Siete procesos para siete tipos de productos

  • La planta de Aznalcóllar ha impedido que 125 millones de kilos de artículos acaben contaminando.

De la nostalgia a la vanguardia electrónica. Todo cabe en los 28.000 metros cuadrados del solar que Recilec posee en el PAMA de Aznalcóllar. La planta alberga siete líneas de actuación adecuadas a las siete gamas de productos que recibe para ser reciclados. Desde los televisores de tubos catódicos y las videoconsolas de los 90 a las pantallas planas y las placas solares. Una diversidad -única en España- de la que siempre ha hecho gala esta empresa.

Cada línea de actuación requiere de una maquinaria diferente y de un procedimiento específico adaptado al producto a tratar. Cuando se recibe la mercancía (artículos en desuso o excedentes de fabricación) se clasifica y se inicia su transformación para intentar ser reutilizada (al menos, en parte) en un futuro. Al respecto hay que destacar que muchos de estos productos llegan ya desvalijados, es decir, que han sido objeto de robos, por lo que se les ha sustraído los materiales más valiosos y los elementos más tóxicos han quedado expuestos. En estos casos poco puede hacerse ya en la prevención de la contaminación. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los aparatos de frío, de los que las bandas organizadas se llevan los compresores para utilizar el cobre, sin tener en cuenta los gases refrigerantes que albergan.

Las siete líneas de intervención que existen están dedicadas a lámparas y fluorescentes, pantallas planas, televisiones con tubos de rayos catódicos, pequeños artículos domésticos, aparatos de frío, pilas o acumuladores de energía y luminarias (rótulos y semáforos). En los próximos meses se activará otra para las placas solares, de las que se han recibido ya 400 toneladas. En cada una de ellas se seccionan los aparatos para separar los materiales peligrosos, los cuales después tienen un tratamiento especializado para evitar la contaminación. En el caso de los gases refrigerantes, éstos, tras introducirse en una cámara (proceso de peletizado), se licuan para que pasen a estado líquido. Para ello es necesario usar al día entre 500 y 600 kilos de nitrógeno.

En la transformación de los aparatos resulta de crucial importancia la labor del departamento de I+D+i que siempre busca la innovación y mejora de los procesos. La última modificación ha permitido que el valor añadido del plástico se quede en Recilec, de manera que si antes dicho material extraído se vendía en bruto, ahora se somete a un procedimiento de lavado y centrifugado, lo que hace posible que el coste se eleve a los 220 euros por tonelada.

El plástico que sale de esta planta sirve para fabricar perchas y asientos para campos de fútbol. El aluminio que se extrae de los aparatos llega a la industria de la automoción para ser empleado en la fabricación de coches, mientras que el cobre se reutiliza para la elaboración de cables y el hierro en el sector siderúrgico.

En sus 10 años de funcionamiento esta empresa ha creado 250 empleos y ha evitado que 125 millones de kilos de aparatos afecten al medio ambiente sevillano, una excepción en el panorama español, ya que según Weeforum (la mayor asociación de SIG europeos), el país no ha superado el mínimo de recogida de residuos eléctricos establecido por la Unión Europea, fijado en cuatro kilos por habitante al año. Por detrás de España sólo se sitúa Rumanía.

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