"Mi hijo me entregó su tarjeta de donante"

  • Una familia que perdió a su hijo con 20 años y donó sus órganos narra las razones de su decisión

La familia Romero Rubio. La familia Romero Rubio.

La familia Romero Rubio. / M. J. López

Ana María Rubio presintió que su hijo Fernando se iba. Sufrió una caída de una escalera, que le provocó una hemorragia cerebral y, tras una intervención y nueve días en la UCI,  los médicos confirmaron su fallecimiento. Tenía 20 años.  Un golpe terrible para una familia. Ocurrió hace once años, en noviembre de 2005, cuando la aceptación a la donación no batía los récords de hoy. “Presentí, cuando Fernando estaba en la UCI, que se iba. Fue entonces cuando busqué en un cajón donde tengo los documentos familiares, una tarjeta que mi hijo me entregó, la tarjeta de donante”.

Ana María lo recuerda como si hubiese ocurrido ayer. “Mi hijo era una persona especial, trabajó como voluntario en República Dominicana, estaba muy comprometido con los temas sociales. Tras una conferencia que ofreció el doctor José Pérez Bernal sobre trasplantes, mi hijo quedó impactado. Poco después me entregó la tarjeta de donante y me dijo: Mamá si me pasara algo algún  día, conserva esto”. Cuando la enfermera de la Coordinación de Trasplantes planteó a la familia de Fernando la donación, Ana María le entregó la tarjeta de su hijo.

Donar los órganos de un ser querido resulta muy reconfortante para las familias. “Mi hijo continúa vivo”, explica esta madre sevillana, que tiene otros tres hijos. A pocos pasos del hogar de Ana María Rubio una calle está dedicada a los Donantes. Esta madre acudió el día que se descubrió el rótulo. En su casa guarda como un tesoro la carta de agradecimiento que recibió del equipo de trasplantes tras la donación; así como el Cartel de Semana Santa de 2008. “Emilio Díaz-Cantelar escribió un mensaje en uno de los cirios dedicado a los donantes en el cartel que creó para la Semana Santa”, recuerda Ana María, que también conserva el cirio dedicado que llevó La Amargura.

Esta madre ha creado una asociación que lleva el nombre de su hijo, Asociación Benéfica Cultural (Asobecu) Fernando Romero Rubio. Entre otros proyectos, esta asociación ayuda a enfermos con escasos recursos que se encuentran en lista de espera para un trasplante. “Ante la tragedia, donar es absolutamente reconfortante; saber que tu hijo está de algún modo vivo aporta paz y tranquilidad de espíritu. La donación hace que la muerte no resulte inútil; pese a la tragedia de la pérdida”.

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