Mucho más que acrobacias

  • Isabel Rizo, directora del Instituto Nacional del Método Pilates, trabaja por darle a esta ciencia su sitio

De un tiempo a esta parte se ha extendido en la sociedad la preocupación por la salud psíquica y mental. A pesar de que para muchos la prioridad es lograr tener un cuerpo escultural, la mayoría de las personas consideran que estar sano es lo único que realmente importa y cuanto antes se empiece a trabajar para ello, mejor. Por eso, muchos recurren a una de las disciplinas que más contribuyen a conseguir ese equilibrio saludable entre la mente y el cuerpo: el método pilates. Aunque, al ser una actividad tan altamente demandada y sin ningún organismo que la regule, cualquier persona con un mínimo conocimiento sobre este método se hace llamar instructor de pilates. Algo que los verdaderos profesionales de esta ciencia ven como un error que puede repercutir negativamente sobre la salud de aquellos que la practiquen con este tipo de profesores. Por eso, Isabel Rizo, directora del Instituto Nacional del Método Pilates, trabaja de manera incansable para concienciar a la sociedad sobre la importancia de la buena práctica del pilates, sobre su regulación y sobre la correcta formación del personal encaminado a impartir esta disciplina. Aunque ello no resulte sencillo. Para lograrlo hay que demostrar de manera científica los beneficios reales de esta metodología, algo en lo que Rizo se encuentra inmersa de lleno.

Isabel Rizo, bióloga y experta en el método pilates desde hace 20 años (se ha formado en escuelas de medio mundo), tiene su estudio en la calle Joaquín Guichot. En él lleva a cabo los cuatros pilares sobre los que se sustenta el Instituto Nacional del Método Pilates: la investigación, la formación, el entrenamiento y los proyectos. El primero de ellos es uno de los más importantes, ya que de éste depende que el pilates comience a ser una ciencia reconocida o no. En este sentido, Isabel Rizo está trabajando en dos vertientes. Por un lado, la electroestimulación. Por otro, el tratamiento de las hernias discales para evitar su operación. El primero se encuentra en una fase bastante extendida, mientras que el segundo aún se halla en fase de experimentación de manera individual. Rizo quiere comprobar si la electroestimulación, tan en auge en los últimos tiempos, tiene verdaderos beneficios para la salud si se aplica mientras se realiza el método pilates. Para ello sigue a rajatabla una metodología científica. Con una duración mínima de doce semanas, Isabel Rizo trabaja con dos grupos: uno sobre el que quiere demostrar la validez de la electroestimulación aplicada al método pilates y otro que sirve de control. Sobre el primero aplica un entrenamiento específico diseñado por ella que los miembros del grupo realizan con el traje de electroestimulación. Sobre el segundo recae el mismo entrenamiento, esta vez sin la indumentaria de la electroalimentación. Después se realizan análisis de sangre a los miembros de ambos grupos con el fin de contrastar cuáles son los beneficios, en el caso de haberlos. Rizo tiene en mente presentar esta investigación ante un tribunal el próximo mes de octubre y su posterior publicación.

En cuanto al entrenamiento, en el Instituto Nacional de Pilates realizan una preparación completamente personalizada. El primer día el alumno pasa por un estudio minucioso con objeto de atender sus preferencias y cubrir sus necesidades a través del entrenamiento. Se realiza una entrevista, un estudio anatómico-postural y otro del movimiento para empezar a trabajar. Posteriormente se empiezan las tablas de ejercicios con un responsable que trabaja de manera individual con el alumno. A lo largo de los meses se vuelven a realizar estudios para ver el modo en el que los ejercicios están influyendo en los individuos.

En lo referente a la formación, Isabel Rizo prepara a especialistas en pilates en diferentes cursos en base a la especialización que los demandantes quieran tener. Su premisa a la hora de impartirlos es que cuando salgan estén tan preparados y formados como para poder trabajar con ella. En lo relativo a los proyectos, el Instituto Nacional del Método Pilates trabaja con la Diputación de Huelva, la Universidad de Sevilla o el hospital Virgen del Rocío, entre otros.

En torno a esos cuatro pilares trabajan en el Instituto Nacional de Pilates, que además de ser puntero a nivel nacional en cuanto a investigación, formación y entrenamiento, es uno de los organismos que más se esfuerza por conseguir que el pilates tenga la consideración que realmente se merece.

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