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Ir al dentista sin dientes

  • Sin marca, sin anticipación, sin choque, sin repliegue ni ayer... ni nunca

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Ir al dentista sin dientes

La primera parte del Bernabéu fue como la de Anfield, pero con dos diferencias: una que el Sevilla se encontró con un gol a favor en el arranque ante el Liverpool por un regalo de Lovren y otra, que los ingleses fueron mucho menos resolutivos que los madridistas, penalti incluido. Por lo demás, la misma impericia sevillista en las marcas, en la anticipación, en ir al choque de verdad, en ganar las pelotas sin dueño, en bascular con coordinación y en replegar con celeridad para obturar los pasillos. Para merengues, los diez que ayer vistieron de rojo. Imposible ser más blandos. Imposible más facilidades a un equipo que, aun con bajas, contaba con Marcelo, Kroos, Modric, Cristiano Ronaldo, Benzema y Asensio. Gente habitual cuando la UEFA o la FIFA organiza alguna fiesta en Mónaco, Nyon o París.

Defensa

En el fútbol está prohibido abrir el brazo para tocar la pelota, aunque Jesús Navas pareciera ignorarlo al provocar su pueril penalti, pero es legal, incluso recomendable, meter la pierna cuando un enemigo avanza, conduce y busca un pase o un tiro. En el Sevilla de ayer no tenían tan claro que esa acción, capital en un partido de fútbol para competir, estuviera permitida. Clamorosa la inacción sostenida, reincidente, de cualquiera de rojo ante las acometidas de atacantes que están entre los mejores del mundo. Ante el Girona, en Montilivi, coló. En el Bernabéu no va a colar jamás. Tras el primer córner al medio minuto, el primer ataque engarzado del Madrid anticipó esa constante: Lucas Vázquez recibió en la corona del área (nadie lo evitó), se giró con placidez (nadie apareció aún) y se perfiló para conectar un tiro ajustado al palo izquierdo de Sergio Rico, que bastante hizo con desviarlo a córner. Ese segundo saque de esquina desató el rosario de fallos sevillistas, indignos no ya de un pentacampeón europeo, sino de un equipo normalito de Primera.

En el ADN de esta plantilla no hay agresividad, ímpetu, vigor. Ni colmillo. Ni dientes, siquiera. Para qué ir al dentista, como ayer fue (como lo hizo al Camp Nou, a Mestalla o al Wanda) si no tiene dientes para morder. Si tiene una dentadura postiza que sólo se pone para jugar en Nervión...

Ataque

Hubo un conato de competitividad entre el 1-0 y el 2-0, con cierta circulación del balón porque el Madrid de ayer, ante un enemigo medio intenso, se hubiera abierto en canal. Pero Navas y Nolito, por fuera, son puro amago y ahí se quedan. El Mudo se fue del partido en cada choque que perdió, que fueron todos, y Muriel fue el único que prolongó los ataques cuando ya no había partido, con el 5-0, al abrirse a las bandas.

Virtudes

Lo mejor, que ya no hay más visitas a dentistas -los cuatro que te preceden en la tabla- en la Liga.

Talón de aquiles

Inferioridad física, mental y táctica -esas obsoletas marcas individuales...- para visitas de enjundia.

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