Antonio Ferrera gana enteros con 'Disparate'

En las revueltas aguas de esta Feria de Abril 2014, con un nivel artístico bajísimo, el extremeño Antonio Ferrera pescó. Se alzó como triunfador en el cierre con una victorinada bien presentada y de dispar juego por una faena interesante y, lo que fue clave, a más en cuanto a intensidad, que no remató adecuadamente con la espada.

En una tarde de calor abrasador y con más de media entrada, los toros de Victorino Martín acaparaban la atención. Corrida pareja, bien presentada, de pinta cárdena y de distinto comportamiento. Primero, el primero embistió con temperamento; segundo, con seriedad; tercero, se rajó; cuarto, protestado por blando en su salida, dio buen juego en la muleta y el abanico se cerró con un mansote, de escaso recorrido.

Ese cuarto, de nombre Disparate, enmorrillado, algo corniveleto, perdió las manos entre las protestas de un sector del público y entre un puyazo y un picotazo, tras el que arreció la bronca. Antonio Ferrera, muy rápidos los lances, cosechó palmas en banderillas, en un tercio en el que expone mucho, y en cuyos embroques podría ahorrarse esos saltos enormes cuando prende los palos -que tanto gustan a la galería, pero que están tan lejos de la pureza-. Con el tercer par, en el que entró andando y salió jugueteando con torería levantó a parte del público de los asientos. La faena, que brindó a Litri (hijo) y se vivió con óles y ovaciones por parte del público, tuvo la virtud de ir a más, como el toro. El pacense, en las afueras, con la diestra, dio una tanda entonada al toro, que perdió ligeramente las manos. En otra se asentaron toro y torero. Con la izquierda anduvo liviano, sin ceñirse; para confiarse mas tarde y dibujar naturales buenos. El cénit llegó en una serie con la zurda de mano baja y con ligeros toques en los que alargó los naturales: excelente. Con el estoque simulado, clavado en la arena, Ferrera continuó al natural con la diestra, con varios muletazos largos. Tras un cambio de mano, sublimó el natural y puso a parte del público de pie. La obra, construida pieza a pie y con mimo, casi la derriba por un feo pinchazo caído. Entró con decisión en otro envite para una estocada y se adornó, interclando algunos naturales más, ante el toro, con la espada dentro. El tendido se pobló de pañuelos. Hubo petición mayoritaria de oreja, que la presidenta concedió.

Con el que abrió plaza, un cinqueño, vareado, corniabierto, encastado, que acometió con nervio y movilidad, Ferrera, que ganó terreno a la verónica con lances muy rápidos y brilló con los palos en el tercer par, dando ventaja al toro en la carrera, no pasó de probaturas en un trasteo insulso en las rayas. El Cid estuvo mal. Con su primero, un cinqueño de cuerna arremangada, de serio comportamiento y a menos, realizó un trasteo que no caló. Con el quinto, bien armado, con brindis a Emilio Muñoz, construyó una labor larguísima y desigual, en la que no logró cuajar a un toro con un pitón izquierdo extraordinario.

Iván Fandiño, con el peor lote, quedó inédito. El tercero, vareado, largo, se revolvía con prontitud por el pitón izquierdo y se quedaba corto por el derecho. El diestro vasco, en las rayas, realizó un intento de faena, sin posibilidad de lucimiento.

El sexto, bravucón de salida, puso en apuros a Fandiño. El trasteo no contó, con un victorino que, tras herir a un caballo en la suerte de varas, acometió con escaso recorrido y buscando siempre las tablas.

Antonio Ferrera ganó enteros con una faena a más al toro Disparate, de Victorino Martín. Triunfo en el cierre de la Feria de Abril 2014, que ha transcurrido en tono menor en lo artístico.

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