Día Mundial de los derechos del niño

El ruido saludable de los niños

  • Más de 800 escolares se concentran en la Plaza de San Francisco.

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La clase de este lunes para casi mil niños empezó en la Alameda de Hércules tras muchas pancartas, tres zancudos, dos charangas y un dragón. Los niños somos el futuro. ¡Luchemos por él!, fue el lema elegido para hacer patente que el 20 de noviembre de cada año es el Día Internacional de los Derechos del Niño y de la Niña. De sus derechos, recogidos en una declaración desde 1959; y de sus reivindicaciones, argumento central de lo ocurrido en el estruendoso pasacalles que finalizó poco antes del mediodía en una Plaza de San Francisco precintada y preparada para la ocasión.

Allí, junto a la fachada plateresca del Ayuntamiento, se concentraron colegios de todos los distritos de la ciudad. Juan Espadas, alcalde de la ciudad, y Adela Castaño, delegada de Educación, recibieron a la marcha y tomaron la palabra. Espadas fue más allá de la habitual asociación entre los conceptos niños y futuro al afirmar que "son el futuro, pero sobre todo son el presente". Y acabó, tras mostrarse feliz por ver la plaza llena de alumnos que le pidieron hacerse fotos con él y aire acondicionado para sus aulas, sosteniendo que "es hora de que los escuchemos atentamente".

Dos payasos, en un momento del pasacalles. Dos payasos, en un momento del pasacalles.

Dos payasos, en un momento del pasacalles. / ANTONIO PIZARRO

Castaño tomó las riendas del acto y subió al imponente escenario tras recordar el trabajo del gobierno local en materia educativa y la distinción de Sevilla como Ciudad Amiga de la Infancia, que otorga Unicef. El público fue partícipe de la celebración cuando los gobernantes acabaron y regalaron aplausos sin cesar a Lucía del Carmen y Aida, dos alumnas del Consejo Municipal de Infancia y Adolescencia que condujeron con maestría la celebración a pesar de su corta edad. Fueron las primeras de muchos niños que subieron al tablado para proclamar con firmeza los derechos de los menores. Algunos, tímidos y asustados. Otros, con vocación artística y a gusto en el escenario.

Una pareja de cada colegio de cada distrito tomó el micrófono. Abajo, entre la multitud de pequeños, se repartía un saludable desayuno en el que la fruta era la protagonista. En una mano el cartel reivindicatorio y en la otra una manzana. Así marchaban muchos pupilos guiados por sus orgullosas profesoras, para las que también fue una mañana de celebración y lucha por la mejora de las condiciones educativas en la ciudad. Ellas fueron imprescindibles para que la espléndida mañana otoñal se convirtiera en un rato de diversión y sirviera para llamar la atención a la sociedad. La gente allí presente, que hacía fotos y vídeos al tinglado organizado entre Sierpes y la Avenida, pareció tomar bien la iniciativa. Y la que se cruzó con ellos durante su camino repleto de olas humanas, también.

La jornada lúdico-reivindicativa finalizó con la lectura de un manifiesto pasado el caluroso mediodía que se vivió junto al Ayuntamiento, que se esforzó en que el centro de Sevilla se enterara de que este lunes fue el Día Internacional de los Derechos del Niño y de la Niña.

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