El renacimiento de José de la Rosa

  • Un joven sevillano cuenta su historia tras luchar contra una enfermedad terminal

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"Aunque sólo te den tres días de vida, ¿para qué agobiarse y perderlos? En los peores momentos hay que tener fe, y no necesariamente en Dios; siempre hay esperanza para salir de las situaciones más difíciles". José de la Rosa, un joven sevillano al que diagnosticaron una enfermedad terminal en 2010, explica con estas palabras las herramientas necesarias para superar cualquier adversidad. "Cuando permanecí en aislamiento en el hospital, siempre tuve optimismo", recuerda. Ahora, tres años después, José se siente profundamente afortunado. Su hermano Curro, quien le cedió médula ósea, le dio otra oportunidad y se convirtió, de este modo, en su salvador.

Con enormes dosis de vitalidad en sus palabras, este joven sevillano, todo un ejemplo de superación, expresa cómo combatió la grave enfermedad en Renovatio: Historia de un trasplante, un libro escrito a través de las anotaciones de sus vivencias en el hospital y las de su madre, Bella Araceli Lérida, quien le acompañó en todo momento. Este estudiante de Periodismo hace además una llamada de atención a la sociedad en general sobre el poder de la donación para salvar vidas.

Esta historia se remonta a febrero de 2010 cuando su vida pareció truncarse con el nefasto diagnóstico de una grave enfermedad, aplasia medular, que llegó sin previo aviso. "Comencé a sentir unas pulsaciones en la cabeza y me encontraba muy cansado al salir del instituto. Mi madre sospechó que podía tener anemia", recuerda. Hasta entonces todo marchaba con normalidad en su hogar. Pero al comprobar los análisis, los especialistas le ingresaron de inmediato. Le aislaron porque sus defensas estaban casi anuladas y cualquier infección podía ser letal. "Me dijeron que podría haber entrado en coma en cualquier momento porque apenas tenía glóbulos blancos ni rojos". Tras esta mala noticia llegó otra, el pronóstico: Sólo había una posibilidad de curación, la donación de médula. Encontrar un donante compatible se convirtió en la lucha de su familia. "Mis padres y mi hermano se hicieron las pruebas; es muy difícil encontrar a alguien compatible, incluso en la familia".

El destino le deparaba una gran alegría. Curro, su hermano, resultó ser compatible para la donación. José se sometió al trasplante y sus esperanzas se confirmaron. Tres años después, completamente recuperado, lo recuerda: "Para mí el proceso no fue tan duro, siempre fui optimista, pero mi familia y sobre todo, mi madre, sufrió mucho". Mediante el libro Renovatio: Historia de un trasplante, otro de los objetivos de este joven es "servir de guía a otros familiares ante situaciones similares porque a mi madre le faltó". José presentó ayer su libro acompañado por sus familiares. Los beneficios de la publicación se destinarán a la asociación Lágrimas de Vida, dedicada a promover las donaciones de órganos.

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