Andalucía

PISA vuelve a sacar los colores a Andalucía

  • Los responsables de IES andaluces son optimistas con el último informe de la OCDE, pero reclaman una bajada de las ratios, una diversificación de los grupos y una estabilidad en las políticas educativas

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El sistema educativo andaluz ha vuelto a ponerse en entredicho a raíz del último informe PISA (Programme for International Student Assessment, en sus siglas en inglés), el estudio de la OCDE que analiza cada tres años el rendimiento de los estudiantes de último curso de la enseñanza obligatoria. Su comparativa por comunidades ha revelado, una vez más, que las destrezas de los alumnos andaluces en lectura, matemáticas y ciencias están a la cola de España y ésta, a su vez, se encuentra por debajo de la media de la OCDE, que en 2009 evaluó a 65 países.

Aunque ha habido una leve mejoría en competencia lectora respecto a 2006, el primer año que Andalucía se sometió a estudio, los resultados de los exámenes realizados en matemáticas y ciencias muestran un descenso muy preocupante.

Tras una semana de intenso debate en la arena política, con fuertes críticas de los sindicatos de enseñanza y de las federaciones de padres de alumnos, llega el momento de conocer la opinión de los responsables educativos.

Tres directores de institutos públicos de Andalucía y una profesora premiada por el Ministerio a la calidad educativa han hablado con este diario sobre el informe PISA. Todos hacen una lectura positiva de los resultados, aunque demandan algunas medidas para mejorar el sistema.

"Ha habido cierta mejoría, pero todavía es insuficiente", destaca Rafael Ibáñez. Este director opina que el problema está en el elevado índice de fracaso escolar (un 37%) registrado en la enseñanza obligatoria andaluza, que "es lo que realmente hace bajar nuestra posición respecto a España y la OCDE". Y añade: "no se puede obligar a los alumnos a estar hasta los 16 años en un centro para que luego encima fracasen".

Para Ibáñez, la enseñanza en esta región "se ha regulado siempre a base de objetivos, sólo en los últimos años nos hemos incorporado al análisis por competencias", así que los resultados de PISA los justifica por el retraso histórico que tiene la comunidad.

En esto coinciden también sus homólogos. Julio Prados advierte que los cambios en la enseñanza son siempre muy lentos de medir. "Vamos en el buen camino -dice- y hemos reducido la distancia con los demás países en la prueba principal". La competencia lectora supuso más de la mitad de las preguntas realizadas, de ahí que Prados valore especialmente el Plan de Lectura y Biblioteca que puso en marcha la Junta de Andalucía en 2005. "Se ha implicado todo el profesorado. Ahora en cualquier materia se presta especial cuidado en que los alumnos lean y comprendan lo que leen".

La profesora de Lengua y Literatura Mercedes Laguna, referente nacional en calidad educativa, opina que los alumnos andaluces tienen muchas habilidades, "el problema es que no se concentran en clase". Esta pedagoga dice que "los jóvenes no entienden muchos conceptos porque su interés está en otro sitio". Los docentes tienen que hacer hincapié en el aprendizaje, en crear conexiones con la realidad del alumnado. Ella lleva años trabajando por tareas, generando retos a sus estudiantes y los niveles alcanzados han sido espectaculares.

Pero en opinión de Laguna no toda la responsabilidad está en la metodología del profesorado. "Es necesario que las familias se impliquen para mejorar la voluntad de aprendizaje del alumno, que se responsabilicen de su sistematización de los estudios", dice. Y, sobre todo, que "no se politice la educación, que se mantenga al margen y se estabilicen sus programas".

El consejero de Educación, Francisco Álvarez de la Chica, recordaba este jueves en el Parlamento el salto que ha dado el sistema educativo en las últimas tres décadas: "Andalucía ha pasado de tener 4.000 centros educativos a 6.197; y de 55.000 a más de 120.000 docentes".

Así que el retraso histórico de Andalucía es innegable. De hecho, en uno de los apartados del informe se analizan los factores asociados al rendimiento de los alumnos. El estatus social, económico y cultural del alumnado, o más concretamente el nivel de estudios de los padres, la repetición del curso, el lugar de nacimiento, la condición de inmigrante y las características de los centros dan una medida de la equidad de los sistemas educativos.

En este informe se destaca que el 10% de los padres de los alumnos españoles tienen una baja cualificación, cuando la media en la OCDE es del 8%, mientras que los que tienen una alta cualificación son el 43% frente al 56% del resto. En 2006 este análisis se detalló por comunidades: los progenitores andaluces sin estudios llegaban al 16% (6% de media en España) y con conocimientos primarios un 23% (12% en España).

María Jesús Cortizo, directora de un IES, pone un ejemplo de la influencia del nivel cultural y económico de la familia: "la mayoría de los alumnos andaluces detienen su formación durante los tres meses de verano. Mientras que en otras comunidades se marchan a Inglaterra a formarse en idiomas, el de aquí se queda en casa. Eso luego se nota en la formación".

Y no digamos en exámenes de ámbito internacional como es el que se realiza en PISA. Las preguntas en la competencia de lectura que les pusieron a los alumnos andaluces (igual que al resto) fueron sacadas de artículos de revistas extranjeras (Cómo cepillarse los dientes, era de una noruega) y de páginas web de otros países (La seguridad de los teléfonos móviles y Aviso sobre la donación de sangre, son un ejemplo).

Cortizo cree que "no es un fracaso tan estrepitoso". Aunque echa en falta la bajada de las ratios en las clases de Secundaria y una atención a la diversidad (no sólo para los que se quedan atrás, sino para los que están muy por encima de la media). La bajada de ratios es reclamado por todos. "Es imposible que el alumno atienda en una clase con 30 compañeros", advierte Laguna.

Además, "los centros deben gozar de una mayor autonomía", demanda Prados, quien opina que los nuevos reglamentos de centros ayudarán en este sentido. La independencia de la gestión de los institutos es una de las grandes bazas de Cataluña, que lidera el ranking nacional. Uno de los ítems analizados en el informe PISA 2009 es el porcentaje de "directores con responsabilidad de organización": mientras que el promedio en la OCDE es del 74% para normas de disciplina, en España es del 53%; para normas de evaluación es del 62% en la OCDE, el 42% en España; y lo que es más significativo, la potestad sobre la admisión de alumnos, en la OCDE es del 79% y sólo del 31% en los directores españoles.

Ninguno de estos responsables cuestiona el programa Bilingüe o la Escuela TIC 2.0, porque no abordarlos "llevaría a los andaluces a un mayor atraso".

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