Un sevillano 'hecho en México'

  • EmpresarioMexicano de 30 años que llegó a Sevilla para continuar sus estudios de canto y de comercio internacional, y ha montado un negocio que sirve de puente con la mejor artesanía de su país

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Se considera un gran melómano y en su local de la calle Trastamara siempre se escuchan rancheras y canciones de los mexicanos Julieta Venegas, Maná o Luis Miguel, quedando todo en casa. Lleva siete años en Sevilla. Llegó desde Tulancingo (provincia de Hidalgo, México) para continuar sus estudios en canto, la pasión de su vida, y también en comercio internacional. Aquí conectó rápidamente con el modo de vida sevillano, "recuerda mucho a mi tierra, aquí la gente es amable y siempre hay lugar para el buen humor", comenta Edgar. Está casado con Mari Ángeles, una sevillana de La Puebla del Río, que le ha transmitido la afición por la Semana Santa -es devoto del Gran Poder-, por los toros -le entusiasma El Fandi- y el fútbol -sevillista convencido-. En diciembre de 2007 abrió un establecimiento de decoración (Hecho en México) que vende artesanía autóctona. Los objetos son auténticas joyas artesanales, la estrella es el barro negro de Oaxaca. Todos tienen el sello de calidad del Fonart, una entidad promovida por el Gobierno mexicano para fomentar el comercio rural. El negocio tiene una doble misión, "promover la cultura mexicana y ayudar a las familias de estos artesanos humildes", añade. Está orgulloso de los vínculos que tiene México con Sevilla: "Hasta Velázquez mostró una taza de barro mexicano en Las Meninas". No entiende por qué Mosquera no triunfa en el Sevilla: "Allá en Pachuca, equipo de mi región natal, era un jugador muy bravo".

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