Antonio Pulido, presidente de la corrida suspendida, destituido

  • El delegado del Gobierno de la Junta abre expediente para depurar responsabilidades

El Presidente de la Real Maestranza, Antonio Pulido, que decidió la suspensión del festejo previsto el pasado jueves 10 de abril, que terminó en un escándalo y con escenas surrealistas, ha sido destituido por el delegado de gobierno de la Junta de Andalucía en Sevilla, Demetrio Perez.

Además de la citada medida, Demetrio Pérez ha dado instrucciones al servicio de Juegos y Espectáculos Públicos para que abra un expediente informativo que aclare los hechos acaecidos en la tarde del pasado jueves en el coso sevillano y ha nombrado al jefe del citado servicio, José Antonio Delgado, instructor del expediente. Según sostiene el delegado del gobierno en la Junta, "una vez elaborado dicho expediente, se depurarán las posibles responsabilidades de los espadas actuantes y otros, en la corrida prevista y posteriormente suspendida la tarde del 10 de abril de 2008, de acuerdo con el Reglamento Taurino de Andalucía".

Las escenas de la suspensión fueron prácticamente surrealistas, entre ellas el momento en que la terna compuesta por Salvador Vega, Salvador Cortés y Daniel Luque en el platillo de la plaza se hace fuerte para torear, entre tanto seis policías, como castillos, los rodeaban.

Antonio Pulido, a las seis y media, hora prevista del comienzo del festejo, momentos en que acababa de caer un chaparrón, decidió un aplazamiento de 30 minutos, debido a que el piso de plaza no se encontraba en buenas condiciones. Antes del tiempo previsto, se anunciaba en una pizarra la suspensión, con el público ocupando los tendidos, con la oposición frontal de los toreros, que se negaron a firmar el acta de la misma, alegando que estaban dispuestos a torear y que habían realizado un plante en el ruedo.

El presidente aplicó el artículo 63 del Reglamento Taurino de Andalucía que especifica que "antes del comienzo del espectáculo, en caso de extrema peligrosidad para todos los profesionales actuantes y sin perjuicio de recabar la opinión de los espadas, el presidente o presidenta del espectáculo podrá decidir la no celebración del mismo, circunstancia que también procederá en tales situaciones cuando así lo convengan la opinión unánime de todos los espadas o rejoneadores actuantes, quedando vinculada por dicha decisión unánime la presidencia".

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