Javier Jiménez · novillero

"Haber quedado el primero del escalafón es otro sueño cumplido"

  • El diestro sevillano, en una temporada en la que han descendido los espectáculos de manera drástica, ha superado la treintena de novilladas.

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En una temporada en la que la crisis ha dado unas dentelladas tremendas al número de espectáculos -especialmente a las novilladas-, Javier Jiménez (Espartinas, 1990) ha sumado más de una treintena de festejos y se ha encaramado en cabeza de su escalafón con una campaña que arrancó sin trofeos en su paso por Sevilla y Madrid y que fue levantando paulatinamente para alzarse como triunfador de varios de los certámenes más importantes. El torero, que acaba de recoger los trofeos como mejor novillero de Ávila y de El Barco de Ávila, hace balance de la temporada y vislumbra la próxima, en la que atisba su doctorado.

-¿Cómo valora su temporada?

-De menos a más. Sin suerte en Sevilla y Madrid, fui poco a poco cogiendo confianza.

-Hasta superar la treintena de novilladas en un año en el que han descendido notablemente...

-Sí. Han sido 33 novilladas en las que he conseguido más de 40 trofeos. Estoy muy contento, tal como ha sido el año. Recuerdo que la temporada pasada, quedando como segundo del escalafón, toreé 38 o 39 novilladas. Hace 4 o 5 años, el líder llegaba a las 60 novilladas.

-¿Qué supone quedar el primero en número de espectáculos?

-Haber quedado el primero del escalafón es otro sueño cumplido. El primer año con picadores toreé 6 o 7 novilladas. Pero no esperaba que el segundo y el tercero estuviera tan alto. Los empresarios, en las plazas en las que estuve bien el año pasado, me han vuelto a contratar en esta temporada. Eso supone una gran alegría y una recompensa para el torero.

-Lo más destacado.

-Vitoria, Calasparra, Algemesí. Y en Francia, varios triunfos con ganaderías duras.

-En Sevilla y Madrid no triunfó ¿Cómo lo encajó?

-Sobre todo no quedé contento en Madrid. En Sevilla hubo disposición, pero no pudo ser. En San Isidro fue un término medio. Además, pinché. Lo que hice no llegó arriba. No salieron las cosas como quería y salí tocado. Lo importante en los momentos malos es venirse arriba. Y lo conseguí tras meditar.

-¿En qué ha ganado más cualitativamente?

-En seguridad. No he tenido mucha suerte en los sorteos, pero le he sacado faena y todo lo que tenía al noventa por ciento de los novillos que he lidiado.

-¿Y en qué está trabajando más para superarse?

-En torear con mayor estética. Y también en perfeccionar la suerte suprema, ya que debido al fallo con la espada he perdido bastantes trofeos. Este año he cogido regularidad a final de año.

-¿Por qué ha roto con Pepe Amilburu, pese a que ha quedado situado como líder?

-Ha sucedido así, pero no tengo motivos. Tendría que preguntarle a él. Por mi parte, estoy agradecido. En dos años me ha puesto en cabeza del escalafón y ha sabido rentabilizar los triunfos.

-¿Tiene planteado el próximo apoderamiento?

-Estoy hablando y escuchando a varias personas. Pero no hay nada concreto. No hay prisa.

-Después de tres años de novillero, supongo que la alternativa está a la vista.

-Claro. Mi etapa como novillero ya ha terminado. Estoy visto en muchísimos sitios y placeado. Pero no tengo planteado nada al respecto. Desde luego, mi sueño sería tomarla en Sevilla.

-Ya puestos, continúe con el sueño y diga un cartel.

-Morante de la Puebla de padrino y El Juli de testigo.

-¿Y toros?

-De Núñez del Cuvillo.

-¿Qué destacaría por encima de todo de su etapa como novillero?

-Que he dado la cara en todos los sitios y con todo tipo de encastes.

-¿Irá a América este invierno?

-No. Comencé el año toreando en varias plazas de América. Pero he decidido que este invierno dedicaré todas las horas a entrenar para mejorar lo máximo posible.

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