Plaza Nueva. Montserrat badía Belmonte.

"Hemos vivido como nuestras madres pero trabajando fuera"

  • Más de cuatro décadas de trabajo en la Administración, con jefes como Abril Martorell o Rosón. Borbolla la llevó en su lista de las municipales en 1995 y fue portavoz de Chaves en la Junta cinco años después.

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CUNA madrileña, nombre catalán, crianza manchega. El amor y el trabajo traen al sur a Montserrat Badía (Madrid, 1950). Conoció los entresijos de la Administración. De lo público.

-Le dio la vuelta al vuelo de la gaviota de Caco Senante...

-A mi marido le dieron plaza de neurólogo en Huelva, en la Seguridad Social, y yo pedí el traslado. No conocía Huelva, nos vinimos detrás del camión de la mudanza. Con una niña de un año y embarazada de la segunda.

-¿De Madrid al nacimiento de la autonomía?

-Se estaba poniendo en marcha. No pudimos votar el 28-F, estábamos empadronados en Madrid.

-¿Con qué realidad se topa?

-Fue la época dura de la colza y se empezó a poner mucho más rigor en los recursos sanitarios de la industria. Yo estaba en lo que ahora es Consumo, que se llamaba Disciplina de Mercado. Venía todos los días de Huelva y no había autovía. En 1983, Chiqui Gutiérrez del Álamo me trae a Sevilla. Había pocas mujeres en este mundillo. Entro en contacto con María Esperanza Sánchez, Pilar del Río... La famosa tertulia de los Lunes.

-Usted empieza con la UCD...

-Las Comisiones Provinciales de Precios las presidía el gobernador civil. En Madrid, era Rosón, persona muy seria y valiosa. Y en Huelva, Jesús Posada, el que fue presidente del Congreso.

-¿Cuál fue su primer destino?

-En el Ministerio de Agricultura cuando estaba en segundo de Económicas. Al ministro no lo recuerdo, Abril Martorell era director general de Planificación Agraria. Una vez le hicimos una huelga.

-Sólo le falta Alfonso Guerra para completar la Transición...

-Con Guerra no trabajé.

-¿Quién la llama para el Ayuntamiento?

-Dos personas por las que siempre tuve un gran respeto personal y político, Pepe Rodríguez de la Borbolla y Pepe Romero, que fue mi consejero en la Junta. Las expectativas electorales del PSOE no eran buenas. No he jugado siempre a caballo ganador.

-Dicen que en sus debates con Alberto Jiménez-Becerril saltaban chispas pero se profesaban un recíproco afecto...

-Coincidíamos en las comisiones de Hacienda y Contratación. Con Alberto se podía llegar a acuerdos. A veces retiraba una cuestión para discutirla y arreglarla. Era una persona que desde mi punto de vista a lo mejor por su fidelidad a las personas le pasó lo que le pasó. Se podía haber ido a Madrid, tenía propuestas, pero pensó que debía seguir con Soledad Becerril.

-El destino es caprichoso...

-Yo conocí a mi marido porque fui a Córdoba a hacer el Preu.

-¿Quién la llama a la Junta?

-El propio Manuel Chaves. Los cuatro años que estuve en el Ayuntamiento, como estábamos en la oposición seguí trabajando en la Junta. Entré en 2000 en la portavocía. Fue una época difícil, de mucho terrorismo. (Ese año 2000 ETA asesina a Luis Portero en Granada, a Muñoz Cariñanos en Sevilla). La caída de las Torres Gemelas. Dura pero interesante. Estuve sólo año y medio.

-¿Cómo se conocen su padre catalán y su madre manchega?

-Mi padre se dedicaba al tema de vinos y bajó desde el Penedès a la Mancha. A Alcázar de San Juan. Mi madre vivía muy cerca de la fábrica de las famosas tortas.

-Paisana de Díaz-Miguel...

-Y de Delgado Meco, el preparador físico del Athletic de Bilbao y después de la selección con Clemente. Cada vez que venían a Sevilla era un trajín, la gente te pedía entradas. Yo prefería ir a verlo al hotel Colón.

-¿Se integró en Sevilla?

-Saben que he sido muy ferianta y toda mi familia venía a mi casa para ver la Semana Santa.

-¿Qué fue de las dos niñas?

-Clara es ingeniero industrial en Madrid y Montserrat ingeniero de telecomunicaciones en Suiza. Me han hecho abuela de cinco nietos.

-¿Qué cambió en su vida?

-En Madrid te daba tiempo a hacer una cosa cada día con las distancias. En Huelva te cundía el tiempo una barbaridad.

-¿Qué aficiones cultiva?

-En la época del trabajo y de los niños aficiones tienes pocas. Somos una generación que hemos vivido como nuestras madres pero trabajando fuera de la casa. Me gusta viajar, leer, pintar, que además ahora lo practico. Soy coleccionista de sellos.

-¿Militó en la UCD?

-Ni se me pasó. Siempre he sido votante socialista y desde las primarias de Borrell, militante.

-¿Se siente más economista que periodista?

-Las habilidades periodísticas no han sido lo mío. A veces los periodistas le daban más importancia a pequeños rifirrafes o cuestiones domésticas que a decisiones políticas relevantes. Quizás no les dije todo lo que les hubiera gustado que les dijera, no era mi papel.

-¿Qué tiene de madrileña?

-Nací en Chamberí, allí estudié la carrera y empecé mi trayectoria profesional.

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