Una pasión reconvertida en oficio

  • Director general del Real Club de Enganches de AndalucíaVinculado al mundo de las competiciones deportivas hípicas desde hace más de 20 años, fue responsable de la organización de los Juegos Munciales Ecuestres de Jerez 2002 y ahora dirige el Real Club de Enganches de Andalucía

Vinculado al mundo de los caballos por raíces familiares "y por afición", cuando era estudiante de Derecho comenzó a participar en la organización de competiciones deportivas hípicas de la mano de su amigo Juan Guardiola Soto, por entonces presidente de la Federación Andaluza. Era una manera de compatibilizar sus otras responsabilidades profesionales con lo que le gustaba, aunque tuvo que elegir cuando le contrató el Ayuntamiento de Jerez "full time". Apostó por la hípica, claro, al igual que una ciudad que convirtió al caballo en su marca con una serie de gestiones que, a lo largo de 20 años, culminaron en los Juegos Ecuestres de 2002, de los que Antonio fue el director general. Un reto "bonito y complicado, ya que es la única competición olímpica que incluye animales", explica, por lo que no es extraño que en el COI las quieran quitar "por cuestiones sanitarias y de espacio". El pasado septiembre, tras la compleja liquidación del evento, terminó su relación laboral con Jerez y surgió la oportunidad de volver a Sevilla, con el Real Club de Enganches de Andalucía, que se ha hecho oficial con su nombramiento como nuevo director general. Ahora, este sevillano de 49 años, casado y con cinco hijos, quiere desarrollar la institución en sus vertientes competitiva, tradicional y del museo, y sobre todo abrir éste a Sevilla y a los propios socios del club.

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