Salir a comer: Una filosofía de negocio que genera empleo

En plena Guerra Civil, un joven cántabro atravesaba toda España para buscar en Sevilla un futuro para él y los suyos. Julián Gómez Pando comenzaba a escribir entonces -tenía apenas 16 años- la historia de una empresa que hoy da trabajo a 180 familias y que con el paso del tiempo ha convertido el espíritu emprendedor de su fundador en una seña de identidad. Hace poco más de dos meses abría al público Patio Viapol, un nuevo establecimiento con el que la firma sevillana daba un paso más en su apuesta por generar riqueza en la ciudad. Esta nueva apertura, que ha permitido la creación de tres nuevos puestos de trabajo, ha contado con el respaldo del programa Emprendebares de la Fundación Cruzcampo, una iniciativa que nace para favorecer la creación de empleo en el sector de la hostelería y para la que la entidad ha destinado 300.000 euros.

Tras una reforma integral del establecimiento, ubicado en la confluencia de las calles José Recuerda Rubio y Balbino Marrón, Patio Viapol se convertía hace unos meses en el octavo en Sevilla -hace unas semanas abría otro local franquiciado en la calle Toledo de Madrid y hay otro en Badajoz- de esta línea de negocio del Grupo San Eloy. En la puerta, el imprescindible azulejo hecho en Triana que recuerda que fue en 1972 cuando la empresa familiar que levantó Julián Gómez Pando con la ayuda de Carmen González Lamadrid comenzó una nueva etapa sumando a su red de tiendas de ultramarinos otra de establecimientos hosteleros. Tras la barra, un equipo de profesionales que, como el resto de trabajadores del grupo, ha hecho suya la máxima de que la atención personalizada es marca de la casa. En la carta, los ibéricos, montaditos y fritos variados que han convertido a los Patios de San Eloy en un símbolo de la gastronomía popular sevillana. También, nuevas propuestas que se han ido sumando a lo largo de los años -la tartaleta vegetal es una de los platos estrella- y cuyo objetivo es que el cliente encuentre algo diferente con cada nueva visita. Los precios económicos -el ticket medio no supera los 6 euros y el desayuno completo con tostada de jamón, zumo de naranja y café cuesta 2,95- son otro clásico de los Patios -ahora tienen una promoción de plato de gambas y botella de Barbadillo por 9,90-, donde cualquier hora es buena para disfrutar de su cocina.

Ni un detalle al azar en una empresa cien por cien familiar y que va ya por la tercera generación. César Arenas Gómez-Pando es el director del Grupo San Eloy, una empresa a la que "como todos en nuestra familia", dice, "llevo vinculado desde que era un niño". El espíritu emprendedor de su fundador está grabado en el ADN de la compañía -en plena crisis han seguido abriendo establecimientos-, de ahí que iniciativas como Emprendebares de Cruzcampo "no sólo sea un motivo de alegría para nosotros sino para todos los pequeños emprendedores que necesitan un empujón para crear empleo en la ciudad". Sobre el proceso para participar en este programa, cuenta el empresario, "fue muy sencillo, algo imprescindible para los emprendedores" para los que "cualquier ayuda es buena cuando están creando su negocio". Ambas compañías llevan décadas colaborando -el Grupo San Eloy fue uno de los primeros en incorporar el sistema Orión de Cruzcampo, que garantiza el sabor de la cerveza recién hecha- y sus caminos vuelven a coincidir en esta iniciativa de apoyo a los emprendedores y al sector.

En el poco tiempo que lleva abierto al público, Patio Viapol se ha hecho ya con una clientela fiel entre los vecinos y los trabajadores de la zona. El local se incorpora así a la historia de un grupo que desde el año 50 ha dado trabajo a 5.000 personas y que desarrolla también otras líneas de negocio -Pando Restaurante y Catering, La Alacena de San Eloy y Picatoste-, cuyas propuestas gastronómicas nacen de una misma cocina basada exclusivamente en productos de calidad.

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