Al menos 51 muertos al hundirse un barco cerca de la costa turca

  • Las autoridades de Ankara creen que se trataba de una expedición de inmigrantes clandestinos que intentaba alcanzar alguna isla griega y llegar así a Europa

Los servicios de rescate turcos recuperaron ayer los cuerpos de 51 personas que murieron ahogadas tras el naufragio de un barco, en el que se piensan que viajaban unos 85 presuntos inmigrantes en situación irregual, frente a las costas occidentales de Turquía, según indicó el subprefecto de Seferihisar, Orhan Sefik Guldibi. "Encontramos a 51 personas, entre ellas dos mujeres", declaró el responsable administrarivo de esta localidad cerca de la ciudad turca de Ismirna.

Sólo seis personas, entre ellas dos palestinos, sobrevivieron al accidente, aunque fueron hospitalizados por la conmoción, dijo Gubildi.

El naufragio ocurrió durante el fin de semana en aguas del Mar Egeo, según la misma fuente.

"Tenemos todavía la esperanza de encontrar supervivientes, pero cada hora que pasa trabajamos con más desventaja", indicó a la AFP el subprefecto.

Por el momento, se desconoce la nacionalidad de los otros pasajeros del barco, de 15 metros de eslora, que iba sobrecargado, aunque Guldibi explicó que se calculaba que la mayoría eran palestinos, somalíes e iraquíes.

El barco habría naufragado a causa de las malas condiciones meteorológicas de la zona.

Las autoridades turcas fueron alertadas del incidente a última hora del domingo, cuando algunos de los supervivientes consiguieron nadar hasta la orilla y habitantes locales informaron que habían oído gritos pidiendo ayuda desde el mar.

Se piensa que la embarcación buscaba arribar a la isla griega de Quíos, al noroeste de Seferihisar.

"Un helicóptero y barcos de guardacostas efectúan todavía búsquedas pero las condiciones meteorológicas no son buenas", dijo el subprefecto a la emisora NTV.

La cadena televisiva mostró imágenes de al menos 15 cuerpos ya en la orilla, dentro de bolsas negras.

Turquía está en un cruce de vías de inmigración clandestina de Asia hacia Europa.

Los clandestinos tratan ante todo de pasar por vía terrestre a Grecia, o en embarcaciones precarias hasta las numerosas islas griegas o las costas de Italia.

Las detenciones son diarias y, bajo presión de la Unión Europea (UE) y Naciones Unidas, las autoridades de Ankara endurecieron las condenas para los traficantes de seres humanos en 2005. Como parte del refuerzo de efectivos, la guardia costera turca ha modernizado su flota, incluidos los medios aéreos, y aumentado su personal. Con este naufragio, serían al menos 140 los inmigrantes ilegales, entre ellos al menos 90 africanos, que habrían muerto o desaparecido en los últimos días, en el Mediterráneo y el Atlántico, al intentar llegar a Europa a bordo de embarcaciones que no pudieron superar el oleaje.

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