Sevilla FC

Una revancha particular

  • Caparrós afronta sus cuatro partidos en una situación totalmente diferente a las cuatro últimas citas que condicionaron su adiós en 2005

  • Real Madrid y Betis, de nuevo como jueces

El tour de force del Sevilla en los últimos cuatro partidos con los que despedirá la temporada 17-18, tan ciclotímica y bipolar, también significa un reto particular para Joaquín Caparrós en su precipitada y urgente vuelta a Nervión. Y no sólo por lo que significaría para él sacarlo con nota en tanto que reivindicación personal antes de asentarse en el club en un cargo más cercano a la burocracia que al banquillo, sino también porque su anterior etapa terminó de forma abrupta tras un declive final de cuatro partidos que condicionó su adiós del Sevilla.

Todo sucederá en mayo, como en la última temporada de Caparrós al frente del Sevilla, la 04-05. En Nervión se las prometían muy felices al término de la jornada trigésima cuarta. El equipo blanco era tercero después del triunfo en el Ramón Sánchez-Pizjuán sobre el Deportivo (2-0), el 1 de mayo, este martes hizo 13 años. El utrerano había preparado con mimo ese partido y el siguiente, el derbi en Heliópolis, concentrando en Cartaya al equipo. Incluso José María del Nido, en las vísperas de expectativa de la visita del equipo coruñés, había dicho que el Sevilla sería "el primer equipo andaluz en jugar la Champions", un atrevido mensaje en el que matizaba que ya había jugado la Copa de Europa en la 57-58. Pero todo se torció tras el atracón de azúcar de aquel triunfo, sazonado con fresas onubenses -en Cartaya le regalaron al utrerano una caja que no llegó a disfrutar- cuyo dulzor se volvió amargura.

Joaquín Caparrós celebra con los puños en alto un pequeño logro en uno de sus ejercicios de motivación. Joaquín Caparrós celebra con los puños en alto un pequeño logro en uno de sus ejercicios de motivación.

Joaquín Caparrós celebra con los puños en alto un pequeño logro en uno de sus ejercicios de motivación. / fotos: víctor rodríguez

El Sevilla de Caparrós no volvió a ganar ningún partido de los cuatro que le restaban, a saber: Betis (1-0), Real Madrid (2-2), Getafe (0-0) y Málaga (0-2). Como ahora puede suceder, el Real Madrid y el Betis ejercieron de jueces del Sevilla. Tal es la concurrencia de circunstancias parecidas y contrapuestas. Ahora el Sevilla necesita levantarse y entonces se hundió estando en lo más alto y se quedó sin Champions, al ser adelantado por el Betis y terminar sexto clasificado, como el año anterior.

Tras el adelantamiento por la derecha del eterno rival, que además ganó un mes después la Copa del Rey, Caparrós no firmó la renovación que le ofreció Del Nido. El discurso grandilocuente del dirigente sevillista y el agotamiento de los mensajes del utrerano fueron el trasfondo a la realidad de que el Sevilla, tras varios años de crecimiento constante desde el ascenso en 2001, había dado en aquel aciago mes de mayo de 2005 un paso atrás cediéndole el sitio al Betis. Luego, pasó lo que pasó.

Hasta ese aciago mayo de 2005, Caparrós había ido subiendo peldaños en el Sevilla, siempre mirando hacia arriba. Cimentó el núcleo duro que luego sabría aprovechar Juande Ramos. Primero, con el ascenso incontestable en la 00-01, la Segunda División de más pedigrí. Subieron también Betis y Tenerife y se quedó en Segunda el Atlético. En la 01-02, Caparrós asentó al equipo en Primera con solvencia, incluso coqueteando con Europa: fue octavo (53 puntos). En la 02-03, fue décimo (50 puntos) y ese pasito atrás le dio el impulso para la gran eclosión de la 03-04: sexto y a la UEFA tras un disputadísimo partido con Osasuna en Nervión en la última jornada (1-0, Julio Baptista).

Trece años después, Caparrós quiere acabar con la maldición de las fresas. El Sevilla, al contrario que entonces, es un equipo que necesita un electroshock tras su debacle en la final de Copa, al que precisa reanimar para agarrarse a la Liga Europa tras un curso en el que asentarse en la Champions era el objetivo ideal e inicial. Y en ello anda el utrerano, en revivir a un Sevilla al que debe clasificar a Europa con un calendario nada sencillo: Real Sociedad, Real Madrid, Betis y Alavés. De lograrlo, volverá a Nervión por la puerta grande y se sacará la espina de 2005...

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