Lina Gavira, una vida entera dedicada a la moda flamenca

Lina Gavira: "Hay más diseñadores que personas que cosan"

Lina Gavira: "Hay más diseñadores que personas que cosan" Lina Gavira: "Hay más diseñadores que personas que cosan"

Lina Gavira: "Hay más diseñadores que personas que cosan"

El 26 de enero de 2017 cumplirá 85 años en perfecto estado de revista. Lina (Sevilla, 1932), hermoso aféresis de Marcelina, se casó en 1960 con Curro Montero, buen amigo de Curro Romero. Es madre de seis hijos: Francisco Javier, Lino, Rocío, María del Mar, Mila y Víctor. Ocho nietos y un bisnieto. Dejó las riendas del taller a la siguiente generación en la calle Lineros, donde ya no están Vilima, el histórico centro comercial, ni Casa Marciano, tienda de ultramarinos, pero permanece desde 1904 el bar El Comercio, junto a la plaza del Pan.

En la guerra era muy habitual que muchas mujeres trabajaran en talleres de costura.

Yo también hacía ropa para soldados. Tendría nueve o diez años.

¿Cuándo abre su primer taller de costura?

Con 22 años, en la calle Salado. Yo vivía junto a la sala El Guajiro y por allí pasaban los artistas flamencos todos los días. Ahí empecé.

Fue coser y cantar...

Vivíamos en la misma casa mi marido, en el primero, que entonces era mi novio, y yo, en el tercero. De joven había sido torero.

¿Cómo surge el anhelo?

En mi familia no había nadie que cosiera. Yo me entretenía de niña con mis cajitas de colores, muñecos de barro y a leer cuentos de hadas. Era feliz y sigo siendo feliz en mi casa porque Dios me ha dado todo lo que le he pedido. Tres niñas rubias con los ojos azules y tres niños morenitos.

En la entrada de su tienda aparece con Grace Kelly. ¿La vistió?

Me hizo el encargo de un traje a la salida de los toros. Fui con mi marido a la suite real del hotel Alfonso XIII y a las doce horas lo tenía. No nació una hija parecida a ella.

¿Entiende a Hitchcock?

Era única, especial. Le hicimos un traje de popelín planchado con almidón.

¿Las cosas cambiaron?

Muchísimo. Ahora todo el mundo es modista, pero hacen las colecciones en serie y las mandan a las cooperativas de los pueblos.

Nació el segundo año de la Segunda República...

La guerra me cogió con cuatro años. Nos metíamos en el hueco de la escalera.

¿Hizo ropa de hombres?

Una bata de cola para Joaquín Cortés.

¿Vistió a la duquesa de Alba?

Éramos muy amigas. Tengo dibujos suyos.

¿Un buen traje disimula la fealdad?

Una mujer fea puede ser muy elegante. Se consigue más con la elegancia que con la belleza.

¿Tanto tatuaje les hace la competencia?

Estoy viendo España como un tebeo. Muchas veces me pregunto: ¿pero esto es verdad? Pelos, tatuajes.

¿Forma parte del tebeo 300 días sin Gobierno?

Parece que ahora se lo están tomando un poquito más en serio. Antes eran el Sevilla y el Betis, ahora son el PSOE y el PP. Yo no soy de ninguno porque ninguno me ha dado nada.

¿Tiene sucesores?

Los varones, dos son arquitectos y uno abogado. Una niña es psicóloga y las otras dos están en el taller. Mila hizo Turismo y lleva la parte comercial, la que llevaba mi marido. Rocío hizo Bellas Artes e Idiomas y se encarga del taller. Las dos van a París todos los años.

¿Bailan sus trajes?

En la Bienal de Flamenco los van a llevar Milagros Menjíbar, Ana María Bueno y Luisa Palicio.

¿Local o universal?

Nosotros somos de aquí, pero abiertos. Por esta casa ha pasado doña Concha Piquer. Un día vino una señorita con una tarjeta de Christian Dior y pocos días después se presentó John Galliano. Quería conocernos porque su colección se iba a inspirar en España. Le enseñé cómo hacía los volantes. Vino una Feria. En su colección se vistió de torero. Manuel Lombo estuvo con él en París y le oyó decir que Lina era la Christian Dior del flamenco.

¿La moda es arte e industria, como decía Malraux del cine?

Como todo lo artesanal, es muy trabajoso.

¿Siempre se aprende?

Yo muchas veces me levantaba y desbarataba todo lo que había hecho.

¿La gente exige?

Hay maneras. Vinieron para que les hiciera los trajes del musical Azabache, pero querían revisar nuestro trabajo. Y les dije que aquí no entraba nadie a revisar si estaba bien o mal.

Como si un editor le pidiera a Vargas Llosa que le adelantara lo escrito...

Salgo en un libro de Carmen de la Rosa sobre el mantón de Manila.

¿Le gustó El tiempo entre costuras?

En la serie parecía que no sabían coger los alfileres. La novela no la he leído. A lo mejor escribo un libro.

¿Antes se era más feliz con menos?

Las personas eran postillas de miseria, llevaban zapatos de cartón. Los grandes no sé cómo vivirían, pero hubo mucha necesidad. A mí no me importa haber pasado por todo eso, pero no lo quiero para los míos.

¿Su universidad?

La vida.

¿Una imagen?

Las hermanas de la Cruz viendo cómo vestía a la Virgen de los Reyes.

¿Le gusta el burkini?

Hacemos polémica de cualquier cosa. Igual que hay playas para nudistas, por qué estás mujeres no se pueden bañar como les dé la gana. No hay que pedirle peras al olmo.

¿El traje puede ser el peor enemigo del cuerpo?

Hay gente que va por la calle, ve un escaparate y se encapricha del traje; igual no es para esa persona.

¿Qué le parece la indumentaria de los nuevos diputados?

Parece que van a coger aceitunas.

¿La moda manda?

La verdad es que ahora no hay nadie que mande.

Rocío Jurado siempre presumía de la amistad con Lina...

La vestía desde que empezó. La primera bata de cola que se puso fuimos a la estación y se la dimos por la ventanilla del tren.

¿Y Lola Flores?

Una vez le tomé medidas para un traje y me las dio por teléfono.

¿Hay derechos de autor en la moda flamenca?

Mi marido dibujaba muy bien, mandaba los dibujos y se los bordaban. Para que no se los copiaran, aprendió a bordar, le enseñó la técnica a las chicas de la tienda y ahora está aprendiendo mi hija Mila.

¿Cómo ve la moda del futuro ahora que el futuro no está de moda?

Llegará un momento en que se tendrá que asentar todo un poco. Esto no puede ir como va, hay más diseñadores que personas que sepan coser. Nati Abascal es diseñadora, en el ¡Hola! viene. Su hermana Ana es modista y fue una de mis primeras clientas.

¿Alguna afición?

La vida mía es más clarita que el agua. Jugar al parchís algunas veces, más bien en invierno.

¿Una anécdota de ese futuro libro?

Antes vestíamos a las reinas de Cádiz, había que probarles los trajes antes de que llegara febrero. Así vestí a la nieta de Franco, a las hijas de los ministros Fraga o Utrera Molina. Una de las veces que fui al palacio del Pardo, Franco recibía a alguien importante porque estaba la guardia con capas azules y plumas blancas. Otra vez fui a probarle el traje de piconera a una hija de Carrero Blanco. Fue dos días antes de que pusieran la bomba.

¿Su primer traje de moda flamenca?

A Manuela Vargas. Después vinieron Matilde Coral, las Loreto.

¿Un reconocimiento?

Los de la gente normal. Tenemos una nominación a un Goya por el vestuario de Yo soy esa, la película que hizo Isabel Pantoja con José Coronado.

Entrevista publicada en Diario de Sevilla por Francisco Correal

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