Importante corrida de Cebada Gago en Zaragoza, por encima de los toreros

GANADERÍA: Toros de Herederos de Cebada Gago, desiguales de presencia, bravos y de muy buen juego, excepto el complicado sexto. Ovacionados los tres primeros y aplaudidos cuarto y quinto. TOREROS: Alberto Álvarez, silencio y ovación tras aviso. Paul Abadía 'Serranito', silencio y silencio. Pérez Mota, silencio y silencio. Incidencias: Plaza de la Misericordia de Zaragoza. Un cuarto de entrada.

Importante corrida la que lidió la ganadería de Cebada Gago en el inicio de la Feria del Pilar de Zaragoza, en la que hubo cinco toros de nota alta, aplaudidos en el arrastre, muy por encima de la terna de matadores.

La vuelta del hierro de Cebada Gago a Zaragoza ha sido de nota alta. Las reses lucieron divisa negra por el fallecimiento de Salvador García Cebada el pasado mayo. Su juego brilló, y de qué manera, dejando momentos de mucha importancia por la bravura que demostraron cinco de seis toros que saltaron al ruedo.

La pena fue que los tres toreros que hicieron el primer paseíllo del ciclo pilarista se fueran de vacío, en una tarde en la que Alberto Álvarez sustituyó a última hora a Antonio Barrera, que alegó problemas de salud en un parte de baja que llegó cercano a la hora del sorteo, según la empresa.

Alberto Álvarez, que sustituyó a última hora al lesionado Antonio Barrera, se encontró en primer lugar con un buen colaborador, bravo y repetidor, al que recibió con cierto buen gusto con el capote. Planteó una faena en los medios, citando muy de largo y dejando al toro venir de lejos en las probaturas, y ese fue el error, ya que lo idóneo hubiera sido un comienzo por abajo para ir haciéndose con una situación, que acabó finalmente desbordándole por la codicia y el motor del cebada. En el cuarto, un toro que salía distraído de los capotes, sin embargo, rompió a bueno en la muleta. El torero tampoco acertó al estructurar una labor entregada y muy voluntariosa, pero en la que acabó ahogando las notables embestidas del astado.

Serranito a punto estuvo de ser volteado por su primero al verse desarmado a la verónica del recibo, lo que le obligó a tomar el olivo para evitar el percance. Este cebada fue otro toro importante por la transmisión y bravura que tuvo en la muleta. Pero aquí se vio lo poco que torea este torero zaragozano, desbordado en todo momento en una faena de poca consistencia. El quinto también se dejó, y mucho, pero la labor del diestro no levantó vuelo y no caló en los tendidos.

Pérez Mota, que debutaba como matador en Zaragoza, apenas llegó a interesar. Su primero fue muy bueno y la faena fue muy a menos, con muchos enganchones sobre todo al natural, algo que repitió con el complicado sexto, dentro de una actuación basada en la voz y de muy poca trascendencia.

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