Los embalses de Sevilla duplican sus reservas en menos de tres meses

  • Los cuatro pantanos alivian en total 43 hectómetros cúbicos al día, la cantidad equivalente al consumo medio de cuatro meses, aunque también reciben un volumen de agua casi similar al que desembalsan

Comentarios 18

El desembalse del Gergal constituye todo un espectáculo visual. Este pantano situado en las afueras de Guillena está liberando cada día casi 16 hectómetros cúbicos, una cantidad que equivale al consumo medio de Sevilla durante aproximadamente un mes y medio y que supone casi la mitad de su capacidad. Si se traducen estos datos a imágenes, lo que se aprecia desde la estrecha carretera que lleva a la presa es un torrente de agua que cae a modo de catarata con una fuerza atroz,  que al chocar con el río levanta una llovizna que empapa a quien se acerca a contemplar el espectáculo y que hace rebosar el caudal del río Rivera de Huelva, ese mismo que se desborda unos kilómetros más abajo, a su paso por La Algaba, cada vez que el pantano libera agua.

Es mediodía. No ha llovido todo lo que se esperaba y hay familias enteras que aprovechan el domingo para acercarse a una pequeña explanada que sirve de mirador natural del pantano. Los niños se hacen fotos con la cascada  detrás. Los padres graban vídeos con sus teléfonos móviles. Una chica posa para la foto con su paraguas de los angelotes de Rafael, recuerdo de Italia. Todos se quedan embobados unos minutos viendo cómo el choque del agua expulsada del pantano con el río provoca una lluvia que cae en dirección contraria, sale del río y se dirige hacia arriba. En la cuneta de la carretera que conecta Guillena con el embalse hay una hilera de coches aparcados. Parece uno de esos miradores de alta montaña que hay en la sierra que cuentan con unas pocas plazas de aparcamiento y que se colapsan cada domingo con la llegada de los turistas. Cuando vuelven a los coches, el comentario es casi siempre el mismo: “¡Qué bestia! ¡Qué cantidad de agua!”.

Tanta como la que se consume la ciudad en un mes y medio. El Gergal es el pantano más pequeño de los cuatro que abastecen a Sevilla y el más cercano a la capital. Su capacidad es de 35 hectómetros cúbicos y el volumen de agua embalsada está ya al 100%. Según el último parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, fechado el 18 de febrero, el embalse recibió en las últimas 24 horas 15,5 hectómetros cúbicos y liberó 15,9. Los otros tres pantanos que abastecen a Sevilla y su área metropolitana, los de la Minilla, Aracena y Zufre, también están expulsando agua desde hace varios días.

Dos meses y medio de lluvias intensas y continuas han bastado para que los embalses dupliquen sus reservas y se encuentren ya prácticamente al límite de su capacidad. Al igual que el Gergal, Zufre se encuentra al 100% de su capacidad, Aracena está al 91% y la Minilla permanece en el 76% porque libera casi 12 hectómetros cúbicos de agua diarios, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. En total los cuatro pantanos desembalsan a diario 43 hectómetros cúbicos, la cantidad que se consume en Sevilla en cuatro meses. Sin embargo, reciben cada día el equivalente a tres meses y medio.

Menos de tres meses atrás, sólo dos de estos embalses superaban el 50% de su capacidad. El 30 de noviembre de 2009, la Minilla era el pantano con más reservas con el 68% de su capacidad completa, mientras que Aracena se quedaba en el 50,8%, Zufre en el 49,8% y el Gergal en el 45,7%. A lo largo del invierno los cuatro embalses se han ido llenando hasta el punto de que apenas pueden almacenar más agua. Con las reservas actuales, el consumo de agua está garantizado, al menos, para los próximos dos años.

El desembalse de los pantanos y las lluvias continuas han provocado que el nivel del Guadalquivir haya subido considerablemente en las últimas semanas. Donde es más visible esta crecida es en la zona próxima a Camas y al Charco de la Pava. El servicio de emergencias 112 alertó el sábado a Protección Civil para que se vigilara el nivel del agua en este tramo.

El agua cubre árboles y matorrales que crecen en la orilla del río. Hasta hace unas semanas, una especie de playa formada por el lodo se extendía unos metros por la ribera. Ahora todo está cubierto de agua. Los desagües en los que hace justo un año cientos de militares, policías y guardias civiles buscaban a Marta del Castillo están inundados y el agua llega en algunos puntos hasta el sendero que recorre el río paralelo a la orilla de Camas. Por este camino hay quien se atreve a transitar en bici, desafiando al barro acumulado y a la alerta amarilla decretada por el riesgo de fuertes lluvias y vientos.

En la orilla contraria se levanta un asentamiento chabolista junto a las obras de adecentamiento de la explanada del Charco de la Pava. Algunas mujeres utilizan el río para lavar la ropa, que tienden a unos metros de la orilla. Más allá hay un pequeño cementerio de automóviles en el que destaca desde lejos un viejo autobús de Tussam.

Río abajo el caudal está más controlado. Ya en San Juan de Aznalfarache se aprecia un nivel inferior y no parece probable que el agua llegue a las zonas más bajas del municipio, salvo que siga lloviendo y los pantanos sigan desembalsando. En Puerto Gelves un joven asegura que el nivel del río está unos dos metros por encima de lo habitual. En Coria un grupo de personas se para en el paseo fluvial y echa una mirada al cauce del Guadalquivir. “No lo veíamos así desde 1996”, dice Francisco Javier, empleado de la barcaza que traslada los coches de una orilla a otra. “Está bastante crecido, pero hay veces que el agua ha llegado mucho más lejos”, dicen unos vecinos, señalando hacia un bar situado a un centenar de metros.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios