Los recortes obligan a la Policía a reutilizar las puertas de los coches

  • La UFP denuncia que se daña la imagen del cuerpo y que no se arreglan aquellas averías que cuestan más de 300 euros.

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La maltrecha situación en la que se encuentran las arcas del Ministerio del Interior ha llevado a la Policía Nacional a reutilizar piezas de los coches para arreglar las averías. Así, se reciclan puertas y partes de la carrocería para sustituir aquellas partes de los vehículos que hayan sufrido algún golpe. Algunos de estos patrulleros circulan con rótulos incomprensibles en vez del reglamentario "Cuerpo Nacional de Policía".

En Sevilla hay al menos dos vehículos mal rotulados por este motivo. En uno de ellos puede leerse la palabra PCÍA y en el otro POLIOLICÍA, como se puede apreciar en la fotografía que ilustra esta información, tomada la pasada semana en la estación de Renfe en San Bernardo. En ambos casos se han reutilizado las puertas de otro vehículo de manera que no coincidían con el rótulo original del coche. La Unión Federal de Policía (UFP) ha denunciado estas prácticas ante el Consejo de la Policía. Los representantes de este sindicato han elevado sus quejas ante la Dirección General, alertando de que con esta situación se está rozando el ridículo y se puede llegar a dañar la imagen del cuerpo, ya que en ocasiones hay unidades policiales formadas por un puzle de vehículos.

El secretario general de este sindicato en Sevilla, Antonio Jurado, lamentó que las reparaciones que cuesten más de 300 euros no se llevan a cabo por falta de fondos. Por ello, hay un elevado número de vehículos actualmente en los talleres sin que se puedan reparar por tratarse de averías más caras. La Dirección General de la Policía está quitando las piezas aprovechables de estos coches, como las puertas o partes de la carrocería, para sustituirlas por aquellas que estén deterioradas en vehículos que no tengan problemas de motor.

En la capital andaluza la situación es aún más grave, ya que la Dirección General ha redistribuido los vehículos recientemente, de manera que las comisarías de Sevilla han perdido entre 15 y 20 coches, que han pasado a prestar servicio en sedes policiales de Cádiz y Huelva. Esto se ha traducido en que no hay suficientes patrulleros para todos los agentes de servicio, con lo que han vuelto las patrullas a pie. Otra solución que se ha tenido que adoptar a veces es la de que vayan tres o cuatro agentes en el mismo vehículo, dejando a uno o dos policías sentados en el lugar del coche habitualmente reservado a los detenidos.

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