Una visión profunda de la Sevilla cotidiana

  • Ispavilia es una empresa cultural de rutas de divulgación histórica impulsada por el estudiante trianero Jesús Pozuelo

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"Llama la atención la capacidad que tiene Sevilla para dejar boquiabiertos a los propios sevillanos". Jesús Pozuelo, estudiante de Humanidades en la Universidad Pablo de Olavide, ha aprendido esta lección en menos de seis meses. Ese es el tiempo que lleva funcionando Ispavilia, la empresa cultural que ha creado este joven de 27 años, apasionado por la historia de su ciudad.

El objetivo que se planteó Pozuelo cuando puso en marcha esta iniciativa fue intentar profundizar en la visión que los sevillanos tienen de su ciudad. Define Ispavilia como una empresa cultural que se dedica a la divulgación de la historia de la ciudad mediante actividades amenas. Para participar son necesarios conocimientos previos, por lo que la gran mayoría del público es local: "No son rutas turísticas. Es algo que siempre dejo claro".

La primera actividad que organizó fue El misterio de la bella Susona, una representación con actores de una leyenda que se desarrolla en el barrio de Santa Cruz. A partir de ahí, Pozuelo comenzó a diseñar las rutas. A finales de agosto, Triana legendaria inauguró estas visitas: "Es una ruta multitemática que trata ámbitos tan variados como el origen histórico del barrio, la vida en los corrales de vecinos o un mito universal trianero como es el torero Juan Belmonte".

Desde entonces, el catálogo de visitas de Ispavilia ha aumentado hasta llegar a las siete que tiene ahora: Descubre Sevilla, La judería, Sevilla oculta, La Sevilla islámica, Sevilla puerta de Indias y Sevilla de leyenda. Cada fin de semana se celebran dos de estas rutas en cuatro sesiones, dos diurnas y dos nocturnas. Las de día se desarrollan los sábados y domingos de 12:00 a 14:00, mientras que las de tarde son los viernes y los sábados entre las 20:00 y las 22:00. Pozuelo explica que la elección de este horario busca proporcionar a los asistentes una actividad cultural para hacer antes de salir a almorzar o a cenar.

Para el creador de Ispavilia, la respuesta del público no ha podido ser mejor: "Desde el comienzo la media de asistencia se ha mantenido. En las rutas diurnas suele haber entre treinta y cuarenta asistentes y en las nocturnas sube hasta los setenta u ochenta". Según este sevillano, el éxito de su empresa radica en su difusión por el tradicional boca a boca y en que el público acaba las visitas satisfecho. También tiene influencia el precio, que siempre es de cinco euros, tanto para niños como para adultos: "Es casi lo que cuesta una cerveza y una tapa. Me interesa que venga más gente y, además, quiero que sea una actividad accesible a todo el mundo".

En un ejemplo perfecto del refrán que dice que para que las cosas salgan bien, tiene que hacerlas uno mismo, Jesús Pozuelo es el responsable de todas las facetas de su empresa: "Yo soy el guía, el fotógrafo, creo las rutas, me encargo de la página de Facebook". Precisamente por ese motivo, de momento no se plantea buscar a otro compañero para su idea: "Debería ser alguien igual de apasionado que yo y que, además, pudiera responder a las preguntas de los asistentes".

Aunque la mente de este joven trianero está continuamente pensando nuevas iniciativas -su intención es incorporar rutas todos los meses- asegura que vive el presente: "Espero que todo vaya tan bien como hasta ahora". Jesús Pozuelo ha conseguido dedicarse a aquello que le apasiona, pese a reconocer que la Arqueología y el patrimonio son dos ámbitos en los que, en la actualidad, es difícil encontrar empleo. "Decidí crear mi trabajo alrededor de Sevilla", apunta este joven, una ciudad que, en su opinión, sorprende sin necesidad de inventarse ninguna leyenda.

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