Análisis 'The Legend of Zelda: Skyward Sword'

  • Veinticinco años después de su estreno, la veterana franquicia proporciona a Nintendo Wii el mejor título de su actual catálogo.

Parece ser que Nintendo posee la fórmula para que una serie continúe siendo un éxito 25 años después de su lanzamiento, con The Legend of Zelda: Skyward Sword, la compañía nipona refuerza esta sensación gracias a la presentación de uno de los mejores y más bellos juegos del catálogo de Nintendo Wii. No han dejado de desarrollar el concepto que mejor manejan: reinventar sus principales marcas dejando intactas algunas de las características particulares de cada serie, lo que permite ofrecer una experiencia ideal para todos los públicos tanto si no han tocado un mando en la vida como si son viejos seguidores del héroe de las orejas afiladas. De hecho y a pesar de las limitaciones técnicas que actualmente presenta Wii, el juego logra posicionarse entre los títulos más bonitos y divertidos de esta generación, llenando los ojos de cualquier jugador con este maravilloso cuento de hadas, una aventura divertida y emocionante repleta de colores y detalles, donde cada momento de juego parece ser único e irrepetible.

Una princesa en apuros desde hace 25 años

Uno de los grandes alicientes de la serie The Legend of Zelda a lo largo de estos 25 años ha sido vestir con un clima diferente la misma historia contada durante más de cinco generaciones. Hemos acompañado varias veces al héroe en el intento de rescatar a su princesa a la vez que impide el fin del mundo, y Skyward Sword ejemplifica perfectamente este concepto. Nintendo sabe cómo reinventar su narrativa sin que pierda sus principales características, lo que significa que nuestra misión sigue siendo la de rescatar a la princesa de un peligro gigantesco, aunque ella ya no es una princesa, sino una joven amiga del protagonista desde la infancia. Esta ligera variación logra ofrecer una nueva dinámica al tratamiento de la narrativa, ya que al juntar a Zelda y Link de esta manera, obtenemos una relación más cercana, profunda y envolvente, aunque como siempre, las motivaciones del héroe en su búsqueda de la princesa son bastante más plausibles.

En términos de jugabilidad, The Legend of Zelda: Skyward Sword también se renueva con la incorporación de varios recursos que no existían en las aventuras anteriores y que ayudan al jugador en diversos momentos, como la capacidad de Link de correr, algo que además de agilizar las mecánicas de exploración de los escenarios, permite que el héroe sea capaz de escalar pequeñas alturas con facilidad. Pero además se facilita mucho la tarea con la posibilidad de marcar localizaciones en el mapa y mejorar los equipamientos.

Jugabilidad deliciosa

Cuando Nintendo relanzó Twilight Princess para Wii, los seguidores de la serie acogieron con mucho entusiasmo la idea de transformar el mando Wii Remote en una espada, algo que sobre el papel parecía perfecto pero que una vez llevado a la práctica no logró proporcionar la inmersión prometida por la poca precisión del controlador. Pero en Nintendo han realizado algunos cambios al respecto, logrando representar de forma mucho más natural e intuitiva los envites de la espada con movimientos precisos, elevando la respuesta del control hasta un nuevo nivel.

Ya a niveles prácticos, la mecánica permite reproducir el ataque realizado por el jugador con extrema perfección, variando los golpes entre movimientos horizontales, verticales, diagonales y de estocada, dependiendo de cómo el usuario mueva el brazo. Pero lo más interesante es que la consola es incluso capaz de captar la dirección del ataque, lo que permite la creación de algunas estrategias en combate. Sin embargo, la obligatoriedad del uso de Wii Motion Plus no sería nada más que un truco de artificio si no existiese una auténtica razón para su utilización, y es que al contrario que ocurre con las anteriores entregas de The Legend of Zelda, en Skyward Sword el jugador debe pensar antes de enfrentarse a un combate, ya que es necesario conocer los puntos débiles de los adversarios para realizar el movimiento que mejor resultado ofrezca. Las criaturas de Hyrule logran identificar la posición del arma para crear una estrategia de defensa ante el jugador, aunque esto no significa que la inteligencia artificial haya mejorado ostensiblemente en este nuevo Zelda, ya que la respuesta de los enemigos es mecánica y previsible. De este modo es fácil enfrentarse a una amenaza cuando se estudian sus movimientos para crear una táctica de ataque bastante básica que nos permitirá solventar la situación cómodamente.

Por su parte, la perspectiva que en ocasiones nos ofrecen las cámaras causa algunos problemas en los combates. Aunque una solución es utilizar el sistema de fijación de mira en los enemigos, este método no es muy preciso y en ocasiones fallaremos en la dirección de algún salto, normalmente hacia el fondo de los barrancos. Como no podía ser otra manera, la curva de aprendizaje es fantástica y el nivel de dificultad justo y desafiante. Los característicos templos son más complejos, con diseños creativos y muy variados, obligando al jugador a recorrer los estrechos pasillos de los recintos varias veces hasta que descubran lo que deben hacer para superarlos.

Belleza emocional

Los apartados técnicos logran los mejores resultados que hemos podido contemplar y escuchar en Wii, una máquina muy limitada por su potencia. Un claro ejemplo en este aspecto lo encontramos en la representación de Skyloft, la isla flotante localizada sobre las nubes y ciudad natal de los protagonistas. A pesar de su geografía sencilla, la dirección artística logra que se ignore la baja resolución de la consola dejando paso a una sensación de satisfacción en todo momento. El modelado de los personajes es otro punto a destacar. Por su parte, el estilo adoptado en Skyward Swordmezcla lo mejor de los juegos anteriores, combinando la sobriedad de Twilight Princess con los elementos más sencillos de Wind Waker.  Pero técnicamente el juego no es perfecto, ya que como adelantábamos, el tratamiento de las cámaras no está a la altura del resto de la producción, derivando en algunas confusiones a lo largo de la aventura.

Por otro lado, el juego llega en perfecto castellano y cuenta con una banda sonora muy inspirada que ayuda a construir el clima épico de la historia con la combinación de acordes clásicos y melodías inéditas.

Conclusiones

Con una historia tan envolvente y épica que nada tiene que envidiar al legendario The Legend of Zelda: Ocarina of Time, estas navidades la elección con respecto a la consola de sobremesa de Nintendo es clara, y es que no hay nada mejor en su catálogo que este maravilloso cuento de hadas sobre una de las más grandes franquicias de los videojuegos y la cultura pop. El juego se consagra como uno de los mejores, más bellos y emocionantes de toda la historia de la consola y debería ser probado no sólo por los admiradores de la historia de Link y Zelda, sino por todos los jugadores interesados en esta opción de ocio.

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