Cinco mil flores en el diseño de la princesa Marie Gabrielle Nassau

Lorenzo Caprile firma el vestido de la princesa Marie Gabrielle Nassau

Los recién casados saliendo de la iglesia del Santo Cristo. Los recién casados saliendo de la iglesia del Santo Cristo.

Los recién casados saliendo de la iglesia del Santo Cristo.

Marbella ha recuperado este fin de semana su relación con la aristocracia europea gracias al enlace de una sobrina de los grandes duques de Luxemburgo, presentes en el evento junto a su numerosa familia.

La novia, Marie Gabrielle de Nassau, escogió una de las iglesias más antiguas de Marbella para sellar su unión con Antonius Willms, con el que ya había contraído matrimonio civil hace cuatro meses en Luxemburgo. Aquella boda trajo a la memoria de más de uno los orígenes de esa Marbella por la que sentían especial atracción los grandes aristócratas del centro de Europa de mediados de los 70. Ahora son sus hijos y nietos los que se sienten atraídos por los paisajes malagueños que conocieron gracias a sus antepasados.

Marie Gabrielle es una de ellas y por eso no lo pensó dos veces cuando se fijó en la pequeña iglesia marbellí del Santo Cristo para celebrar su boda. Tenía claro que su sí tendría acento español y por eso escogió la finca que explota su cuñado en la pequeña localidad de Istán, Llano de Belvis, para la fiesta posterior, a la que acudieron más de 300 invitados.

También su traje tuvo un guiño a lo español, de la que la novia asegura se ha enamorado de la moda española gracias a su cuñada. El vestido que lució Marie Gabrielle estaba firmado por Lorenzo Caprile, un diseño clásico que destacaba no sólo por las 5.000 flores de su cola sino también por sus 10.000 cristales de Swarovski.

Isabel Brea

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