Más mujeres y menos jóvenes

  • Dos expertos en economía analizan la situación del mercado laboral en Sevilla, en el que la crisis ha tenido una influencia determinante.

"La consecuencia positiva de esta situación es que la tasa de paro se irá reduciendo". Manuel Alejandro Cardenete es catedrático de Economía y director de Loyola Leadership School. Lleva años estudiando el mercado laboral sevillano. "Lo que ocurre en esta provincia es extrapolable a cualquier punto de España", explica. La única salvedad son ciudades como Madrid o Barcelona, donde la población activa se rejuvenece al ser polos de atracción para personas que vienen de fuera. Sin embargo, la capital andaluza hace tiempo que dejó de ser un imán migratorio. "No recepcionamos población nueva. Ni aquí aumenta la natalidad ni somos capaces de atraer inmigración", detalla Cardenete.

Más allá de los flujos demográficos hay otros factores que también inciden de manera especial en la población activa -los que están trabajando y los que buscan empleo- de Sevilla. Marisa Ridao Carlini, vicedecana de Innovación Docente en la Facultad de Turismo y Finanzas de la Universidad de Sevilla, analiza los dos grupos de edad que más cambios han experimentado desde 2005: los menores de 30 años y los mayores de 45. En este último el envejecimiento de la población es causa evidente de su crecimiento. Pero también lo es un fenómeno social: la paulatina incorporación de la mujer al mercado de trabajo.

"En 2005 las sevillanas que con más de 45 años se integraban en la población activa habían nacido en la década de los 60, por lo que se entiende que, debido al pensamiento de aquella época, supusieran aún un grupo muy reducido", argumenta Ridao. Sin embargo, durante la última década a este mercado han accedido mujeres que nacieron en la década posterior, con una mayor conciencia de independencia económica respecto al hombre. A ello se añade que muchas de estas sevillanas se han visto obligadas a buscar un trabajo por la pérdida de recursos en el hogar ocasionada por la crisis. "Este hecho resulta fundamental para entender el crecimiento del grupo poblacional activo de más edad", incide la profesora universitaria, quien destaca que en el segmento comprendidoentre los 30 y 44 años no se ha producido tal incremento porque ya en él se había incorporado la mujer previamente. "Son más jóvenes, por lo que desde que acaban los estudios obligatorios se convierten en demandantes de empleo".

El otro fenómeno a destacar es la reducción sufrida en el grupo más joven de la población activa sevillana. Aquí intervienen varios factores, todos ellos consecuencia de la crisis económica que ha sacudido al país los últimos años. La debacle frenó en seco la subida de la natalidad y provocó su bajada. Una tendencia que aún no tiene demasiada incidencia en este segmento, pues aún no han trascurrido ni diez años desde que se produjo el desplome.

Más notorio resulta el efecto de la prolongación formativa de los sevillanos. "En los años de apogeo inmobiliario, cualquier chaval de 16 años acababa los estudios y se metía a trabajar en una empresa de construcción", recuerda Ridao. Sin embargo, tal coyuntura se vino abajo y con ella la facilidad de inserción laboral. Por tanto, la prolongación de los estudios ha provocado que un buen número de jóvenes no se incluyan en la población activa. "En la propia Univesidad hemos vivido esta situación, viéndonos obligados a fijar numerus clausus en muchas titulaciones", incide la profesora de la Hispalense. Esta falta de trabajo ha provocado una fuga de cerebros. La emigración también ha mermado de forma notoria la población activa más joven.

El envejecimiento del mercado laboral tiene dos consecuencias. Una es positiva: la reducción de la tasa de paro, como destaca el catedrático Cardenete. La otra resulta más alarmante: la inestabilidad de las pensiones. "La población empleada en España la componen ahora 18 millones de personas, que deben asegurar las pensiones de otros 15 millones españoles", subraya Cardenete, quien alerta que "estas cifras demasiado similares hacen inviable el sistema de pensiones, cuyo fondo de garantía se agotará en 2018".

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