Bendodo mantiene que se han perdido 1,8 millones de dosis de vacunas contra la gripe
El PSOE replica que el sistema Diraya sólo contabiliza las vacunaciones en el SAS y que la diferencia se explica por la dosis que se envían para profesionales de riesgo
Las ruedas de prensa del martes de los consejos de gobierno de la Junta son como un gran espejo retrovisor, un juego de espejos donde se refleja mucho más la gestión de los pasados ejecutivos que la medida de las luces largas del actual. ¿Hacia dónde vamos? El consejero de Presidencia, Elías Bendodo, es el encargado de fijar este relato, y tanto empeño le pone en esta representación que guía los pasos de todo el Gobierno andaluz que Juan Marín se ha referido hoy a su compañero de Ejecutivo como el vicepresidente. El vice es en realidad Marín, pero es posible que el de Ciudadanos haya interiorizado que en los segundos niveles del Gobierno de Juanma Moreno hay un coliderazgo.
"Le paso ahora la palabra al vicepresidente", se le escapó a Juan Marín en una rueda de prensa conjunta, a lo que Bendodo, rápido, le corrigió: eres tú. Este martes, Bendodo ha elevado la apuesta del caso de las vacunas de la gripe, y ha sostenido que faltan seis millones de euros en dosis, una cantidad acumulada en los últimas diez años. El consejero de Salud, Jesús Aguirre, ha informado al Gobierno de la actual campaña de vacunación, pero la rueda de prensa ha estado centrada en analizar las anteriores.
El Gobierno también ha dado cuenta de la creación en la administración del project manager, que el consejero de Economía, Rogelio Delgado, lleva explicando desde hace seis meses. Se trata, según la nueva nominación, de "unidades de aceleración de proyectos" para facilitar inversiones y ayudas, pero la novedad de hoy es que será el propio Elías Bendodo quien los coordine, ya que estarán en todas las consejerías.
Según la tesis de Bendodo, los gobiernos socialistas de la Junta no sólo habrían inflado la cifra de vacunados sobre la gripe, sino que habrían "perdido" en una década 1,8 millones de dosis. Estas dosis costaron seis millones de euros y, en el mercado, se podrían haber vendido por 27 millones de euros. Sin decirlo de modo explícito, el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, ha lanzado la acusación de que los anteriores gobiernos sisaron seis millones de euros de la Consejería de Salud. A grandes números, según el consejero de la Presidencia, se compraron 12,6 millones de dosis, se suministraron a usuarios del SAS 9,5 millones y se devolvieron a las industrias un total de 1,2 millones. Faltan 1,8 millones de unidades.
El PSOE niega estas cifras. Su portavoz parlamentario, José Fiscal, ha bautizado como "bendodismo" lo que él entiende como un ajuste falso con el pasado, y lo de las vacunas sería otra expresión. Sin embargo, la ex presidenta de la Junta Susana Díaz aportó una explicación a este descuadre en la última sesión de control al Gobierno. Aunque el Ejecutivo al que se le pregunta es al actual, lo cierto es que los debates suelen centrase en el anterior. De nuevo, el retrovisor.
"Bendodo y Aguirre deberían vacunarse contra las mentiras", ha indicado Fiscal después de la rueda de prensa. La explicación que dan los socialistas a esta aparente falta de vacunas es que muchas fueron entregadas a colectivos de riesgo, como el personal de Protección Civil, sanitarios, miembros de las fuerzas de seguridad y trabajadores de residencias de mayores. El sistema de contabilización del SAS, Diraya, sólo contabiliza las unidades que se ponen en los centros públicos, por lo que hay un número importante, los 1,8 millones de los que habla Bendodo, que se envían a profesionales en situación de riesgo ante esta infección. Desde el PSOE se indica, además, que Diraya no está en activo desde hace 10 años.
Es la misma tesis que sostuvo Susana Díaz, pero de las palabras de Elías Bendodo se desprende la siguiente pregunta: ¿se daban o se vendían esas dosis? Cuando una periodista le ha preguntado que cree qué ocurrió con las unidades, el consejero de Presidencia ha contestado que "hay muchas opciones", pero que la respuesta debe darla el anterior Gobierno.
Las dosis que se envían a otros centros
¿Se perdieron 1,8 millones de dosis de vacuna en los últimos 10 años? ¿Por qué hay una diferencia entre las unidades compradas por el SAS y las que se pusieron en sus centros? La explicación que da el PSOE, facilitada por anteriores responsables del SAS, es que las cifras de la Consejería de Salud, las que están en el sistema Diraya, son parciales, ya que hay partidas que se envían a otros grupos de riesgo: profesionales de Protección Civil, de las fuerzas de seguridad y empleados de residencias de mayores, por ejemplo. En este caso no es el SAS el que administra la vacuna. Diraya sólo contabiliza a la población diana para la gripe, que son las personas mayores de 65 años, las embarazadas y el personal sanitario. Lo que Elías Bendodo sugirió ayer, sin explicitarlo, es que esas partidas enviadas a terceros deberían estar registradas y, si no lo están, se pregunta si se ha obtenido algún beneficio; no lo dice a las claras, pero de ahí que diese el dato de que en el mercado hubiesen costado 27 millones de euros. La vacunación en el SAS es gratuita. Pero es que las cifras que el Ministerio de Salud tiene de la campaña 2018-2019, facilitadas por el Gobierno central actual, tampoco coinciden e, incluso, falta el dato de las mujeres embarazadas. La polémica del caso de las vacunas surgió porque un jefe de servicio había indicado, en una comunicación que leyó el presidente Juanma Moreno el pasado jueves, que había una orden política para que se llegase a una determinada tasa de vacunación entre la población diana. Si no se llegaba, se inflaban las cifras. El Gobierno andaluz no ha facilitado quién fue ese jefe de servicio. Sí ha abierto un expediente por parte de la Inspección en la Consejería de Salud para aclarar tales hechos, una información reservada, explicó el consejero Elías Benodo en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno de ayer.
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