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La grandeza exige ganar en Gerona

  • El Sevilla se obliga a mantener el pulso en lo alto de la Liga en su estreno oficial en Montilivi

  • Berizzo hará debutar a Carole en una sustancial rotación

La grandeza exige ganar en Gerona La grandeza exige ganar en Gerona

La grandeza exige ganar en Gerona

Pablo Machín aspirará a emular a Eduardo Berizzo. Desde su humilde ascensión como entrenador del Numancia y su fulgurante irrupción con un Girona al que cogió en Segunda en puestos de descenso y, al año siguiente ya lo tenía luchando por el ascenso, cosa que logró en segunda instancia con un presupuesto bajísimo, querrá disfrutar de una plantilla como la del argentino, pese a que en Gerona goza de la protección de Pere Guardiola, que es bastante. Éste también tuvo que realizar su escalada particular desde la medianía de Balaídos hasta las alturas que ahora goza. Pero esa altura también implica mayor responsabilidad. Es la obligación de Berizzo templar el ímpetu de Machín y su disciplinada tropa y sacar rédito a esa plantilla que envidia su homólogo soriano.

Sarabia, Banega, Muriel y Corchia, aspirantes al once titular, en un rondo durante la sesión previa al viaje a Gerona. Sarabia, Banega, Muriel y Corchia, aspirantes al once titular, en un rondo durante la sesión previa al viaje a Gerona.

Sarabia, Banega, Muriel y Corchia, aspirantes al once titular, en un rondo durante la sesión previa al viaje a Gerona. / fotos: josé ángel garcía

La rotación, la profundidad de la plantilla y el verdadero potencial de un Sevilla que aspira a mantenerse en el alto pulso de la Liga se calibran esta tarde en Montilivi, un escenario donde jamás ha disputado un partido oficial el primer equipo nervionense, a diferencia de su filial, que el curso pasado sí jugó allí, perdiendo por 2-0. Alí esperan al Sevilla como lo que es, un grande de España que debe dejar atrás la tensa emoción de Liverpool para bajar al rutinario e intenso trajín de la Liga. Evidentemente, sería grosero comparar la intensidad vivida en Anfield con la que se puede vivir en Montilivi. Pero el escaso pedigrí de este Girona tan bien trabajado con los mínimos mimbres para bandearse en Primera División no debe obviar que se trata de un equipo que hace de la intensidad una de sus premisas.

Pablo Machín tiene algunas dudas, pero podrá sacar a su equipo más habitual

Contrarrestar esa intensidad, al calor de un público entregado que recibirá al Sevilla como lo que es, uno de los transatlánticos de la Liga, y hacerlo además con el adecuado reparto de esfuerzos en un partido emparedado entre la Champions y la esperada visita a Nervión de Las Palmas, el miércoles próximo, es el reto de Berizzo y su gente, entre la que no está gente tan principal como Pareja, Kjaer, Escudero, Pizarro, Jesús Navas o Nolito. Unos por descanso o por dolencias leves y otros, particularmente Pizarro y Nolito, por problemas físicos algo más acentuados.

No es baladí la advertencia sobre la fortaleza en casa del Girona de Pablo Machín, que ya estuvo a punto de darle un disgusto al Atlético si no llega a mediar un error en una fácil salida de Iraizoz en la recta final de un partido que ya tenían ganado los catalanes. Con un sistema de tres centrales y dos carrileros, el trabajo sordo de Granell y Pere Pons en la medular se compensa con el fútbol más suelto en líneas adelantadas de Borja García y Portu, con Stuani presto a aprovechar cualquier segunda jugada, el mínimo balón colgado o un centro a la olla para intentar sacar oro.

El Girona tratará de asfixiar al Sevilla con ímpetu, y hasta con algo de más fútbol que el Getafe tres semanas atrás. Y ante eso el equipo de Berizzo debe sacar el temple de su calidad, pese a una rotación bastante sustancial que ha dejado a algunos de sus hombres más intocables en Sevilla. Al margen de la duda entre Sergio Rico o David Soria, debe llegar el debut de Lionel Carole, quien se estrena en una convocatoria y está llamado a tomar el relevo de Escudero en el flanco izquierdo de una zaga inédita, según el reparto de roles que quiere Berizzo. Mercado también podría quedarse como comodín en el banquillo para que los otros únicos defensores que han viajado formen la línea zaguera: Corchia, Carriço, Lenglet y Carole.

En el centro del campo, pese a que Pizarro es baja por sus problemas musculares, Berizzo sí tiene piezas de sobras para encajar un bonito puzle. Lo lógico es que N'Zonzi repita como el hombre por delante de la defensa, pues sería demasiado riesgo, demasiada responsabilidad quizá, que el joven Geis se hiciese con un puesto de tal trascendencia. Por delante puede haber varias combinaciones: Montoya, Krohn-Dehli, Franco Vázquez y Banega se reparten dos puestos, aunque el diez argentino anda falto de precisión, quizá algo cansado, y podría descansar. Y en ataque, el propio Montoya o Sarabia formarán en la derecha, Correa parece fijo en la izquierda y arriba Berizzo podría apostar por la potencia de Muriel de partida, con Ben Yedder en la recámara. Son las muchas alternativas que tiene de medio campo hacia delante Berizzo, que disfruta de un estatus, el de la grandeza, que conlleva asimismo una responsabilidad...

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