El fiscal pide dos años de cárcel por extorsionar al dueño de una discoteca

  • Amenazó con contar en TV una versión distinta de la paliza que recibió la víctima

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El fiscal ha pedido dos años de cárcel en un nuevo juicio derivado de la agresión de tres jóvenes contra el dueño de la discoteca Boss, ubicada en la calle Betis de Triana, dirigido en este caso contra un guardia de seguridad del establecimiento, acusado de pedir 20.000 euros a la víctima para no contar una versión que supuestamente le perjudicaba.

Fuentes del caso manifestaron que el acusado, M.P., de 23 años, presuntamente se puso en contacto con Rosauro Varo, dueño de la discoteca Boss de Sevilla, posteriormente se entrevistó con él y le pidió 20.000 euros para no acudir a un programa de televisión y dar una versión del caso que le perjudicaría en el juicio.

Este juicio, que se celebrará el próximo viernes en el juzgado penal 4 de Sevilla, tiene lugar después de que la Audiencia Provincial confirmara el año pasado la condena de entre un año y un año y 9 meses de cárcel impuesta los tres jóvenes por propinar una paliza a Varo en la madrugada del 6 de febrero de 2005.

La agresión ocurrió a las 5:30 horas, cuando la víctima se dirigía solo por la calle Betis hacia la plaza de Cuba y en una esquina varios jóvenes que estaban esperando le propinaron patadas y puñetazos que le provocaron importantes heridas por todo el cuerpo.

Según el fiscal, unas dos semanas después de esta agresión, el ahora procesado se puso en contacto con Varo, se entrevistó con él en una cafetería de la calle República Argentina, en un encuentro vigilado por la Policía que investigaba el caso en esos momentos, y le pidió 20.000 euros a cambio de su silencio.

Sin embargo, el acusado y Rosauro Varo han ofrecido versiones contrapuestas del encuentro, pues el dueño de la discoteca afirma que le dijo: "Si me das dinero, no salgo en televisión", y según el procesado fue el propio Varo quién le preguntó "¿Cuánto quieres por no salir?".

M.P., guarda de seguridad en otra discoteca, se encontraba aquella noche tomando una copa en la discoteca de la calle Betis y afirma que, antes de sufrir la agresión en la esquina de la plaza de Cuba, Rosauro Varo y dos de sus vigilantes habían atacado y tirado al suelo, frente a su discoteca, a uno de los jóvenes que posteriormente le propinaron la paliza por la que fueron condenados a penas inferiores a los dos años de cárcel y que, por tanto, no les obliga a ingresar en prisión al no tener antecedentes.

Según la versión del procesado, tenía amistad con una periodista de televisión, que le pidió contar lo que había visto durante esa noche, y entonces M.P. se puso en contacto con los guardas de seguridad de Boss, amigos suyos, "con la única intención de comentarles que iba a salir en televisión, pero que no iba a dar el nombre de ninguno de ellos".

Fue entonces cuando el propietario de la discoteca le llamó por teléfono y concertó la cita en la que se habló del precio de su silencio, sostiene el procesado.

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