Europa carece de medidas para integrar a 10 millones de gitanos

  • Los prejuicios del resto de la población son una de las principales trabas

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Los gobiernos europeos son conscientes de los problemas de los gitanos pero faltan medidas para integrar a esta minoría de más de 10 millones de personas que sufren ataques violentos, trabas a la inmigración y los prejuicios del resto de la población.

Hoy es el Día Internacional de los Gitanos y, a pesar de que los gobiernos europeos "han tomado conciencia" de la precaria situación en la que vive su mayor minoría étnica, apenas se han dado los primeros pasos para mejorar sus vidas, explicó ayer el responsable de la División de Gitanos del Consejo de Europa, Michael Guet. "Se han registrado algunas mejoras en los últimos 10 años", destacó Guet, que citó por ejemplo que hay una mejor representación de los gitanos en estructuras políticas, "pero es sólo el primer paso" y queda mucho por mejorar en educación, acceso al mercado laboral, libertad de desplazamiento o inclusión social.

Estudios recientes citados por la Comisión Europea (CE) señalan por ejemplo que el 79% de los ciudadanos checos no querrían tener a gitanos como vecinos, mientras que en Alemania el porcentaje es del 68%.

Hace poco más de un año el comisario europeo de Empleo y Asuntos Sociales, Vladimir Spidla, afirmó que la situación de los gitanos era "inaceptable desde el punto de vista ético, social y humano" y la calificó de "amenaza para la cohesión social en Europa". Pero poco ha cambiado desde entonces.

Los gitanos se concentran principalmente en Rumanía (con 1,8 millones de personas de esta etnia) y Bulgaria (unos 800.000), pero hay importantes poblaciones en España (alrededor de 650.000), Hungría (600.000), Serbia (600.000), Eslovaquia (420.000), Francia (400.000) o Reino Unido (300.000), según las estimaciones que maneja el Consejo de Europa. Y los prejuicios de la población europea contra los gitanos son una de las razones por las que estas personas se encuentran con enormes trabas a la hora de emigrar a otro país.

La situación es especialmente delicada en Italia, donde hace unos meses 39 gitanos rumanos fueron expulsadas por motivos de seguridad; en Francia, donde las trabas administrativas hacen imposible que puedan conseguir un permiso de estancia en los tres meses que marca la ley o en Kosovo, desde donde son reenviados a Serbia o Macedonia.

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