Ley de Infancia de Andalucía: una norma para los retos del siglo XXI

Contenido ofrecido por la Consejería de Igualdad

La norma, recientemente aprobada, es pionera al recoger el derecho de los y las menores al desarrollo de las competencias digitales y promover su protección frente a posibles riesgos y adicciones en el mundo tecnológico y virtual

Aprobación de la Ley en el parlamento andaluz.
Aprobación de la Ley en el parlamento andaluz.

30 de diciembre 2021 - 05:00

Las nuevas tecnologías han superado ya la mera función de informar y comunicar, y para la infancia y la adolescencia la tecnología, las redes sociales especialmente, son una manera de relacionarse con sus iguales, de mostrarse al mundo. La adolescencia es una época compleja en la construcción de la identidad de una persona y las redes sociales son, cada vez, más ese espacio donde los más jóvenes van forjando esa identidad. Con todas las complicaciones de salud mental y física que eso conlleva si no se sabe cómo usarlas de forma responsable.

En este contexto, contar con herramientas para hacer frente a estos problemas era uno de los objetivos de la Ley de Infancia y Adolescencia de Andalucía, liderada por la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación y aprobada por amplio consenso en el Parlamento de Andalucía el pasado verano, y que supone un texto totalmente innovador al recoger el derecho de los y las menores al desarrollo de las competencias digitales y promover su protección frente a posibles riesgos y adicciones en el mundo virtual. “Se trata de una norma pionera en incluir el contexto virtual y entenderlo como parte del proceso de crecimiento de cualquier menor en la época actual, y también al instar a las administraciones a poner las condiciones y favorecer un uso adecuado de las nuevas tecnologías y la alfabetización digital y mediática de los niños”, ha explicado la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz.

Está fuera de toda duda que las tecnologías mal usadas suponen un claro riesgo para la infancia y la adolescencia. Desde el acceso a la pornografía como principal fuente de información sexual, con lo que esto conlleva a la hora de forjar ideas y roles sobre relaciones sexuales, hasta sufrir ciberbullying o convertirse en ludópatas por el abuso de las apuestas online. A esto se suma que la reciente pandemia, y el confinamiento, con más horas sin salir de casa, se tradujo en un aumento de las horas que los adolescentes pasaron, y pasan, con el móvil y otras pantallas en general.

Según un estudio realizado por la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación y la Universidad de Almería, durante la pandemia no sólo aumentó la intensidad, sino que se adelantó también la edad de inicio de uso de unas pantallas que, coinciden los expertos, se han acabado convirtiendo en el medio de entretenimiento, descanso o relajación. Era una vía para paliar la soledad que sufren muchos de ellos y sentirse conectados.

El informe señala también que se ha duplicado el número de niñas y niños que usan muchas veces la tecnología para pasar el tiempo libre y de ocio, o que los propios progenitores consideran que hay un incremento del uso totalmente inadecuado que los y las menores hacen del móvil o la videoconsola. “Estos datos confirman que era más necesaria que nunca una ley moderna que proporcionara el marco legal para que las administraciones públicas pudiéramos afrontar este desafío”, ha señalado Ruiz.

Niña conectada al móvil en soledad.
Niña conectada al móvil en soledad.

La ley andaluza, que ha contado con el apoyo de la mayor parte de los grupos políticos y de todas las entidades y organizaciones que trabajan a pie de calle con la infancia, es novedosa por cuanto entiende el contexto virtual como parte del proceso de crecimiento de cualquier menor en la época actual, y por instar a las administraciones a poner las condiciones y favorecer el uso adecuado de las nuevas tecnologías. De esta forma, “el bullying, el consumo de pornografía, la equivocada relación que se ha establecido entre las personas menores y los videojuegos, o la errónea cultura de la imagen frivolizada en las redes sociales y los riesgos que de ello se derivan reciben una consideración especial en nuestra ley”, ha enfatizado Ruiz.

La responsable de Igualdad ha abogado, tal y como queda recogido en la norma andaluza, por “el fomento de las medidas de acompañamiento y todas aquellas estrategias de intervención que garanticen a los y las menores y adolescentes los conocimientos necesarios para una navegación segura por internet, protegiendo además su imagen en la red”. Asimismo, ha defendido que estas estrategias de formación en un uso responsable de las tecnologías y sus contenidos deben extenderse a progenitores, personas tutoras y profesorado.

Estudios

Está fuera de toda duda que las tecnologías mal usadas suponen un claro riesgo para la infancia

Según un reciente estudio de Unicef, apenas uno de cada cuatro progenitores pone normas a los hijos sobre el uso de internet, el 63,7% de los estudiantes andaluces duermen con el móvil/tablet en la habitación (58,4% en España) y el 91,3% se conecta a Internet todos los días.

Y unas cuantas frases reales de chicos y chicos de entre 11 y 13 años, que se incluyen en el estudio, y que constatan esta realidad que viven a través de la pantalla:

  • “Soy muy social y necesitaba el móvil para quedar con mis amigos, no subo nada a redes pero me gusta ver a los demás, y comunicarme con mis amigos”, Leyre, 11 años.
  • “Mis padres me dejan usarlo los fines de semana más tiempo por la noche”, Javier, 12 años.
  • “Yo lo uso libremente aunque mis padres lo pueden mirar cuando quieren”, Miguel, 15 años.
  • “Hay personas que para hacerse las guays excluyen a otras de los grupos”, Cecilia, 12 años.

Por eso, es fundamental que las familias cuenten con herramientas y apoyo para ejercer su labor educativa y de acompañamiento y protección.

Para acompañarles en este proceso, desde la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación se ha puesto en marcha la APP Olimpia, que tiene como objetivo abordar una educación afectivo-sexual integral desde valores como la igualdad, el respeto o la tolerancia.

Asimismo, las familias tienen a su disposición Guía didáctica de buenas prácticas parentales dirigida a las familias, sobre actitudes y acciones para un uso adecuado de las TICS, elaborada en el marco de un informe junto a la Universidad de Almería sobre en los cambios en el uso de la tecnología a raíz de la pandemia.

Y dado que la Ley de Infancia tiene carácter transversal, e implica a otras consejerías como Salud o Educación, ambos departamentos han implementado ya diversos talleres, campañas y material informativo en materia de prevención de drogodependencia y adicciones, que incluyen líneas específicas para un uso positivo de las tecnologías, en las que este curso 2020/21 han participado más 2.800 centros escolares de Andalucía y 650.000 jovenes de educación infantil a ESO y post obligatoria.

El mundo digital es un entorno en el que se convive, pero debemos crear las condiciones para que deje de ser algo hostil y peligroso y se convierta en un espacio seguro donde se creen nuevos escenarios de interactividad y conectividad para las personas menores.

La consejera, Rocío Ruiz, en la presentación de una campaña sobre acogimiento familiar.
La consejera, Rocío Ruiz, en la presentación de una campaña sobre acogimiento familiar.

La primera Ley que regula el derecho a crecer en familia

La Ley de Infancia y Adolescencia de Andalucía quiere ser ese escudo de protección en los menores, pero también garantizar las mejores condiciones para su desarrollo. Así, Andalucía es la primera comunidad en recoger legalmente el derecho de los niños, niñas y adolescentes a crecer en una familia y promover el acogimiento familiar frente a los centros de menores, especialmente con los y las menores de 13 años. Porque se entiende , y así lo han comprendido desde las entidades sociales y fuerzas políticas que han dado su apoyo a la norma, que es el mejor entorno para que se desarrollen física y emocionalmente. El objetivo es que no haya ningún niño menor de 13 años en centros de menores. Andalucía se convierte también en referente en materia de prevención y protección de la infancia frente a la violencia sexual, siendo además la primera comunidad en adaptar su normativa en este sentido a la ley nacional.

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