Serafín Zubiri. Concursante de 'Splash' en Antena 3

"Romina y Guti me faltaron al respeto"

  • El cantante invidente se siente satisfecho con su participación en el concurso de saltos y asegura que ha dado más de sí que otros concursantes que no han arriesgado tanto.

Ha vuelto a dar una lección de superación al público, esta vez desde un trampolín a 10 metros de altura. A Serafín Zubiri no hay nada que le asuste y, si lo hay, lo afronta como un reto personal y termina por superarlo. Y con nota. Asegura que su paso por Splash! ha sido uno de los retos deportivos que más le ha costado aunque matiza que, aunque en ocasiones sintió inseguridad por no poder controlar el espacio físico en el que se movía, nunca se vio tentado de abandonar el programa.

-Se despidió la semana pasada de Splash! dejando con la boca abierta a media España por su constante afán de superación.

-Me ha costado mucho porque era una disciplina que no controlaba. Nunca imaginé que avanzaría tan rápido, pero soy de los que piensan que cuando te propones un reto y pones toda la carne en el asador para conseguirlo, todo da su fruto. Soy una persona muy inquieta, con ganas de experimentar nuevas sensaciones. Para ello, me gusta rodearme de gente competente y confiar en ellos. La gente piensa que, como soy invidente no tengo vértigo, pero se equivoca porque el vértigo se siente a través del oído.

-Ha cantado, bailado y ahora saltado ante las cámaras. ¿Ha sido éste uno de los peores desafíos a los que se ha enfrentado?

-En ámbito deportivo, posiblemente sí. Ha sido el que más trabajo me ha costado. En la primera gala estuve cinco días sin poder entrenar por la lumbalgia que me provocó una caída.

-Y de su salto sincronizado fallido con Romina, ¿qué nos dice?

-Más bien desincronizado. Me parece que lo que hizo Romina fue una tomadura de pelo, y no sólo conmigo, sino con el programa y con los espectadores.  No fue a entrenar en toda la semana porque estaba de vacaciones en Punta Cana. Se lo tomó a cachondeo y luego dijo que nadie le había avisado de que tenía que saltar conmigo. Algo que no es así. Yo soy muy respetuoso con los demás y me sentí mal. Creo que tanto ella como su marido Guti me faltaron al respeto. No sé cómo en la tele se permite este tipo de cosas. Estoy seguro de que mucha gente hubiera estado dispuesta a continuar... 

-¿Cree que habría continuado en Splash! si le hubiera tocado otro compañero en  sincronizado?

-No creo. Lo de Romina no fue determinante. Seguramente si hubiera saltado con ella habría sido la menos votada porque fue la que menos trabajó el salto. Los cuatro compañeros que pasaron a la semifinal son los mejores. No se llegó a plantear si quiera el problema porque los que pasaron se lo merecían.

-Lo que está claro es que usted ha dado una lección a los españoles y a buen seguro habrá sido ejemplo para  otros  invidentes.

-Soy un buscador de sensaciones, pero si, además, mi forma de ser puede servir a alguien de ejemplo, yo estoy encantado. Me gusta aprender y poder evolucionar y eso sólo se consigue haciendo cosas nuevas. Otros se conforman con menos, pero yo no.

-También el programa ha querido reconocer su esfuerzo dejándolo participar hasta el final, aunque fuera de la competición.

-Así es. Yo estoy feliz y encantado con esta decisión porque, como te he dicho antes, me gusta retarme a mí mismo. Veréis (esta noche) que no bajo la guardia ni fuera del concurso. Y doy lo mejor de mí hasta el final.

-¿Cómo se hace con la orientación cuando se encuentra encima de un trampolín?

-Tengo buena orientación y buena composición espacial. Además, pregunto mucho a los que me rodean para hacerme una idea de dónde estoy. Me he sentido igual de integrado que los demás porque ha existido muy buena sintonía tanto con los compañeros como con los profesores.

-Y cuando sus compañeros terminaban el salto ¿cómo sabía cómo lo habían hecho, por los aplausos?

-Siempre había alguien que me contaba lo que pasaba.

-¿Con quién ha tenido más afinidad?

- Quizá con Jesulín y Canales porque estábamos en el mismo hotel y coincidíamos en horarios.

-¿En algún momento estuvo tentado de dejar el programa?

-No. Tuve mis dudas antes de aceptar porque se trataba de una disciplina inédita para mí, pero también en otras oportunidades que la vida me ha dado me he sorprendido a mí mismo haciendo cosas que nunca imaginaba que podría hacerlas. Quise ver hasta dónde podía llegar y he comprobado que he llegado más lejos que otros compañeros videntes que, por miedos o falta de confianza, no se han atrevido a hacer lo que he hecho yo.

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