juan antonio pérez. padre de los niños del suceso de la zarza

"Los niños no se dieron cuenta de que su madre estaba muerta"

  • Va a presentar la demanda para pedir la tutela del mayor de los cuatro hermanos, que no es hijo biológico suyo pero al que ha criado como tal

Juan Antonio Pérez, acompañado por su abogada, Cinta Ortega. Juan Antonio Pérez, acompañado por su abogada, Cinta Ortega.

Juan Antonio Pérez, acompañado por su abogada, Cinta Ortega. / josué correa

El pasado 23 de septiembre su ex mujer fue encontrada muerta en una casa de La Zarza (Huelva) junto a su nueva pareja. Sus hijos convivieron cinco días con los cadáveres. Él reclama ahora la tutela del mayor, que no es su hijo biológico pero al que quiere como tal.

-¿Cómo están los niños?

Cuando llegamos a casa los duché y tiré la ropa. Ellos estaban muy delgados. Ahora están poniendo kilos"

-Bien, integrados en sus colegios, en los que estaban antes de que su madre se los llevara a La Zarza.

-¿Qué edades tienen?

-El mayor está en el instituto y tiene 15 años. El segundo tiene 9. El tercero, 8. Y el pequeño, 5. Los tres últimos son míos biológicos. El mayor no tiene padre conocido.

-¿En qué momento se separa de la madre de los menores?

-A finales de 2013 me fui a Tharsis a vender cupones. Ella se quedaba en Huelva para que los niños fueran al colegio. Y estando yo en el pueblo conoció ella a una persona y, para hacerme la vida imposible, me denunció por malos tratos.

-¿Qué denunció exactamente?

-Dijo que yo la había cogido del cuello y que los niños se habían echado encima de mí. Totalmente mentira. Fue un calvario. Antes de denunciarme ya me dijo que lo haría. Todo porque yo le dije que, si seguía con su amante, que se marchara a vivir con él, que yo me quedaba en mi casa con mis niños. Y ella decía que no. La Guardia Civil y el juez la creyeron. A mí no me dejaron ni hablar.

-¿Llegaron a condenarlo?

-A ocho meses de prisión, pero me conformé con los hechos y me rebajaron la pena a 42 días de trabajos en beneficio de la comunidad. Me impusieron una orden de alejamiento y no podía acercarme a ella. Tenía que mandar siempre a alguien para me trajera a mis hijos.

-Cuando los críos volvían con usted, ¿estaban bien cuidados?

-No (rotundo). No. Los zapatos rotos, la ropa también, oliendo muy mal. Era una dejadez. Los vecinos y una amiga de ella también me dicen cómo viven los niños, mal.

-¿Denunció esta situación?

-Sí. En 2016 interpuse en los juzgados dos denuncias yo y otra mi madre. Y en Asuntos Sociales también. Además, ya entonces no me dejaba ver a los niños. A las denuncias añadí una modificación de medidas para quedarme con la guarda y custodia de los niños.

-¿Sabía en qué circunstancias estaban viviendo en La Zarza?

-Yo había estado hace muchos años con el padre de ella, mi suegro entonces, y sabía cómo estaba esa casa. Y también por una amiga de ella que me lo decía. Así que en septiembre volví a denunciar la situación. La casa no estaba en condiciones para vivir: el techo estaba casi caído. Con cuatro sillas y dos muebles. Ellos me cuentan y...

-¿Qué le dicen?

-Que han pasado frío, lo han pasado. Me decían que la madre ponía los colchones unos encima de otros para que estuvieran los cuatro y la madre y el novio se quedaban despiertos por las ratas, para que no se acercaran a los niños.

-¿Se dieron cuenta en esos cinco días de que su madre y su pareja sentimental habían fallecido?

-No. Tengo entendido que vino un vecino, entró y les dijo que la madre estaba fría. Los niños no se dieron cuenta de que estaban muertos. El único que entró en la habitación fue el mayor el lunes 18 para coger las llaves para poder llevarse a los hermanos al colegio y él irse al instituto. Creyó que estaban dormidos. Los niños hicieron su vida normal hasta que el sábado entró el vecino. Piensan que su madre falleció el mismo día que se descubrieron los cuerpos.

-¿Cómo no se percataron?

-Ella se metía en la habitación con el novio. Era habitual. Lo habían vivido muchas veces.

-Tras el suceso, ¿qué ocurre con sus hijos?

-Me los entregan a mí ese mismo sábado. Me dice la Guardia Civil que había fallecido la madre y que si podía ir a por ellos a La Zarza. Llegué allí y me preguntó que si al mayor también me lo iba a llevar o que si lo trasladaban a un centro de acogida. Dije que no, que el niño se venía conmigo.

-¿Cómo estaban ellos?

-Te puedo decir que cuando llegamos a casa los duché y tiré la ropa. Lo tiré todo. Ellos estaban muy delgados. Ahora están poniendo kilos. Están encantados.

-El Defensor del Menor abrió una investigación de oficio. ¿Tiene alguna noticia?

-Pues no sé nada. A fecha de hoy, nadie me ha llamado. Y ha pasado un mes y medio.

-¿Los niños están traumatizados por el fallecimiento de su madre?

-Para lo que han vivido... Ellos cuentan cosas que... No se sentían queridos. No sienten la pérdida como cualquiera sentiría la muerte de una madre. Han pasado mucho.

-Reclama la tutela del mayor.

-Sí. No es mi hijo biológico y la Junta lo ha declarado en situación de desamparo y es la que tiene la tutela del niño. Yo sí tengo la guarda. Está preparada la demanda para pedir la tutela, que se va a presentar en breve.

-Para usted es un hijo más.

-Por supuesto. Lo cogí cuando tenía cinco añitos. Soy su figura paterna. Espero que todo se solucione pronto. El niño no se quiere ir ni de mi lado ni del de sus hermanos.

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