Los vigilantes del genoma

  • El catedrático de Genética Andrés Aguilera avanza en su investigación y espera experimentar con roedores en 2009 en el Centro Andaluz de Biología Molecular y Regenerativa

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¿Cuáles son los defectos en la maquinaria celular que desencadenan enfermedades como el cáncer? El enigma sobre los mecanismos que desestabilizan en exceso al genoma centran una investigación liderada por el catedrático Andrés Aguilera en el Cabimer (Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa), un centro mixto en el que participan la dos universidades (Hispalense y Olavide), la Junta y el CSIC. Desde hace 17 años este experto en genética y sus colaboradores tratan de desentrañar los distintos elementos y funciones que interfieren en el proceso de replicación (duplicación de los genes) que puede dar lugar a las células cancerosas.

Un genoma se transmite de una generación a otra de forma estable, pero existen situaciones que provocan mutaciones y reordenaciones cromosómicas -ambas juegan un papel clave en la evolución de las especies- que pueden desencadenar enfermedades genéticas, tumores y cáncer. Uno de los objetivos del grupo que trabaja con Aguilera, integrado por 18 investigadores, es detectar cómo y por qué se generan las mutaciones y las reordenaciones, que pueden iniciar un proceso tumoral. "Cuanto más mutan, es decir cuanto más cambian los genomas de las células, más papeletas existen para jugar en la lotería del cáncer", explica el especialista. Su investigación podría permitir identificar genes con los que tratar de detectar los grupos de población de riesgo y prevenir las enfermedades.

En la primera fase de esta investigación básica, el equipo de Aguilera detectó una estrecha vinculación entre el alto grado de inestabilidad en los genes y sus niveles de expresión e identificó una serie de factores celulares necesarios para evitar dicha inestabilidad. Para obtener estos resultados, los científicos han estudiado el comportamiento de un organismo unicelular, la levadura (Saccharomyces cerevisiae), que tiene los elementos básicos que gobiernan la transmisión de los cromosomas en las células eucarióticas, de las que estamos formados todos los vertebrados. Tras identificar un grupo de genes que garantizan la estabilidad y correcta transmisión de los cromosomas de las células madres a las hijas, el siguiente paso en esta investigación se centra ahora en comprobar si el proceso observado en la levadura también se reproduce en los cultivos de células humanas, mucho más complejas. "Estas observaciones comparativas no permitirán encontrar un tratamiento, pero sí podrían abrir la puerta para prevenir", insistió Aguilera. El próximo año, este grupo de científicos del Cabimer tiene previsto aplicar sus descubrimientos en experimentos con ratones. "La próxima fase consistirá en mutar estos genes en roedores para observar en qué medida pueden afectar al organismo", comenta el científico. En los trabajos actuales, además de los estudios con la levadura, el laboratorio de este grupo acaba de iniciar una investigación con el gusano C. elegans. Se trata de un organismo modelo en estudios de Genética con una vida media muy corta (15 días) que permite observar el proceso génico en pocos días, esencial en el laboratorio.

Para desarrollar estas líneas de investigación, el grupo de Aguilera cuenta con fondos del Ministerio de Educación y Ciencia y de la Consejería de Innovación de la Junta de Andalucía entre otros, y con una financiación (seis millones de euros) del programa Ingenio 2010 (proyectos Consolider) puesto en marcha por el Ministerio de Educación y Ciencia, con la que coordina la investigación sobre inestabilidad genómica de nueve grupos nacionales. Se trata de la financiación más elevada lograda por un equipo en la Universidad de Sevilla según datos de 2007. Para conseguir esta subvención Andrés Aguilera ha competido con los proyectos más prestigiosos del país en investigación en todos los ámbitos del conocimiento. ¿Cuántos años necesitarán para descifrar el proceso de la propagación de los genomas? Son ya los 17 años invertidos y "esperamos seguir investigando otros 17 años, los resultados son a muy largo plazo" siempre con fondos externos competitivos, incide Aguilera.

Una trayectoria de reconocido prestigio en el ámbito científico permitirá al catedrático de Genética seguir compitiendo y continuar con sus estudios. Antes de incorporase a la Universidad de Sevilla, Aguilera formó parte de varios grupos de investigación durante siete años entre Alemania y Estados Unidos en diferentes Universidades. Además de sus publicaciones en las revistas internacionales más destacadas, como las del grupo Nature o Cell, Aguilera es miembro electo de EMBO -Organización Europea de Biología Molecular- y el primer científico andaluz que ha logrado el premio Severo Ochoa a la Investigación en Biología Molecular (2003). Es un premio que se creó en 1993 para reconocer e impulsar la carrera científica de investigadores españoles.

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