Panel de economistas del Grupo Joly | Análisis de los efectos del coronavirus La duración del coronavirus decantará si viene otra recesión

  • Los siete expertos coinciden en que si es un episodio muy temporal se remontará, pero si dura un año provocará otra gran crisis

Los miembros del panel de economistas reunidos en Sevilla con periodistas del Grupo Joly. Los miembros del panel de economistas reunidos en Sevilla con periodistas del Grupo Joly.

Los miembros del panel de economistas reunidos en Sevilla con periodistas del Grupo Joly. / José Ángel García

Cualquier análisis o previsión de la evolución económica mundial o española para el corto, medio y largo plazo pasa hoy por la crisis vírica del coronavirus, declarada pandemia global por la Organización Mundial de la Salud. Así quedó demostrado en la cita anual con los integrantes del panel de economistas que escriben en los diarios del Grupo Joly.

José María O’Kean: Estamos en un momento de mucha volatilidad, por dos razones fundamentales, el pulso que Arabia Saudí le está echando a Rusia, lo que ha desplomado los precios del petróleo por haberse negado los rusos a asumir los compromisos de la OPEP. Pero sobre todo por el coronavirus y la paralización económica que está generando, que va a afectar sobre todo a sectores como el turístico y Andalucía va a ser muy sensible. También la industria aerospacial y la energía. Veremos políticas de contracción del déficit, de inyección de dinero en la economía. La  clave para mí es que se encuentre una solución médica para el coronavirus. Hasta que no ocurra eso, no mejorará la expectativa económica. Espero que en mes y medio o dos meses estemos en un entorno más positivo.

Gumersindo Ruiz: El problema es que cuanto más dure esta crisis, más sectores de la economía que hasta ahora no se han visto afectados sufrirán el impacto. Creo que en este momento sería importante trabajar más en la economía del comportamiento y en qué medidas se tomen.

Joaquín Aurioles: Tenemos un panorama de riesgos y amenazas desconcertante. Los que teníamos hasta ahora, guerra comercial y Brexit, ha desaparecido del panorama, y aparece uno nuevo, cuya característica fundamental frente a los anteriores es que no se le puede poner cara ni asumir que hay cierta racionalidad, aunque no se compartiesen las actitudes proteccionistas o de la salida de Reino Unido de la UE.   Frente a problemas con una lógica de negociación que hacían pensar que se podrían controlar, ahora estamos ante un fenómeno incontrolable. Plantear el coronavirus como una crisis de demanda, inyectar dinero como medida paliativa, pese al efecto analgésico importante que supone, sólo ha causado una reacción de la Bolsa no ha sido como esperaba la Fed o el BCE: su han hundido. El resto de los mercados interpreta que vamos mal y no se sabe cómo evolucionará pero intuye que va ir a peor. Inyectar liquidez en un mundo en el que es lo que sobra, a largo plazo va a ser negativo. Esto no es una crisis sólo de demanda sino básicamente de oferta y afecta a cómo se organiza la economía mundial.

Francisco Ferraro: Lo que nos importaría es tener capacidad predictiva y saber cuánto tiempo va a durar esta contracción. Sabemos que será temporal. La durabilidad dependerá del ritmo en el que evolucionen los contagios y las muertes. En segundo lugar, de los tratamientos o vacunas, en su caso. En tercero, de la percepción social y, en cuarto lugar, de las políticas públicas sanitarias y de otra naturaleza. Las curvas de contagio muestran una inflexión en China. Si se produce así en todos los países, la recuperación estaría más cercana. El problema es que en Europa no aparece la inflexión por ningún sitio, sino que no sabemos cómo evolucionará en países donde está empezando el contagio. No hay posibilidad de predictibilidad. No hay seguridad de que el virus muera por un aumento de las temperaturas. Irán surgiendo tratamientos, pero creo que las vacunas tardarán.

Fernando Faces: El factor desconcertante es que desconocemos el problema en todo. La incertidumbre es máxima y eso crea el desconcierto en los mercados. La duración: si China lleva dos meses y medio, y quedan muchos países por añadir, tenemos coronavirus para mucho tiempo. Otra cosas es que la percepción va a ir cambiando, disminuyendo. Las políticas de comportamiento son básicas, como ha dicho Gumersindo, y más que las monetarias o la fiscal. ¿Cómo va a afectar a la globalización?, me pregunto. Va a tener un impacto en las cadenas de suministro muy grande. Cómo aprendamos a abordar estos fenómenos para los que vienen, va a ser vital. Es posible que en plena globalización estos fenómenos sean recurrentes.

Rafael Salgueiro:  Va a haber gobiernos listillos, como el nuestro, que aprovechen esto para relajar los cumplimientos. Son excusas.  Rebajar los tipos de interés no sirve. Porque lo que faltan son suministros. El coronavirus llega en un momento especialmente malo o delicado, lo que amplía sus efectos. Afecta a la producción, pero también a los transportes. Esto sí va a tardar en solucionarse. Creo que esta crisis no va durar lo suficiente como para afectar en el aprovisionamiento global. Si dura unos meses más, entonces sí se reconfiguraría. Esto puede causar daño en la legitimación del Partido Comunista de China, y eso tiene consecuencias mundiales.  Porque hay descontento en cómo se ha gestionado.

Joaquín Aurioles: ¿Y si lo resuelven antes que el resto?

Rafael Salgueiro: Si ocurre eso, no habrá deslegitimación. Pero tendrá efectos económicos importantes.

Francisco Ferraro, en el centro, muestra una gráfica durante la reunión del panel de economistas. Francisco Ferraro, en el centro, muestra una gráfica durante la reunión del panel de economistas.

Francisco Ferraro, en el centro, muestra una gráfica durante la reunión del panel de economistas. / José Ángel García

Carmen Pérez: China creo que va a salir reforzada porque ha sabido tomar unas medidas drásticas desde el inicio. Y han actuado de forma más transparente y con más rapidez que con el anterior virus. Ahora ellos están controlando la situación y han demostrado que esto hay que cortarlo de raíz. En España hemos estado un poco recatados en este tipo de medidas al principio.  Se ha tardado en tomar medidas similares a las de China. Hay peligro de colapso sanitario, que es uno de los mayores. Y económicamente llueve sobre mojado, en un clima. Me preocupa enormemente la banca en Europa. ¿Cuánto más puede caer su valoración en Bolsa? 

Fernando Faces: Es increíble, Carmen. En el área de las políticas vamos desencaminados. La política monetaria es muy difusa y no es la más adecuada. Pero sí le puede hacer un daño tremendo a la banca. Hay que ir a políticas sectoriales y olvidarnos de las políticas fiscales. Ni siquiera modificar el pacto de estabilidad es el tema. Todo lo contrario, hay que intentar que lo países con déficit excesivo los vayan amainando poquito a poco, sin incluir más carga. La contracción económica va a ser mayor que la pronosticada por el FMI y se acercará a un punto porcentual.

Carmen Pérez: La banca está tan mal, que sin querer dar ideas a Podemos, el Estado podría comprarla toda por menos de cien mil millones. Yo sí creo que son necesarias las políticas monetarias, como paliativo. Sí parece que esta vez sí se van a activar políticas fiscales.

Rafael Salgueiro: Ese valor de la banca es menor que no pocas empresas cotizadas en Nueva York. Esto nos da idea de la dimensión de la Bolsa española, donde los bancos son un componente importante. Y lo absurdo que es que haya una en cada país y no una Bolsa europea.

José María O’Kean: Un tema que se nos está pasando es que en África hay 40 millones de chinos. Y ahí si que no hay medios suficientes. Eso puede ser un problema muy gordo. Estamos sufriendo una crisis sanitaria que tiene el riesgo de que se convierta en una crisis financiera, y de ahí la política monetaria para evitar que eso ocurra. Sí se convierte en una crisis económica real, que no está claro, porque depende de lo que dure y de comportamiento y de las expectativas de los consumidores y de los empresarios. Y también hay que ver si evoluciona a una crisis del modelo que teníamos de funcionamiento, como se decía antes, de la globalización. Sí es positivo que se están empezando a tomar decisiones conjuntamente. Tenemos que ver si sigue la secuencia nacionalista-proteccionista o va servir de experiencia para ver que tenemos problemas globales y tenemos que colaborar. Yo creo que va a prevalecer más la primera.

Gumersindo Ruiz: Los premios Nobel de Economía del año pasado –Esther Duflot, Michael Kremer y Abhijit Banerjee–, una de las cuestiones que más habían trabajado, y con éxito, era precisamente el tema de enfermedades, contagios y medidas a tomar. Ahí hay una experiencia que en el ámbito de Economía del comportamiento tanto para abordar el contagio como, sobre todo, como metodología para ver el comportamiento de las personas y de las empresas. Otra cuestión importante, como señaló Rafael, es la forma en la que la política aborde el asunto, en términos de equilibrio. Hay una ámbito jurídico-económico enorme en la causa de fuerza mayor.

Joaquín Aurioles: Estamos ante un problema en el que la política y los mercados funcionan de una manera tan autónoma como nunca ha pasado en el pasado. Respecto a la política monetaria,  tengo dudas. La interpretación puede ser errónea. Reacción de los mercados ha sido interpretar esa política como desconcierto. De no saber qué hay que hacer. De sólo introducir un sedante porque sabemos que va a peor. En Europa además no hay margen en política monetaria. Es evidente que la política fiscal y monetaria están llamadas a entenderse, a no contradecirse. Como decía Rafael, esto abre una incógnita para los gobiernos que tienen grandes  desequilibrios. En el caso de España, deuda a largo plazo, pensiones o financiación autonómica.

Francisco Ferraro: Hemos hablado de lo importante que es cómo perciban los ciudadanos este tema. Y un tema fundamental es recordar que en España mueren diariamente 1.163 personas de media. De ellas 374, por enfermedades circulatorias, por tumores 344, y de coronavirus, desde que empezó, una por ahora, aunque pueda aumenta a dos o tres. Es un número muy reducido. Sobre los efectos sobre la globalización y sobre ciertos populismos, que aumenten los recelos contra lo extranjero. Hay riesgo de un fortalecimiento de ideales autoritarios frente a los democráticos, por la eficiencia en gestionar esta crisis. Las políticas fundamentales son de atención sanitaria y compensación a las personas con mayor riesgo, los aparatos cuando abren la manos en el gasto, no se limiten. 

Grupo Joly: ¿El coronavirus es ya un cisne negro que aventura una nueva recesión?

Fernando Faces: La fuerza de este fenómeno es que es in cisne negrísimo. El principal potencial del coronavirus no es si capacidad de contagio ni su letalidad. Es que es algo imprevisto y que ha desconcertado. Desde el primer momento ya era un cisne negro. A medida que pase el tiempo se va a ir poniendo gris. Si esto dura un año, las huellas van a ser permanentes y provocaría una recesión de varios años.

Rafael Salgueiro: No comparto que sea un cisne negro. Porque esto era imprevisto, pero no imprevisible. En episodios como la gripe aviar, el SARS, el ébola,  o el sida en su momento, parecía que moriríamos todos. Se nos olvidará.

Carmen Pérez: Sea negro, gris o colorado llega a un mundo que sobrevivió con estímulos. Estamos como en 2008 pero peor.  El virus ha llegado a una sociedad enferma y eso amplifica su impacto.

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