La víctima de la pelea de Santa Cruz murió por las patadas en la cabeza

  • La familia del fallecido niega su carácter violento ni que realizaran obras de madrugada en el hotel. Aseguran que todo se inició por una pintada realizada por el autor del crimen.

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La víctima de la pelea ocurrida el viernes en el barrio de Santa Cruz, Guillermo Mejías, falleció por las patadas recibidas en la cabeza propinadas presuntamente por Taynan Teixeira, un joven brasileño de 23 años con el que se peleó en plena calle. Así lo apunta el avance de la autopsia, practicada al cadáver de la víctima la mañana del sábado. El presunto autor de los golpes permanece en prisión preventiva, imputado por un delito de homicidio, desde la tarde del pasado domingo.

La familia de la víctima negó ayer a este periódico que la riña se iniciara por una discusión relacionada con unas obras, sino por una pintada que el joven brasileño habría hecho en la pared de una casa propiedad de la familia, en la calle Doncellas. La familia Mejías regenta el hotel Patio de las Cruces, en la calle del mismo nombre, mientras que el brasileño residía en un edificio colindante. Los parientes de la víctima aseguraron que Guillermo, de 40 años, recriminó al brasileño que hubiera hecho un grafiti en la pared de la casa, lo que derivó en el posterior enfrentamiento entre ambos. Los dos se enzarzaron a golpes hasta que el brasileño derribó a su rival y lo pateó en el suelo. Estas lesiones le habrían causado la muerte. Aparentemente no había ayer ninguna pintada en el edificio, si bien un cajón de obras taponaba el acceso a parte de la calle.

Pese a que un testigo consultado por este periódico aseguró el viernes que fue la víctima quien inició la riña, la familia asegura que el único testigo que vio todo desde el principio ha declarado una versión diferente a ésta. "Ha declarado a la Policía hasta en dos ocasiones", aseguraron fuentes de la familia, que apuntaron que la pintada se habría hecho unos días antes de la pelea. El testigo aseguró que "intentó separarlos y tiene aún la ropa manchada de sangre por ello, pero no pudo porque eran más fuertes que él. Luego vio cómo le pegaba patadas en la cabeza".

El propio imputado admitió en su declaración que había propinado estos golpes en la cabeza a su rival, si bien también dijo que éste, al caer al suelo, impactó primero contra una barra de hierro y luego contra el adoquinado. También alegó que no tenía intención de matar y que la pelea la inició la víctima y que él intentó rehuirla. Así lo corroboró otro testigo que pasaba en ese momento por la calle Cruces y que fue el primero en llamar a la Policía Nacional, una vez que vio malherido al dueño del hotel.

La pelea ocurrió a las once y media de la mañana del viernes en la calle Cruces y terminó en la cercana plaza de los Refinadores, donde la víctima cayó malherida. El servicio de emergencias sanitarias del 061 atendió al dueño del hotel, que sufría ya una parada cardíaca, y le practicó una reanimación cardiopulmonar. Los médicos del 061 lograron salvar la vida del herido en un primer momento y lo trasladaron al Hospital Virgen del Rocío, en cuya UCI falleció nueve horas después. La Policía Nacional detuvo al presunto autor del homicidio poco después de los hechos, en el mismo barrio de Santa Cruz.

Los allegados de Guillermo Mejías negaron que se tratara de una persona de carácter violento y añadieron que de ello pueden dar fe todos sus vecinos. "Si ha habido alguien que nos ha definido así, creemos que se trata de una persona que mantiene un litigio con nosotros, que no ha sido testigo de los hechos ocurridos el viernes", apuntaron los familiares de la víctima.

La familia negó que existiera ningún problema con los residentes en esta zona del barrio de Santa Cruz y añadieron que Guillermo Mejías no tenía ningún tipo de antecedentes, ni tan siquiera había sido denunciado antes, de ahí que negaran categóricamente que tuviera un carácter violento. Los dueños del hotel admitieron que los ruidos de las obras, que se paralizaron hace unos meses, podrían haber molestado al joven brasileño, pero siempre los trabajos se realizaron durante el día y nunca de madrugada ni a deshoras.

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