sorpresas-, aunque todo hace indicar que Magdalena Álvarez tiene pie y medio en Industria, un ministerio paradójicamente regentado desde la etapa de Felipe González por catalanes y que pasaría a manos andaluzas. Y la cartera, que nadie se olvide, lleva aparejado el negociado de Turismo.

El resto de la cuota andaluza en el Gobierno de Zapatero, salvo sorpresa de encaje de última hora, pasa por dos cuneros.

Miguel Ángel Moratinos, número dos en la lista del PSOE de Córdoba, continuará como ministro de Asuntos Exteriores. De hecho es de los pocos confirmados. Quizás haya sido porque Zapatero no tenía más remedio de adelantar su continuidad tras anunciar que Diego López Garrido, portavoz del Grupo Socialista entre 2006 y 2008, sería el secretario de Estado para la UE, en una legislatura en la que España asumirá, en 2010, la Presidencia de Europa.

Alfredo Pérez Rubalcaba, cabeza de lista del PSOE en Cádiz, seguirá al frente del Ministerio del Interior, a pesar de que en dos intervenciones públicas recientes dio a entender que podía renunciar por cuestiones personales.

Otro andaluz que ha tenido posibilidades de coger una cartera ha sido la actual secretaria de Estado de Defensa, la granadina Soledad López. Aunque José Antonio Alonso, titular de esta cartera aún y nuevo portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, la defendió como su sucesora, Zapatero la descartó de inmediato. Carme Chacón, Elena Salgado y Jesús Caldera son los que más suenan para el cargo.

Del prolífico clan del PSOE de Jaén entraron en las quinielas los actuales consejeros Francisco Vallejo y Micaela Navarro, la ex presidenta del Parlamento andaluz María del Mar Moreno y la ex consejera y diputada Concepción Gutiérrez. Pero ayer estaban totalmente descartados. Los tres primeros continuarán en la política andaluza, y la cuarta podría presidir una Comisión en el Congreso de los Diputados.

La que no se ha barajado ha sido Carmen Calvo, ex ministra de Cultura y diputada por Córdoba. Ayer, por cierto, defendió la cuota andaluza en el nuevo Ejecutivo.

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