Oreja para Castella, que se salva del naufragio ganadero

  • El matador de toros francés consigue el único trofeo de la octava corrida de la Feria del Pilar · Fandi y Perera, son ovacionados en sus respectivos lotes

GANADERÍA: Se lidiaron seis toros pertenecientes a la ganadería de Zalduendo, mal presentados y que en su comportamiento, sin fuerzas, resultaron descastados. TOREROS: David Fandila 'El Fandi', ovación tras aviso y ovación tras petición. Sebastián Castella, silencio y oreja. Miguel Ángel Perera, ovación y ovación tras aviso. Incidencias: Plaza de toros de la Misericordia de Zaragoza. Tres cuartos de entrada. En cuadrillas saludaron Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero tras banderillear al tercero.

El diestro francés Sebastián Castella cortó la única oreja de la octava corrida de la Feria del Pilar, un festejo marcado por la infame presentación y deslucida condición de los toros de la ganadería de Zalduendo.

Seis toros de muy desigual presentación, algunos sin el trapío mínimo que debe exigirse en una plaza de primera como es la de Zaragoza, y que además, para más inri, carecieron de casta y empuje, rayando en muchos casos la invalidez. Del naufragio se salvó un solvente Sebastián Castella, que tras un trasteo insulso con el primero de su lote, se hizo con el rajado quinto a base de mucha tenacidad.

El comienzo de faena, metiendo mucho al toro en la muleta a base de llevarle muy tapado, es decir, sin dejarle ver la salida dejándole la muleta siempre puesta en la cara, fue crucial para acabar toreando después con temple y largura sobre una y otra mano.

Con el animal ya acunado en tablas, aún consiguió Castella robar algún muletazo de mucho mérito que acabaron por convencer al público. Una buena estocada fue el oportuno colofón para conseguir la oreja.

Miguel Angel Perera lució a un buen nivel con los dos toros de su lote. Centrado toda la tarde, lo mejor vino en el que cerró plaza, al que toreó muy largo en una faena que fue perdiendo fuste a medida que el toro se iba también apagando.

Por su parte, El Fandi no conectó con los tendidos. No se sobrepuso a la extrema sosería del primero, y tampoco rompió la faena al cuarto tras andar variado con el capote y sin pasar de bullidor con las banderillas.

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