El Supremo absuelve a un guardia civil que mató a un conductor que iba a atropellar a otro agente

  • El Alto Tribunal desestima el recurso de la familia del fallecido, que argumentaba que no había podido disponer de la grabación de la conversación que tuvo el guardia con sus mandos justo antes de los hechos.

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El Tribunal Supremo ha confirmado la absolución de un guardia civil que mató en 2009 en la localidad madrileña de Villamanta a un conductor al que disparó varias veces para evitar que atropellara a otro agente.

La familia del fallecido, que padecía trastorno bipolar y sufría un brote psicótico en el momento de los hechos, había recurrido ante el Alto Tribunal contra la sentencia absolutoria del jurado, confirmada luego por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). Argumentaban que no pudieron disponer de la transcripción de la conversación que tuvo el guardia con sus mandos, momentos antes de los hechos, y también que no se tuvieron en cuenta informes periciales que apuntaban a que el coche estaba casi parado cuando recibió los tiros.

En el auto de inadmisión del recurso de la familia del fallecido, el Supremo razona que, por un lado, la conversación no era relevante ni puede modificar el fallo, además de que es imposible recuperarla porque no existe una grabación. Y por otro lado, el jurado ya examinó, de manera racional según el TSJM, los informes periciales, y no es función del Supremo volver a hacerlo en trámite de casación. Los miembros del jurado estimaron, por 6 votos contra 3, que el agente juzgado no es culpable del delito de homicidio del que venía siendo acusado y que efectuó los disparos desde el convencimiento de que sólo así podría evitar que su compañero fuese atropellado de nuevo.

El guardia civil David C.R. fue juzgado por la muerte de Ricardo Hernández Caballero, ocurrida el 14 de junio de 2009 en Villamanta tras una persecución a través de varias provincias que se había iniciado en La Adrada (Ávila), donde emprendió la huida cuando la Guardia Civil le dio el alto para que se identificase. A partir de entonces, según la Fiscalía, el huido condujo de manera temeraria, arrojando a la calzada objetos para dificultar la labor de los agentes y provocando colisiones de los coches policiales.

Llegó a sacar de la carretera a uno de estos vehículos, que volcó lesionando a dos guardias civiles, y ya en Villamanta fue rodeado por varias patrullas, pero en lugar de hacer caso y entregarse dio marcha atrás y golpeó a uno de los agentes, que cayó el suelo. Durante el juicio, el guardia civil acusado declaró que el sospechoso ya había atropellado una vez a su compañero, que quedó tendido en el suelo, de manera que, de no haber disparado, "habría fallecido", pues la intención del conductor era "pasarle por encima otra vez".

El jurado ha avalado esta tesis tras escuchar los diferentes testimonios aportados por numerosos agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado que hacen referencia a la conducción temeraria del sospechoso durante la persecución y a que los agentes intentaron por todos los medios "cuantas advertencias de alto tenían a su alcance". Además, el jurado ha tenido en cuenta la declaración de otros testigos de los hechos que declararon que el conductor que murió por el disparo del guardia civil colisionó con ellos e intentó sacarles de la calzada.

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