Lo que las cámaras de 'Supervivientes' no enfocan

  • Mario Picazo deja el 'reality' porque dos bacterias se han instalado en su intestino; Paula Vázquez también tuvo problemas

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Mario Picazo podría haber dicho por favor paren, corten, que no puedo, que me duele el estómago, tengo mucho frío y llevo toda la noche sin dormir, que esté otro en el estreno de Supervivientes, y todo el equipo lo habría entendido. Es que le habrían aplaudido. Porque fueron ellos quienes lo llevaron al hospital unas horas antes del directo, después de haberse llevado toda la noche en el baño, con un dolor terrible en el estómago, cansado. Y tiritando. En Honduras, en la isla de Cayos Cochinos, a unas temperaturas muy elevadas, y Mario tiritando. Podría haberse negado, pero Telecinco comenzó el reality el pasado jueves con él. Así lo quería Mario. Y más después de que los análisis negaran la existencia de dengue y malaria en su cuerpo. Quería seguir, como el año pasado, pero el martes no presentó el resumen. Su cuerpo no podía más. Se sentía como si una apisonadora le hubiera pasado por encima.

Son dos bacterias las que se han instalado en su intestino y le han provocado una infección. Una es la salmonela, la otra tiene un nombre tan largo que ni le sale, se le escapa a su condición de meteorólogo. Dos bacterias que le hacen estar en cama, en reposo, en una especie de hospital que han creado para él. Está mejor, cuenta en su blog, para dar ánimos, para creerse que pronto estará en Supervivientes. En su lugar Óscar Martínez presentará las peripecias de los concursantes.

Lo que le ha ocurrido a Mario no es nuevo en el concurso. Al menos parte de sus síntomas. Lo de las diarreas, las gastroenteritis, infecciones y la fiebre. A Paula Vázquez, cuando lo presentaba para Antena 3 también le ocurrió. Que llegó a Madrid, después de concluir el espacio, con mucho kilos menos, infecciones... La gastritis estuvo a punto de hacerse crónica, y le extirparon la vesícula.

Paula también habla del hotel en el que ella y el equipo se hospedaba. Eran casas de madera, y estaban entre árboles. Los mosquitos, esos que acribillan a los concursantes, también merodeaban por allí. "Mosquitos", la presentadora se ríe, no sólo eran esos bichos con alas, muchos más grandes que los que se ven en España, sino que también cucarachas, garrapatas... A ella al principio le alucinaban. Después se acostumbró. No como José María Íñigo, que precedió a Picazo. Él no se acostumbraba a las cucarachas. Las odiaba. Era lo peor. Eran como gorriones, llegó a decir en una entrevista. Tampoco se acostumbró a ver cómo los participantes, los héroes del reality, escarbaban en la basura de los cámaras. Eso también lo ha visto Jesús Vázquez. Por eso no envidiaba a Mario cuando se encargó del concurso en Honduras. Porque Jesús también ha visto lo que las cámaras no enfocan en las galas ni en los resúmenes.

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