antonio montero. 'españoles en el mundo'

"Al que le va mal no quiere salir en este programa"

  • El reportero malagueño es uno de los guías del espacio viajero de La 1

  • Tras 240 destinos, Mongolia se resiste porque apenas acoge a españoles

El reportero malagueño de 'Españoles en el mundo' Antonio Montero. El reportero malagueño de 'Españoles en el mundo' Antonio Montero.

El reportero malagueño de 'Españoles en el mundo' Antonio Montero. / secuoya

Españoles en el mundo, que seguía el rastro de otros formatos similares en las autonómicas como nuestro Andaluces por el mundo, se ha convertido en un clásico de la parrilla de La 1. El reportero malagueño Antonio Montero, que ha recorrido ya veinte destinos para este programa de Secuoya, regresa así a la noche de los jueves.

En Zambia nos encontramos con un valenciano, Óscar Yuste, que llevaba una doble vida"Tenemos sólo seis días para grabar. Prácticamente es sólo un día entero por cada seleccionado"

-En fin, todo el mundo le dirá qué suerte tiene con este trabajo...

-Y yo les respondo que voy al grano de lo que tenemos que contar, que no viajamos porturismo. Tenemos una agenda muy apretada.

-¿Cómo se eligen los destinos? ¿Se apunta a un sitio que tenga ganas de conocer?

-A veces es un misterio sobre cómo se distribuyen. Los destinos los elige el director en coordinacion con la dirección de TVE. Acabo de estar en Grecia y en unos días nos marchamos a Ohio.

-¿Y cómo eligen a los anfitriones, a esos españoles en destino?

-Yo barro para la tierra, pero tengo que repartir entre las comunidades, edades, perfiles. Cuando estuvimos en Oxford de los cinco que salen en cada programa en este caso cuatro eran de Andalucía.

-Les critican que pongan a la emigración como algo idílico.

-Porque normalmente los que quieren salir es porque les va bien y están integrados. Al menos deben llevar un año en el país. Todos echan de menos a su tierra así que no es tan idílico todo. Pero está claro que al que le va mal no quiere salir. O se vuelve a España o no quiere que en su casa se sepa que no están a gusto.

-¿Cuánto graban para cada episodio?

-Soy de la escuela de Andalucía Directo, soy de sintetizar. Grabamos unas quince horas y de ahí editamos la hora que se ofrece. En Madrid tenemos un equipo de redacción buscando españoles. Los reporteros hacemos el casting y surgen unos veinte candidatos. Seleccionamos y empezamos a hacer la agenda antes de salir.

-¿Y qué busca en especial en esos españoles?

-Queremos vidas interesantes, que nos vayan a presentar experiencias o lugares que puedan llamar la atención. Según les orientamos para que nos enseñen el mercado, que nos hagan una ruta... En esos cinco perfiles de cada noche se resume lo más interesante de cada sitio. Hace unos años eran más. Cinco es el número justo por programa.

-¿Y usted qué prefiere que les cuenten?

-La vida cotidiana de verdad. No me gusta forzar, prefiero la rutina que al final es más auténtico. Vamos un cámara y un redactor y tenemos sólo seis días para grabar. Prácticamente es un día entero por cada seleccionado. Tenemos un margen mínimo por si hay mal tiempo o tenemos un contratiempo entre los desplazamientos. En la Puglia teníamos unas calas maravillosas y caía un temporal.

-Y, por ejemplo, llegan a una casa, entran y se encuentran con la cocina hasta los topes...

-Me gusta que haya ropa de por medio, que se transmita la naturalidad. Lo que queremos enseñar es cómo viven esos españoles. En Nueva Zelanda tenían unas casas tremendas, pero no es porque vivan como ricos, sino que las viviendas allí son así de grandes. Hablamos siempre antes por si merece la pena o no enseñar las casas, porque buscamos lo llamativo, la originalidad. Intentamos que se vean familias diferentes, solteros, muchos o pocos hijos...

-¿Se queda con alguien?

-En Zambia nos encontramos a un valenciano, Óscar Yuste, que llevaba una doble vida. Ayudaba a empresas españolas a instalarse en África y después se ponía un sombrero a lo Cocodrilo Dundee y hacía de guía por la selva a los turistas. Con la piragua nos atacó un hipopótamo. Hay un vídeo impresionante. Después nos dijo que estuvo pensando que a quién salvaba si el animal tiraba la barca: si a mí o al cámara.

-¿Y un lugar?

-Nueva Zelanda. Es un espectáculo. Allí viví el momento más especial: una profesora organizó el recibimiento de todos los niños del colegio con una hakka. Estuvimos en las antípodas de Málaga, Coromandel. Bajo la arena hay agua caliente de un volcán. Te montas así un jacuzzi en la orilla.

-¿Aún les quedan muchos lugares por contar?

-Hemos renovado por dos temporadas y la audiencia aguanta, nos sigue con interés. Hemos pasado por 240 destinos y estamos repitiendo para actualizar historias.

-¿Un lugar donde no haya españoles?

-Mongolia. No hay manera. Yo lo visité con Pekín Express. Y el lugar más duro en el que he estado: Costa de Marfil. Allí por ejemplo encontramos a un español que trabajaba de forma extenuante para una empresa de cacao.

-¿No tienen minutos ni siquiera para tomar una cervecita?

-Vamos a toda prisa siempre. Y si sales de marcha ya sabes que al día siguiente pagarás las consecuencias con este ritmo que llevamos.

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