El profesorado y el centro tienden a minimizar conflictos que pueden terminar en acoso escolar

  • La psicóloga Isabel Rojas explica que son necesarias medidas contundentes y tratar al grupo

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En la mayoría de los casos de acoso escolar la víctima no recibe la atención que necesita para sentirse protegido ante el agresor que suele actuar en grupo. "Afortunadamente el bullying no se da con frecuencia, pero lo cierto es que este grave problema siempre comienza con burlas y conflictos que los profesores y el centro tienden a minimizar", explica Isabel Rojas, psicóloga especializada en tratar a niños y adolescentes. "Es muy importante que el niño sea escuchado y encuentre a una figura protectora. Si se atreve a denunciar su situación y no siente protección, probablemente el menor no acudirá más a un adulto para pedir ayuda. Sus compañeros tampoco. La tónica general en estos problemas es que el centro se involucra poco", comenta Isabel Rojas.

En el acoso escolar, los primeros en detectar el problema son los propios alumnos, pero en muchos casos el miedo a represalias o la indiferencia les impide denunciar la situación. Los padres comienzan a detectarlo cuando la víctima comienza a cambiar de humor, llega de clase con la camisa rota, sin material escolar e irritable. "El agresor puede tener dos perfiles distintos, o bien es el líder de un grupo que domina, o bien es totalmente lo contrario, un niño que se siente discriminado y frustrado", explica Rojas. En algunos casos el agresor, a su vez, sufre también las agresiones y los insultos de otros niños mayores, y en otros, el maltrato los sufren en casa. "El acoso suele influir mucho en la víctima, en su personalidad, que se ve marcada por la inseguridad, la poca autoestima y las dificultades para relacionarse. Es necesario que el adulto lo atienda a tiempo".

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