La subasta del local de Robles en el Laredo queda desierta

  • Urbanismo rechaza la oferta presentada por sus inquilinos al considerarla "inadmisible".

La subasta para la adjudicación del contrato de alquiler por 15 años del local del número 90 de la calle Sierpes, sito en el conocido como edificio Laredo, ha quedado desierta al resultar "inadmisible" la única oferta presentada por los inquilinos actuales, la firma de hostelería Robles bajo la denominación comercial La Bodeguita de Sierpes.

Todos los empresarios de hostelería interesados pudieron presentar ofertas, aunque Robles mantenía un derecho de adjudicación preferente siempre y cuando igualase la máxima oferta presentada como se recoge en la Ley 29/1994 de 24 de noviembre de Arrendamientos Urbanos, según la cual el arrendatario tendrá derecho a continuar en el local arrendado si el arrendador (el Ayuntamiento en este caso) pretendiese celebrar un nuevo contrato con distinto arrendatario antes de haber transcurrido un año a contar desde la extinción legal del arrendamiento.

El local está incluido en el denominado Patrimonio Municipal del Suelo y había sido objeto de un contrato de alquiler de renta antigua desde el 1 de enero de 1940 hasta el 20 de diciembre de 2015, fecha desde la cual no rige ningún contrato. El gobierno de Juan Espadas optó por sacar a subasta un nuevo contrato de alquiler con el objetivo de mantener el uso hostelero. Con anterioridad al bar de Robles, en este local funcionó un comercio de helados italiano. El local tiene una superficie de 54,65 metros cuadrados. El Ayuntamiento solicita una renta de 38.400 euros al año, poco más de 3.000 euros al mes. Se trata de una ubicación privilegiada, en el arranque de la calle Sierpes, a la vera de la Plaza de San Francisco y junto al conocido bar Robles Laredo.

La firma Robles se hizo con el primer local del Laredo (la mítica cafetería de la esquina) durante el mandato de Alfredo Sánchez Monteseirín, en una operación no exenta de polémica que consistió en un traspaso en el que cobraron tanto el Ayuntamiento como los anteriores dueños del negocio. Una operación de un total de 300.000 euros que condujo después a la polémica reforma estética del local, una transformación finalmente avalada por la Comisión de Patrimonio de la Delegación Provincial de Cultura. A principios de 2015, en el tramo final del mandato de Juan Ignacio Zoido, la firma Robles optó por su expansión en el histórico edificio ocupando el local que ahora se subasta.

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